No siempre lo más caro es lo más rentable
Cuando se habla de presupuestos descomunales, es inevitable pensar en Avatar y en el ambicioso universo creado por James Cameron. Aunque la saga ha costado cerca de mil millones de dólares, también se ha convertido en la más lucrativa de la historia, con más de 6.500 millones recaudados entre sus entregas estrenadas.
Pero el récord Guinness a la película de acción real en 3D más cara jamás producida no pertenece a Avatar, sino a su reverso absoluto: John Carter.

El mayor fracaso económico del cine
Estrenada en 2012 y producida por Walt Disney Studios, John Carter pasó a la historia por motivos poco deseables. Según el Guinness World Records, el 8 de mayo de ese año se convirtió oficialmente en el mayor fracaso de taquilla de todos los tiempos, cuando Disney cifró sus pérdidas en 161 millones de dólares.
Lo más llamativo es que, incluso ajustando los datos a la inflación, la película sigue liderando el ranking de desastres económicos. Por detrás queda La isla de las cabezas cortadas, que registró unas pérdidas de 104 millones de dólares (147 millones ajustados).
Un épico viaje a Marte que no convenció
La historia sigue a John Carter, un veterano de la Guerra Civil estadounidense interpretado por Taylor Kitsch, que es transportado misteriosamente a Barsoom, un mundo que resulta ser Marte. Allí descubre civilizaciones extrañas, criaturas imposibles y un planeta al borde de la destrucción.
Lo que pretendía ser el inicio de una gran saga de ciencia ficción —inspirada en las novelas de Edgar Rice Burroughs— acabó convertida en un proyecto fallido, incapaz de conectar con el público pese a su espectacular despliegue técnico y visual.
John Carter (2012): Woola
1 & 2: Art by Derek Thompson (2008, very early in the preproduction)
3: Art by Michael Kutsche (2009) pic.twitter.com/rJXcan9Bcf
— The Spaceshipper 🚀 (@TheSpaceshipper) March 9, 2022
Taylor Kitsch, sin remordimientos
Años después del batacazo, Kitsch ha aprendido a mirar atrás sin cargar con la culpa. En una entrevista concedida a The Guardian en 2025, el actor fue claro:
“Hay tantos engranajes en esa rueda que es una película… Soy solo una pequeña parte. No sé si fue el ritmo, si había demasiados cocineros en la cocina o si simplemente no cuajó”.
Lejos del arrepentimiento, el actor reivindica su trabajo:
“Di lo mejor de mí. Estoy orgulloso de cómo afronté ese rodaje. Sigo adelante”.
Un récord difícil de superar
Catorce años después, John Carter sigue siendo el ejemplo definitivo de cómo una superproducción puede convertirse en un pozo sin fondo. Un recordatorio de que, en Hollywood, ni el mayor presupuesto ni el 3D garantizan el éxito, y de que algunos récords están destinados a no romperse nunca.