Foto: Getty Images

Miras el parte meteorológico, ves que hay un 70% de probabilidad de lluvia y decides cancelar la visita a la playa. No cae ni una gota en el resto del día y acabas pensando que el meteorólogo es un cretino. En realidad, lo que ha pasado es que el porcentaje de probabilidad de lluvia es una medida más compleja de lo que parece.

Vaya por delante que decir que hay una probabilidad de lluvia del 50% no significa que igual llueve o igual no. Tampoco significa que vaya a llover el 50% del día, o sobre el 50% del territorio designado para esa previsión. Por último no significa que el 50% de los meteorólogos consultados crean que va a llover, ni mucho menos es una manera de de cubrirse las espaldas y acertar pase lo que pase.

El parte meteorológico es el resultado de un montón de ecuaciones de dinámica de fluidos y termodinámica que no son precisamente sencillas. Esas ecuaciones parten de los datos que generan los satélites o las estaciones meteorológicas para generar un modelo matemático que trata de reproducir el estado de la atmósfera en un momento dado. El meteorólogo divide un territorio en celdas, recopila los datos actuales para cada una, hace sus cálculos y saca la “foto” del clima que va a hacer en cada una de ellas.

Mapas con la probabilidad de lluvia de la Agencia Estatal de Meteorología. A la izquierda, la probabilidad de que llueva más de 0,5mm. A la derecha, la probabilidad de que llueva más de 10mm. Foto: AEMET

El problema es que esa “foto” solo es válida para las condiciones del momento en el que se sacó. En cuanto pasan unas horas, todo se ha movido y la predicción resultante podría ser completamente distinta. Es, por reducirlo muy burdamente, como si sacas una foto a un automóvil en marcha desde lo alto de un edificio. Es fácil mirar la foto y predecir en que punto de la calle estará ese automóvil 10 segundos después por su posición actual, pero ya no lo es tanto predecir su posición pasados 10 minutos. Puede seguir recto, girar varias calles, o estamparse contra un árbol.

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Con un umbral de tiempo de 5 o 6 horas, y si nos atenemos a un área reducida, la exactitud de la predicción meteorológica es tremenda, pero ya no lo es tanto cuando hablamos un viernes del tiempo que creemos que hará el domingo en toda una comunidad autónoma.

Ejemplo de mapa de diagnóstico. Foto: AEMET

Cualquier pequeño cambio puede llevar el modelo matemático en una u otra dirección, así que el meteorólogo introduce pequeñas variaciones en los parámetros para tratar de analizar todos los resultados posibles. También es muy común comparar el modelo resultante con los modelos anteriores iguales para esa misma zona. En el caso de la Agencia Estatal de Meteorología (AEMET):

El método de predicción por conjuntos (EPS) del Centro Europeo de Predicción a Medio Plazo (CEPMP/ECMWF) calcula, para cada alcance de predicción, 51 predicciones diferentes, basadas en 51 análisis iniciales, uno de ellos sin perturbar y 50 ligeramente perturbados. Con ello se pretende captar las posibles evoluciones que pueda llegar a tener la atmósfera.

Imaginemos, en definitiva que de 100 resultados calculados con diferentes parámetros o pertenecientes al registro climatológico de esa zona ha llovido en 50 de ellos. Entonces la probabilidad de lluvia es del 50%. ¿No?

Pues no.

Muchos sistemas de predicción introducen una variable más, que es la del territorio. Una región, por pequeña que sea no es como el plato de una ducha que se moja al 100% cuando abrimos el grifo. Hay zonas en las que llueve, y zonas en las que no, incluso en el área de una sola ciudad. El Servicio Meteorológico Nacional de Estados Unidos lo explica así:

Qué significa un porcentaje de precipitación del 40% ¿Significa que va a llover el 40% del día? ¿En el 40% del territorio?

La probabilidad de Precipitación (PoP por sus siglas en inglés) describe la posibilidad de que ocurra una precipitación en cualquier punto de un área dada. Matemáticamente la PoP se define así:

PoP = C x A donde “C” = la confianza de que la precipitación ocurrirá en algún lugar de esa zona y “A” = el porcentaje del área que recibirá esa precipitación si es que llega a producirse

Si el meteorólogo supiera con absoluta certeza que va a llover (confianza del 100%) aún tendría que multiplicar esa variable por el porcentaje del territorio que va a recibir esa precipitación. En otras palabras, si solo fuera a llover en el 40% del territorio, la probabilidad de precipitación es del 40% aunque sea absolutamente seguro que vaya a llover. PoP = 100 x 0,4

Sin embargo, la mayor parte del tiempo, el meteorólogo expresa una combinación del grado de confianza en que va a llover y el porcentaje del área afectada. Si el meteorólogo cree que hay un 50% de posibilidades de que llueva y espera que, si esa lluvia llega a producirse, lo haga sobre el 80% del territorio, la Probabilidad de Precipitación será del 40% ( PoP = 50 x 0,8)

En este caso, la manera correcta de interpretar la previsión es que hay un 40% de posibilidades de que llueva en algún punto de la región para la que se da la previsión.

Mapa de previsión de lluvias en Estados Unidos. Foto: NWS Houston

No hay que olvidar que la confianza de precipitación es el dato del que hablábamos al principio. En otras palabras. El famoso porcentaje de precipitación del 40% equivale a decir que, bajo las condiciones actuales, llovió la mitad de las veces en ocho de cada diez lugares de la región. En España, AEMET trata de ofrecer el porcentaje de precipitación para cada lugar, pero cuanto más extensa el área, más inexacta es la cifra.

La meteorología es una ciencia exacta, pero es imposible que la respuesta a una ecuación sea la misma si cambiamos una variable. Por eso el parte meteorológico usa porcentajes y posibilidades. La decisión final de llevar paraguas es solo nuestra. [vía Servicio Meteorológico Nacional de Estados Unidos, AEMET, Curiosidad científica y Ciencia Xplora]


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