Photo: Adam Clark Estes / Gizmodo

El otro día tuve el placer de pasar unos cuantos días jugando con el nuevo DJI Mavic Air. Se da la circunstancia de que también era la primera vez en mi vida que pilotaba un dron. La experiencia fue genial, pero me hizo meditar sobre varios aspectos de estos equipos que quizá puedan serte útiles.

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Si ya tienes un dron o has pilotado uno varias veces, probablemente lo que voy a explicar a continuación te sea conocido. Si, como yo hasta hace poco, nunca has pilotado un dron, estas pistas te pueden ayudar en tus primeros pasos con estos juguetes.

Photo: Matías Zavia / Gizmodo en Español

Las baterías nunca duran lo que esperas

No es que el DJI Mavic Air ande escaso de batería precisamente. Para ser un modelo no profesional va muy bien servido con sus 21 minutos en el aire. El problema es que te van a saber a muy poco, sobre todo al principio. Apenas habrás empezado a disfrutar de la experiencia cuando un inesperado pitido en la aplicación te informará de que la energía se agota y hay que aterrizar. Si eres un impaciente, una batería extra te vendrá bien. El cargador y el voltaje son propietarios, así que no esperes usar una batería USB de bolsillo sin pagar un adaptador.

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Busca actualizaciones de software antes de salir de casa

DJI actualiza su firmware a menudo, y si no es el firmware, es la aplicación para iOS o Android, que integra nuevas zonas reguladas o mapas cada cierto tiempo. Para actualizar el dron, este debe estar encendido y en tierra. En definitiva, que si no quieres que te pille en medio del campo, enciende el dron y la aplicación en casa, y busca actualizaciones antes de salir. La wifi de casa hará que además el proceso sea más rápido.

Sí, es ultraportátil, pero...

El DJI Mavic Air en sí mismo es una autentica virguería que cabe en una funda rígida muy fácil de llevar, pero esa funda no caben ni los protectores antigolpes ni el mando. Llegará un momento en el que sepas volar lo bastante bien como para usar solo el móvil y evitar los protectores, pero eso no será al principio. Por otra parte...

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Photo: Adam Clark Estes / Gizmodo

El mando es casi obligatorio

Se puede controlar el Mavic Air solo con el móvil, pero a menos que vayas a usarlo con alguno de los modos automáticos de vuelo, no te lo recomiendo. Los joysticks analógicos son una maravilla por su sensibilidad, y el mando físico es mucho más cómodo de sujetar durante largos períodos. Además, tiene más alcance. De su autonomía no tienes que preocuparte demasiado. Antes se agotará la del dron.

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Volar es mucho más difícil de lo que parece

Sobre el papel es como un videojuego. Un joystick para controlar la altura y la deriva; otro para girar y avanzar y retroceder. En teoría no tendrías que tener ningún problema si has jugado a un simulador de vuelo. La práctica... bueno. La práctica es otra cosa.

La pequeña pantalla del móvil no es muy inmersiva, a veces el Sol no te deja ver bien y lo más importante: hay inercia. Los drones no se detienen por arte de magia cuando dejas de darles caña. Siguen avanzando un poco dependiendo de la velocidad que llevaran. Parece una obviedad, pero es una obviedad con la que no contaba en absoluto, y cambia totalmente la experiencia de vuelo.

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Por cierto, no te preocupes por maniobras como despegar, aterrizar y volver a dónde estás. Son lo más fácil porque todas ellas están completamente automatizadas. Coser y cantar.

Photo: Adam Clark Estes / Gizmodo

Los sistemas de vuelo asistido son tus mejores amigos

Quizá estés valorando la posibilidad de comprar un dron más barato. No lo hagas si eres novato. El software Flight Autonomy de DJI y su sistema de asistencia en vuelo son una auténtica bendición. Sus algoritmos se encargan de detectar los obstáculos y evitarlos por mucho que tú te empeñes en embestirlos.

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La mala noticia es que estos sistemas también toman el control en momentos en los que probablemente no quieras que lo hagan. Esto sucede mucho si decides volar muy cerca de objetos, en interiores o a través de ventanas. También ocurre cuando tratas de establecer una trayectoria (para que, por ejemplo, te grabe dando una vuelta a tu alrededor) y esa trayectoria pasa por un obstáculo.

Se puede evitar todo esto desactivando el vuelo inteligente y entrando en modo deportivo, pero de nuevo no es algo que recomiende hasta pasadas muchas horas de vuelo. En cualquier caso, pon los protectores siempre. Te ahorrarán mucho dinero en rotores nuevos.

¿Dónde están mis vídeos?

El DJI Mavic Air tiene 8GB de memoria interna en los que va grabando lo que le digas. También tiene una ranura para tarjetas MicroSD que permiten almacenar aún más vídeos. Teniendo en cuenta que graba a un máximo de 4K y 30FPS, vas a necesitar espacio.

Así edita los vídeos la aplicación de DJI a partir de varios clips. ¿El peor vídeo de la historia grabado con drones? Probablemente. Vídeo: Carlos Zahumenszky / Gizmodo en Español

La cuestión es ¿dónde están mis vídeos en el móvil? Aunque es posible acceder a una previsualización de lo que has grabado desde el smartphone que estás usando como control, transferir los vídeos lleva tiempo y el dron debe estar encendido y parado durante el proceso. ¿Recuerdas lo que decíamos arriba de la batería? Es mejor esperar a que estés en casa.

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Por cierto, una cosa es grabar a tontas y a locas (ver mi video arriba) y otra muy diferente es hacerlo bien. Hasta que no controles el vuelo con la suficiente fluidez, los vídeos parecerán grabados a lomos de un murciélago borracho. El dron se mueve muy rápido, y cada tirón se nota en el encuadre.

Sí, se pueden sacar fotos mientras grabas vídeo

El Air tiene un sensor CMOS equivalente a un 24mm con lente F2.8 y 12 megapíxeles de resolución. En otras palabras, toma fotos más que decentes, pero su calidad depende de ti. Encuadrar correctamente desde una cámara que vuela a gran velocidad no es algo sencillo. Ten paciencia.

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Atente a la regulación

En países como Estados Unidos es muy buena idea registrar tu dron con la autoridad competente (la FAA en el caso de Estados Unidos). En España no es necesario hacerlo para usos recreativos, pero sí que hay ciertas normas. No se pueden superar los 120 metros de altura, ni volar sobre ciertas instalaciones como aeropuertos, centrales nucleares, hospitales o bases militares. En general, no es buena idea que vueles sobre propiedad privada sin haber pedido permiso antes.

Photo: Adam Clark Estes / Gizmodo

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Tener un dron no te exime de ser educado

En general, no te comportes como un cretino y respeta a los demás. Eso incluye no volar sobre una playa abarrotada de gente. En teoría no va a pasar nada porque los sistemas de vuelo previenen que el dron se quede sin batería y caiga en la cabeza de nadie, pero eso no quiere decir que otras personas se sientan a gusto con un dron zumbando sobre sus cabezas, y hacen mucho ruido.

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Conclusión: el dron perfecto para principiantes

Si ya estás familiarizado con los drones deportivos o profesionales, el Mavic Air se te quedará pequeño, pero para un novato es una alternativa muy recomendable. Los drones de carreras normalmente no vienen listos para volar. Hay que ensamblarlos antes. Tampoco suelen tener sistemas de vuelo automático, a prueba de colisiones o con una aplicación ya lista para usar. La ventaja del Air es que es un sistema llave en mano ideal para principiantes.

Tras haberlo probado apenas una semana, me quedo con las ganas de haberlo tenido meses conmigo. El DJI Mavic Pro es una compra más que recomendable y no parece tan caro una vez descubres todo lo que puede hacer. La mala noticia es que no es fácil de usar. Conocer todas sus opciones y aprender a dominarlo en el aire requiere tiempo y paciencia. Si lo compras justo antes de irte de viaje para usarlo durante las vacaciones puede que te lleves un chasco. Mejor date un plazo razonable antes, sobre todo si nunca has pilotado un dron.

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Por cierto, lee cuidadosamente el manual. Para encender el mando y el dron hay que pulsar primero una vez, soltar, y mantener pulsado. Que no te pase como a mí que estuve 15 minutos pasando frío y jurando en hebreo tratando de averiguar por qué demonios no encendía.