13 cosas que me hubiera gustado saber antes de embarcarme en la aventura de montar una cocina de Ikea

Faltan los rodapiés, conectar el extractor, y cerrar las esquinas (probablemente con un botellero), pero ya es una cocina más o menos digna.
Foto: Carlos Zahumenszky / Gizmodo en Español

En febrero, y después de llevarme las manos a la cabeza viendo precios de cocinas, decidí montar yo mismo la de mi casa. Tres meses y muchos tornillos después he aprendido un par de cosas sobre comprar cocinas por piezas y montarlas tú mismo. Si vas a emprender la misma aventura quizá te interesen.

¿Por qué querría meterme en semejante fregado?

No te voy a engañar. La principal razón es puramente económica. Tanto Ikea como otros almacenes de muebles cobran por montar una cocina. En el caso de Ikea, el precio es por metro lineal (Da igual lo que vayas a instalar en ese metro de abajo a arriba). No es mal negocio si tu cocina solo ocupa una pared y mide tres metros. Pero como busques algo más personalizado te puede salir por un ojo de la cara. La instalación de la mía pasaba de los 1.000 euros.

Advertisement
¡Ouch!
Foto: Ikea
La cocina, antes de empezar, con solo dos muebles viejos y el clásico color salmón en las paredes.
Foto: Carlos Zahumenszky / Gizmodo en Español

La segunda razón es menos vital pero igualmente válida: montar tu mismo una cocina permite personalizarla o modificarla hasta extremos absurdos. En mi experiencia, ocurre que a medida que vas montando todo descubres que sobra mucho espacio de un lado, o que falta en otro, que probablemente te gustaría ver el lavadero más centrado, o que esos cajones no son prácticos en la posición que les diste sobre plano. Cambiar todo eso si contratas instalación es complejo y probablemente te ganes alguna mirada asesina de los técnicos (suponiendo que acepten hacerlo).

La cocina, casi terminada (en este lado falta rematar la línea de la pared.
Foto: Carlos Zahumenszky / Gizmodo en Español
Advertisement

Finalmente, montar tu mismo la cocina es toda una experiencia. Es cansado y en más de una ocasión te vas a arrepentir, sí, pero al final podrás mirar orgulloso la cocina y presumir delante de tus amigos. Es muy satisfactorio desde el punto de vista psicologico.

¿Realmente es tan difícil?

Nunca había montado una cocina antes y he sobrevivido. Si yo he podido, cualquiera puede. La gran diferencia entre montar una cocina y un mueble normal de Ikea es que el segundo viene 100% listo para ensamblar. A lo sumo vas a necesitar un destornillador y un martillo. Poco más. La cocina, por contra, tiene elementos que no están acabados porque hay que adaptarlos a medida. Esos elementos te van a poner a trabajar en tareas como:

  • Abrir huecos a la encimera para la cocina y el fregadero o lavadero.
  • Conectar los electrodomésticos.
  • Conectar las tuberías de agua.
  • Cortar las tablas para rematar las esquinas (si tu cocina hace esquina).
  • Cortar los embellecedores que van pegados a la pared.
  • Cortar los rodapies.
  • Abrir agujeros para los tiradores de cajones y puertas.

Ninguna de estas tareas (salvo quizá la encimera) es difícil, pero el conjunto es extremadamente laborioso. Vas a hartarte de montar cajones y muebles modulares en los que alojarlos. También vas a manchar una habitación de la casa con mucho serrín, y probablemente blasfemes como un carretero un par de veces como poco. ¿Se puede hacer? Por supuesto, pero no esperes terminar en un día, ni en dos, ni en tres.

Advertisement
Las puertas y cajones de Ikea no traen agujeros para los tiradores y hacerlos bien no es tan fácil como parece (truco más abajo)
Foto: Carlos Zahumenszky / Gizmodo en Español

¿Qué herramientas necesito?

Las herramientas que indico a continuación son el mínimo. Sin ellas no vas a poder terminar el proyecto o vas a sudar sangre para lograrlo.

Advertisement
  • Martillo
  • Destornillador con varios cabezales (o varios destornilladores)
  • Taladro atornillador
  • Brocas de varios tamaños para madera, cemento (y puede que metal)
  • Taladro potente (para la pared)
  • Cuchilla de corte (un cúter o exacto)
  • Sierra de mano
  • Sierra de calar (para la encimera)
  • Nivel de burbuja
  • Alicates o pinzas
Piuedes elegir entre apretar los tornillos con taladro o una luxación de muñeca.
Foto: Carlos Zahumenszky / Gizmodo en Español
Advertisement

¿Por qué dos taladros? Siendo estrictos solo necesitarás un buen taladro cuando toque abrir los huecos en la pared. Sin embargo, un taladro inalámbrico ligero y cómodo es crucial si no quieres destrozarte las muñecas atornillando. Por eso lo menciono. El taladro de Ikea es barato, cumple bien como atornillador y lo tendrás a mano cuando vayas a por la cocina.

Advertisement

¿Por qué un nivel de burbuja? No hagas como yo. No cometas el error de intentar nivelar los módulos con el móvil. Las aplicaciones de nivel de burbuja no son nada precisas a la hora de medir desviaciones en superficies muy largas. Además, son muy engorrosas de usar. Un nivel de burbuja no es muy caro y es infinitamente más cómodo.

La cuchilla y la sierra de mano las necesitarás para abrir decenas de cajas en las que viene todo y para cortar pequeñas piezas como el remate de la encimera (abajo). Probablemente necesites alguna otra cosa, pero con estas deberías poder apañarte.

Advertisement

La importancia de las medidas

Medir bien el tamaño de la estancia donde vas a montar la cocina es simplemente vital. (Más abajo te explicaré lo que pasa cuando se mide mal). No importa lo apañadito que seas midiendo. Necesitas que lo haga un profesional. Ikea ofrece un servicio por el que van a tu casa a tomar medidas. El proceso es interesante en sí mismo porque emplean un emisor láser conectado a un portátil.

Advertisement

El resultado es un plano 3D que registra las desviaciones más sutiles en partes que son muy difíciles de medir a mano como la horizontalidad del suelo o los ángulos de las esquinas. Hacer esta medición cuesta unos 100 euros (Ikea los devuelve en vale si decides comprarles la cocina a ellos), y permite diseñar el plano con absoluta precisión.

Las medidas de la encimera. Muy bien, hasta que te das cuenta que las tomaron mal.
Foto: Carlos Zahumenszky / Gizmodo en Español
Advertisement

Por desgracia, de poco sirven las medidas cuando el que falla es el humano que las interpreta. El técnico de medición que vino a casa (un tipo muy malencarado, por cierto) no tuvo en cuenta que a media altura en dos de las paredes hay una franja de azulejos que reduce el espacio de la habitación en 4mm de largo y otros 4 de ancho. Parece nimio, pero a esa altura es justo donde va la encimera. La hora que pasé sudando tinta para rebajar 4 milímetros un tablón de 1,65 m de largo y 5cm de grosor se la dedico amorosamente a ese técnico y a su madre.

Pide el plano más detallado que puedas

Una vez tengas las medidas, un asistente de Ikea te ayudará a elaborar el plano completo de la cocina. El que me lo hizo a mi fue demasiado conservador, y dejó demasiado espacio para el frigorífico por miedo a que tocara el radiador de la pared. Al final me sobraba tanto espacio que metí un mueble más de 20 cm de ancho para aprovecharlo. Por eso tengo ese mueble elevado tan raro al lado del refrigerador (abajo). La encimera ya estaba cortada, así que no podía alargar los módulos de abajo sin más. Aproveché la chapuza para instalar ahí las estanterías de las especias.

Advertisement
Ese mueble vertical no debería estar ahí, pero me sobraban 20 centímetros de pared. Ahora es el armario de los panes y especiero colgante
Foto: Carlos Zahumenszky / Gizmodo en Español

Mi consejo en esta parte es que hagas el plano lo más completo y detallado posible, incluso aunque haya algún elemento que no vayas a comprar ahora o no pienses instalar. El plano no te obliga a comprar todo lo que tiene, pero es de ayuda si por lo que sea decides ampliar. En mi caso no tenía intención de poner módulos de pared, pero los incluí en el plano y al final sí que compré uno. Hacer el plano completo permite saber exactamente qué piezas comprar.

Advertisement

Compra por albarán

Por cierto, no hace falta recoger las piezas en el almacén de la planta inferior. Es más práctico ir a la sección de cocinas, pedirle a un dependiente que te emita un albarán con las piezas que necesitas por sus números de referencia. Después solo tienes que pagar en caja presentando el albarán y esperar a que salgan los bultos por el mostrador de pedidos mientras comes uno de esos tubos de proteínas templados al calor que llaman perritos calientes y que no quiero saber lo que contienen.

Advertisement
Para calcular donde van los agujeros de los tiradores puedes usar un plástico transparente con dos perforaciones a la distancia exacta. El mío era la tapa de una caja de fresas.
Foto: Carlos ahumenszky / Gizmodo en Español

Piezas baratas y piezas (muy) caras

Comprar cocina en Ikea tiene algunas trampas. Los elementos básicos como los armarios modulares son irrisoriamente baratos, pero cada pequeño extra se paga, y algunos son muy caros. Mucho ojo con los frontales de los cajones y las puertas. Un frontal de 40x20 Utrusta blanco liso cuesta 5 euros. El mismo frontal en un bonito color verde (Kallarp) sube a 9. Si se te ocurre comprar un frontal rústico color beige (Bodbyn), o un espectacular frontal negro efecto madera (Lerhyttan) el precio sube a 20 euros para el mismo tamaño. Multiplica el precio por la cantidad de cajones que necesitas y te darás cuenta de la diferencia.

Advertisement
Dos configuraciones en 60x60. La de la izquierda cuesta 150 euros. La de la derecha, 105. ¡Ouch!
Foto: Ikea

También es más barato llenar los módulos con estantes y puertas que hacerlo con cajones. Se conservador en la cantidad de cajones que necesitas. Son cómodos, pero no esenciales. También he observado que los grifos y fregaderos de Ikea no son particularmente baratos comparados con los de las ferreterías. Comprueba los precios en otros lugares antes de pasar por caja.

Advertisement
Quedaría bien una estantería de cristal ahí en medio, ¿verdad? Pues ya la puedes ir comprando aparte.
Foto: Carlos Zahumenszky / Gizmodo en Español

Hay un último detalle interesante, y es que cada pieza se vende por separado. Cada. Pieza.

Advertisement

Si compras un mueble para colgarlo en la pared, debes saber que la puerta, las bisagras de la puerta, el tirador y hasta la estantería que lleva dentro se venden aparte. Es un truco un poco sucio porque un mueble que aparentemente cuesta 25 euros en realidad cuesta 85. El gran problema de ello no es solo el precio. Es que, si no te fijas bien te dejarás piezas sin comprar y tendrás que volver a por ellas. A mi me ha pasado tres veces. Todas ellas con las puñeteras baldas que van dentro de los módulos.

La campana extractora es de Amazon. Colgarla es muy sencillo, pero aún me queda instalar los tubos para la salida de aire.
Foto: Carlos Zahumenszky / Gizmodo en Español
Advertisement

Comprar los electrodomésticos

En cuanto a los electrodomésticos, es cierto que Ikea tiene algunas ofertas en modelos concretos, pero a poco que busques ciertos requisitos de consumo eléctrico o decibelios descubrirás que los precios de los electrodomésticos de Ikea no son más bajos que los de los electrodomésticos de marca. El lavavajillas que elegí (Siemens) costaba lo mismo que el modelo equivalente en prestaciones de Ikea. Puestos a elegir...

Advertisement

y conectarlos

Hay mucha gente a la que le aterra la idea de enchufar el horno o el frigorífico, pero en realidad no requiere de instalación alguna. Es enchufar y punto. Algunos electrodomésticos vienen con el cable pelado (sin la toma de corriente) pero instalarlo no debería serte difícil.

Advertisement

El único electrodoméstico diferente (al menos en mi caso) fue la vitrocerámica, que va conectada a una toma propia preparada para soportar más tensión. No obstante, solo tuve que seguir las indicaciones, meter los cables en las tomas adecuadas y apretar con un destornillador. Es mucho más sencillo de lo que crees. Tan solo recuerda desactivar toda la electricidad de la casa.

No te apresures con los anclajes

Los módulos inferiores se sostienen con unas patas regulables en altura con las que tendrás que jugar para que todo el conjunto sea horizontal de lado a lado y de atrás a adelante (no queremos que rueden los huevos). Además, disponen de un sistema de anclaje a la pared, pero no lo instales hasta que llegue la encimera. Si tu cocina es un poco compleja es probable que tengas que mover algún módulo a última hora para que el fregadero esté en la posición perfecta. Una vez hayas comprobado que la encimera encaja bien es hora de anclar los módulos a la pared y entre ellos.

Advertisement
Todos los armarios modulares se montan casi igual. Llegará un momento en que casi no necesites ni instrucciones.
Foto: Carlos Zahumenszky / Gizmodo en Español

Por cierto, por muy tentador que resulte, no uses los agujeros en hilera de los módulos para meter los tornillos de anclaje entre un módulo y otro. Esos agujeros son para los cajones, y las posibilidades de que te equivoques de agujero y metas el tornillo donde luego va a ir un riel son elevadas.

Advertisement

La encimera, mejor sin huecos precortados

Ikea corta la encimera a medida para que se ajuste a tu cocina (o no, si tu técnico es un poco descuidado). También te la lleva a casa. Opcionalmente, la compañía te ofrece marcar los huecos dónde van a ir la vitrocerámica y el fregadero, pero hacerlo es una mala idea.

Advertisement

Ikea no corta completamente esos huecos. Solo los precorta haciendo una muesca de un par de centímetros de profundidad para facilitarte la tarea. En otras palabras, vas a tener que darle a la sierra de calar de todos modos. Además, es posible que a última hora decidas cambiar algún módulo de sitio o moverlo unos centímetros. La vitrocerámica y el fregadero encajan en sus módulos con muy poco margen. Como te equivoques al encargar el precorte puedes acabar atrapado por tus propias medidas y teniendo que encargar otra encimera.

Advertisement

El fregadero, esa bestia mitológica

Junto a los electrodomésticos, otro de los puntos que me daba terror eran los tubos del fregadero. Sorprendentemente, conectarlos fue coser y cantar. Las ferreterías venden kits ya preparados para ello y ni siquiera necesitas herramientas para unir unos tubos con otros. Sigue atentamente las instrucciones (hasta el kit más barato las trae), gira un poco los codos en caso necesario y aprieta bien con las manos. Si has puesto bien las anillas de goma en las juntas no debería salir ni una gota. Las tomas de agua son incluso más fáciles.

Advertisement
Puede que no sea la instalación más profesional del mundo, pero funciona y no gotea.
Foto: Carlos Zahumenszky / Gizmodo en Español

Gastos fuera de presupuesto

El problema de montar una cocina tú mismo es que hay unos cuantos gastos ocultos que no aparecen en el presupuesto que te da Ikea. Necesitarás silicona para sellar el fregadero. Probablemente rompas una broca o una cuchilla de la sierra de calar. Los remates para la pared son mucho más caros de lo que parecen. Cualquier tabla extra que necesites puede ser cara y requerir lija o barniz No he hecho los cálculos, pero fácilmente habré gastado 150 euros extra en pequeñas piezas y herramientas que iba necesitando por el camino.

Advertisement

Después de tres meses dando martillazos (y a falta de algunos detalles como conectar los tubos de la campana extractora o el rodapié, debo confesar que estoy muy satisfecho y que me he ahorrado un montón de dinero. Puede que no sea una experiencia para todo el mundo, pero si te gusta el bricolaje y dispones de tiempo y paciencia, te la recomiendo.

Share This Story

About the author

Carlos Zahumenszky

Editor en Gizmodo, fotógrafo y guardián de la gran biblioteca de artículos. A veces llevo una espada.

EmailTwitterPosts
PGP Fingerprint: BA3C91077C1CF6A7C6133D7CD3C89018CB814014PGP Key