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Ciencia

Amud 7, el bebé neandertal descubierto en Israel, tenía dientes de lactante pero huesos de un niño mucho más desarrollado. Esa diferencia apunta a una infancia más acelerada que la nuestra

Un estudio publicado en Current Biology analizó 111 restos del esqueleto infantil neandertal de la cueva de Amud, en el norte de Israel. La investigación sugiere que Amud 7 tenía una edad dental cercana a los seis meses, pero un desarrollo corporal comparable al de un bebé humano moderno bastante mayor.
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El hallazgo no empieza con una pala clavándose esta semana en una cueva de Israel. Esa parte conviene aclararla desde el principio. Amud 7, el bebé neandertal protagonista de este estudio, fue descubierto hace décadas en la cueva de Amud, cerca del mar de Galilea. Lo nuevo es el análisis: una revisión mucho más completa de su esqueleto que acaba de aportar una pista importante sobre cómo crecían los neandertales.

Según el resumen del estudio publicado en Current Biology y recogido por PubMed, Amud 7 es un esqueleto articulado de un bebé neandertal hallado en la cueva de Amud, en el norte de Israel, un yacimiento excavado en los años 60 y 90 que también proporcionó herramientas de piedra del Paleolítico Medio y varios restos humanos con rasgos neandertales. El fósil está datado en torno a los 51.000-56.000 años.

No era un bebé cualquiera dentro del registro neandertal

Amud 7, el bebé neandertal descubierto en Israel, tenía dientes de lactante pero huesos de un niño mucho más desarrollado. Esa diferencia apunta a una infancia más acelerada que la nuestra
© Profesor Yoel Rak

Los restos infantiles neandertales son raros. Y eso hace que cada nuevo análisis pese más de lo habitual. En el caso de Amud 7, los investigadores trabajaron con cerca de 111 fragmentos esqueléticos encontrados in situ, lo que lo convierte en el bebé neandertal más completo dentro del rango estimado de seis a 14 meses.

Esa conservación permitió ir más allá del cráneo, que ya había sido descrito en trabajos anteriores. El nuevo estudio analizó tanto restos craneales como poscraneales, es decir, huesos del cuerpo que ayudan a reconstruir no solo el aspecto del bebé, sino también su ritmo de crecimiento.

Los dientes decían una cosa, los huesos otra

La parte más llamativa está en el desajuste. De acuerdo con Phys.org, el equipo estimó la edad del bebé a partir del desarrollo dental y las líneas de crecimiento del esmalte. Esa lectura lo situaba alrededor de los seis meses de vida. Pero al observar brazos, piernas y otros huesos, el desarrollo parecía corresponder al de un bebé humano moderno de unos 14 meses.

El País recoge una idea parecida a partir de la explicación de Ella Been, primera autora del estudio: si se miraba solo la dentición, Amud 7 tendría poco más de seis meses, pero el tamaño y la osificación de sus huesos largos, junto con la capacidad craneal, lo acercaban mucho más a un bebé humano moderno de alrededor de un año.

Ese contraste es el corazón del trabajo. No se trata simplemente de que el bebé fuera “grande”. Lo importante es que distintas partes de su cuerpo no encajan con el calendario de crecimiento que esperamos en Homo sapiens.

La diferencia apunta a un crecimiento corporal más rápido

Amud 7, el bebé neandertal descubierto en Israel, tenía dientes de lactante pero huesos de un niño mucho más desarrollado. Esa diferencia apunta a una infancia más acelerada que la nuestra
© Tel Aviv University.

El estudio plantea que Amud 7 muestra un crecimiento somático inusualmente rápido. En otras palabras: su cuerpo habría crecido antes o más deprisa que el de un bebé humano moderno de edad dental comparable. PubMed resume que otros bebés neandertales raros muestran un patrón similar de crecimiento corporal y endocraneal temprano acelerado, lo que sugiere una diferencia consistente en la forma en que se desarrollaban nuestros parientes evolutivos.

Esta idea es importante porque toca una de las preguntas más delicadas sobre los neandertales. Durante mucho tiempo se discutió si sus diferencias físicas aparecían principalmente por el ambiente, por la vida dura en Eurasia o por cambios acumulados durante el crecimiento. Amud 7 apunta a que algunas de esas diferencias ya estaban presentes muy temprano.

No eran versiones “brutas” de nosotros

El estudio también sirve para desmontar una caricatura vieja. Los neandertales no fueron humanos torpes o inferiores. Fueron una especie humana distinta, adaptada a ambientes duros, con dominio del fuego, herramientas complejas y una biología propia. Lo que muestra Amud 7 no es atraso, sino otra estrategia de desarrollo.

El País cita a especialistas que conectan este caso con otros niños neandertales, como los de El Sidrón, en España, y restos de Francia o Rusia. La pregunta que queda abierta es muy potente: ¿los neandertales crecían más rápido o somos los sapiens quienes desarrollamos una infancia especialmente lenta?

Crecer rápido también tenía un coste

Amud 7, el bebé neandertal descubierto en Israel, tenía dientes de lactante pero huesos de un niño mucho más desarrollado. Esa diferencia apunta a una infancia más acelerada que la nuestra
© Ella Been.

Un crecimiento corporal y cerebral acelerado no sale gratis. Según el resumen del artículo en Current Biology, sostener al mismo tiempo un desarrollo somático más rápido y un crecimiento cerebral temprano habría implicado altas demandas energéticas.

Eso encaja con una imagen cada vez más compleja de los neandertales: cuerpos robustos, cerebros grandes, necesidades calóricas elevadas y una infancia que quizá no seguía el mismo ritmo que la nuestra. No eran una rama menor de la evolución humana, sino una forma distinta de ser humano.

La infancia neandertal empieza a verse menos parecida a la nuestra

La clave de Amud 7 está en que obliga a mirar la evolución desde la infancia. Muchas comparaciones entre neandertales y sapiens se hicieron durante años a partir de adultos: cráneos, mandíbulas, huesos largos, tórax, pelvis. Pero un bebé permite observar cuándo aparecen esas diferencias.

Y ahí el fósil de Israel resulta especialmente valioso. Si un individuo de pocos meses ya muestra rasgos neandertales claros y un desarrollo corporal más avanzado que el esperado para su edad dental, entonces la diferencia entre ambas especies no era solo el resultado de años de vida en ambientes distintos. Empezaba mucho antes.

Amud 7 no resuelve por sí solo el misterio de los neandertales. Pero sí deja una imagen difícil de olvidar: un bebé con dientes de lactante y huesos que parecían ir por delante. Una pequeña contradicción anatómica que, más de 50.000 años después, ayuda a entender que nuestros parientes más cercanos no crecían como nosotros.

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