El Tesoro de Estados Unidos ha anunciado este miércoles que Harriet Tubman será la primera mujer en aparecer en un billete de dólar, el de $20. Han tenido que pasar 120 años para que las estadounidenses obtengan representación en su moneda. La cara de esta luchadora del abolicionismo sustituirá al presidente Jackson.

Hay siete billetes de curso legal en Estados Unidos: los presidentes George Washington, Thomas Jefferson, Abraham Lincoln, Andrew Jackson y Ulysses S. Grant están en los de $1, $2, $5, $20 y $50; mientras que el primer secretario del Tesoro Alexander Hamilton y Benjamin Franklin, considerado uno de los padres fundadores del país, están en los de $10 y $100.

Harriet Tubman, circa 1860

En 2014 surgió la asociación feminista Women on 20s con el objetivo de convencer a Obama y al Departamento del Tesoro de sustituir la cara de Andrew Jackson —un presidente controvertido por la ley del Traslado Indio, que presionó a los nativos americanos a mudarse desde el este del Misisipi hacia el oeste— por la cara de una heroína americana. Se barajaron nombres como Eleanor Roosevelt y Rosa Parks, pero la elegida ha sido Harriet Tubman.

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Tubman aparecerá en el anverso del billete de 20 dólares y Jackson quedará relegado a la parte de atrás. Esta mujer de raza negra nació esclava y acabó convirtiéndose en una de las grandes líderes abolicionistas de la historia de Estados Unidos, además de una inspiración para las nuevas generaciones de afroamericanos. Tras huir de la esclavitud, Harriet Tubman realizó 13 misiones de rescate y liberó a cerca de setenta familias de esclavos a través de una red clandestina conocida como el Ferrocarril Subterráneo. Era conductora, viajaba de noche y “nunca perdió un pasajero”.

Tubman se hizo conocida como el Moisés de los esclavos. Había nacido en Maryland durante la década de 1820 y escapado de sus dueños en 1849, con rumbo a Filadelfia. Regresó en 13 ocasiones veces al sur para liberar a su familia y otros esclavos, ayudándoles a huir hacia Canadá. Los esclavistas llegaron a ofrecer una recompensa para capturar —viva o muerta— a la persona que estaba ayudando a los esclavos, pero nunca se supo que era Harriet.

Harriet Tubman, 1911

En 1858, Tubman conoció al insurgente John Brown, que apoyaba la violencia como forma de erradicar la esclavitud en los Estados Unidos. Brown pidió ayuda a Harriet, a quien llamana “General Tubman”, para reclutar seguidores en Canadá. Al año siguiente fracasó en su intento de tomar Harper’s Ferry para iniciar una revuelta. Tubman no estaba presente porque había caído enferma.

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Cuando estalló la guerra Secesión en 1861, Harriet ofreció su experiencia al bando del norte y trabajó como enfermera. A pesar de sus años de servicio, nunca recibió un salario y se le negó cualquier tipo de compensación. Sus amigos y seguidores acabarían recaudando fondos para apoyarla.

Después de la guerra y la Proclamación de Emancipación de Abraham Lincoln en 1863, Tubman empezó a luchar para conseguir el sufragio femenino junto a Susan B. Anthony. Murió en 1913 cuidando de su familia y de otra gente necesitada. Se sabe que, curiosamente, odiaba el papel moneda y prefería los doblones de oro y plata.

Dos grandes citas que Harriet Tubman compartió con su biógrafa, Sarah Hopkins Bradford, y que aparecen en Harriet, the Moses of Her People (1886):


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