Ha puesto en jaque a una de las mayores productoras del mundo, ha sido la primera gran producción en estrenarse en cines y online simultáneamente y ha recaudado 1 millón de dólares en un día. Eso es The Interview. Pero con todo, y después de verla, resulta que The Interview es una película descomunalmente absurda.

Y entiendo que llamarla "película del año" cuando 2014 nos ha regalado maravillas como Interstellar o Guardians of the Galaxy es, cuanto menos, complicado, pero la cuestión es que si dejamos a un lado los parámetros habituales y nos centramos en en las más que probables repercusiones, The Interview tiene todas las papeletas para ser, como mínimo, una de las películas más importantes del año.

Tecnicismos aparte, The Interview no es una película mala, ni siquiera es una película mediocre. Es una película extraordinariamente absurda. El tipo de película que mientras aparecen los créditos finales te deja con un vacío interior y un par de parpadeos estúpidos mientras piensas: ¿Qué acabo de ver?

No tiene grandes actuaciones, grandes efectos especiales, grandes diálogos, grandes escenas ni una fotografía brillante. En un momento incluso muere un tigre por una cápsula lanzada desde un dron. Es una cinta que, si no hubiese sido porque se ha convertido accidentalmente en un símbolo de la libertad de expresión, habría pasado completa y absolutamente desapercibida. The Interview es, con mucha probabilidad, el efecto Streisand más gigantesco y estúpido de la historia.

Ni siquiera es una caricatura de Kim Jong-Un. Es más, durante gran parte de la película (y el tráiler) se muestra como un dictador benevolente y simpático que canta Katy Perry, juega al baloncesto, da paseos en tanque y es, en general, un tipo simpático. Entiendo que alguien víctima de un nacionalismo norcoreano ferviente pueda ver las escenas y sentirse ofendido, pero la realidad es que, incluso en sus momentos más espinosos, The Interview puede calificarse como políticamente correcta.

De hecho, y siendo exhaustivo, hay un par de frases con autocrítica americana (se menciona que USA tiene más ciudadanos presos per capita que Corea del Norte, por ejemplo), el resto del film se mece entre cápsulas metidas por el recto, rayas de cocaína y un par de tetas aquí y allá.

Es una película que gustará a unos pocos, desagradará a otros tantos y entretendrá a la gran mayoría. Un blockbuster palomitero que saca alguna sonrisa de vez en cuando y, con suerte, una carcajada ocasional. La enésima muestra del humor grotesco y bobalicón (con su mérito) que James Franco y Seth Rogen ya han demostrado en otras películas como Neighbors, This is the End o The Pineapple Express.

¿Merece la pena ver The Interview? Probablemente la mejor manera de responder esa frase sea cambiar el título de la película por cualquiera de las que mencionaba arriba. Si viste This is the End en su día y te gustó, The Interview repite la jugada y además lo hace bastante bien. Pero si no, es probable que dos horas de tu tiempo merezcan algo mejor.

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