Saltar al contenido
Ciencia

Los murciélagos podrían haberse originado en Europa hace 65 millones de años y ya sabían volar y ecolocalizar

Un análisis que combina los genomas de 103 especies actuales con 44 fósiles sitúa en Europa el posible origen de los murciélagos hace unos 65 millones de años. El estudio también sugiere que dos de sus características más extraordinarias, el vuelo propulsado y la ecolocalización, aparecieron muy temprano en su historia evolutiva.
Por

Tiempo de lectura 3 minutos

Comentarios (0)

Los murciélagos son uno de los grupos de mamíferos más diversos del planeta, pero reconstruir exactamente dónde y cuándo aparecieron ha sido durante décadas un problema para los paleontólogos. Diferentes estudios habían situado su origen en Asia, África o incluso América, mientras que el registro fósil ofrecía piezas difíciles de encajar.

Un nuevo trabajo publicado en Nature propone ahora una reconstrucción diferente. Después de combinar información genética de especies actuales con decenas de fósiles, los investigadores concluyen que el linaje de los murciélagos probablemente surgió en Europa hace aproximadamente 65 millones de años.

103 especies y 44 fósiles para reconstruir su historia

La investigación forma parte del proyecto internacional Bat1K, dedicado al estudio genómico de los murciélagos.

El equipo analizó los genomas de 103 especies y combinó esos datos con información procedente de 44 fósiles encontrados en diferentes partes del mundo.

La clave estuvo en integrar en un mismo modelo tanto especies vivas como extintas. Esto permitió reconstruir con mayor precisión las relaciones evolutivas entre los distintos grupos y estimar dónde se encontraba su antepasado común.

Según los resultados, los primeros murciélagos habrían aparecido en Europa y posteriormente se habrían expandido hacia África.

Desde ese núcleo euroafricano, sus descendientes terminaron colonizando Asia, América y Australia.

Los murciélagos podrían haberse originado en Europa hace 65 millones de años y ya sabían volar y ecolocalizar)
© Magnific

Volar y utilizar ecolocalización desde casi el principio

El estudio también aborda una de las grandes preguntas sobre estos animales: cuándo surgieron sus capacidades más características. Los resultados indican que tanto el vuelo propulsado como la ecolocalización aparecieron cerca del origen del grupo, en lugar de desarrollarse mucho más tarde.

Esto resulta especialmente importante porque los murciélagos son los únicos mamíferos capaces de realizar un vuelo verdaderamente propulsado.

La posición evolutiva del fósil del género Vielasia, situado en una de las ramas más antiguas del árbol genealógico, refuerza la idea de que estos rasgos aparecieron muy pronto.

Disponer de vuelo y ecolocalización desde etapas tempranas podría ayudar a explicar cómo el grupo consiguió expandirse y diversificarse durante decenas de millones de años.

Una diversidad extraordinaria

Actualmente existen más de 1.500 especies de murciélagos, aproximadamente una quinta parte de todos los mamíferos conocidos.

El estudio incluyó especies con adaptaciones muy diferentes.

Entre ellas aparece el murciélago abejorro de Tailandia y Myanmar, uno de los mamíferos más pequeños del mundo; una especie de Madagascar capaz de adherirse a superficies lisas mediante estructuras semejantes a ventosas; y el murciélago de cola corta menor de Nueva Zelanda, que utiliza sus alas plegadas para desplazarse por el suelo.

Esta diversidad ofrece a los investigadores una oportunidad excepcional para estudiar cómo los cambios genéticos producen adaptaciones radicalmente diferentes.

Los murciélagos también interesan a la medicina

El nuevo conjunto de datos no solo permitirá estudiar su evolución.

Los murciélagos presentan características biológicas especialmente llamativas, como una longevidad elevada para su tamaño y una particular resistencia frente a determinadas enfermedades.

Comparar sus genomas puede ayudar a localizar modificaciones relacionadas con el envejecimiento, la inmunidad y otros procesos biológicos.

Los investigadores podrán estudiar desde pequeñas variaciones en una única base del ADN hasta regiones completas que aparecen en algunas especies y desaparecen en otras.

El nuevo árbol evolutivo ofrece así algo más que una posible respuesta sobre el lugar donde aparecieron los primeros murciélagos: proporciona una enorme base genética para comprender cómo un único linaje llegó a producir más de 1.500 especies capaces de ocupar prácticamente todo el planeta.

Compartir esta historia

Artículos relacionados