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Ciencia

25 años del IBV: ciencia con rostro humano y una misión clara frente al futuro biomédico

El Instituto de Biomedicina de Valencia (IBV) celebra un cuarto de siglo como centro clave del CSIC. Su objetivo: transformar investigación básica en avances médicos reales, atraer talento joven y acercar la ciencia a la sociedad. Su directora, Susana Rodríguez, destaca logros, desafíos y una prioridad: ser visibles y comprendidos.
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El IBV cumple 25 años consolidado como referencia biomédica en la Comunitat Valenciana. Desde su sede en Valencia, el centro conecta biología fundamental con innovación clínica en áreas que van desde la patología cardiovascular a la diabetes, la genética, el metabolismo o el desarrollo de nuevos antibióticos. Conversamos con su directora, Susana Rodríguez, sobre retos estructurales, proyectos estratégicos y la necesidad de que la ciudadanía conozca el valor de su ciencia.

Investigación biomédica con impacto clínico

Entre las líneas del instituto destacan enfermedades cardiovasculares, diabetes, estudios genéticos y endocrinos, y el desarrollo de terapias contra infecciones resistentes. También trabaja en regeneración del sistema nervioso y en tecnologías avanzadas como secuenciación genómica y análisis de datos, herramientas que cobraron relevancia durante la COVID-19. Parte de la identificación de variantes del virus en Valencia se llevó a cabo en el IBV.

Rodríguez subraya la filosofía del centro: comprender para poder prevenir y curar. Un ejemplo es el estudio de la resistencia bacteriana. “Para poder protegerte de algo, primero tienes que entenderlo”, explica. Uno de los equipos del IBV investiga la comunicación entre bacterias y virus que las infectan, con el objetivo de intervenir en esa interacción para frenar la resistencia antimicrobiana.

25 años del IBV: ciencia con rostro humano y una misión clara frente al futuro biomédico
© FreePik

Financiación, burocracia y talento: los retos del laboratorio

Más allá del avance científico, los obstáculos administrativos y económicos son el gran desafío cotidiano. “Sabemos investigar, pero no nos enseñan a gestionar financiación”, admite Rodríguez. El carácter público del CSIC implica estricta justificación del gasto, lo que ralentiza procesos y consume recursos humanos.

Atraer y retener investigadores jóvenes es clave para el relevo generacional. El programa Talent Recruitment Series busca recuperar talento español en el extranjero y sumar nuevas líneas de trabajo. Recientemente, un joven investigador abrió su propio laboratorio en el IBV gracias a una ayuda de La Caixa, un ejemplo de lo que el centro aspira a multiplicar.

La formación predoctoral también es prioridad. Becarios de la Asociación Española Contra el Cáncer realizan sus tesis allí, financiadas en parte por iniciativas solidarias como RunCancer Valencia.

25 años del IBV: ciencia con rostro humano y una misión clara frente al futuro biomédico
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Ciencia abierta, divulgación y orgullo local

Rodríguez quiere que el 25º aniversario sirva para que el instituto sea reconocido por la ciudadanía. “Que la sociedad sepa lo que tiene”, resume. Y para lograrlo, el IBV ha intensificado su presencia en ferias, institutos y actividades divulgativas.

La directora defiende que los científicos ya no son figuras aisladas, sino agentes con vocación pública. El aniversario contará con referentes internacionales como Ana María Cuervo, experta en envejecimiento, y la biofísica Eva Nogales, líder en criomicroscopía, técnica candidata al Nobel, que visitará el centro el 19 de diciembre.

El IBV no solo investiga: construye conocimiento para mejorar la salud, formar nuevas generaciones y demostrar que la ciencia vive más cerca de la sociedad de lo que solemos creer.

Fuente: CadenaSer.

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