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Ciencia

400 millones de dólares en autos de lujo se hunden a 3.000 metros de profundidad desde 2022: la ciencia todavía vigila qué le hacen sus baterías al fondo del Atlántico

Casi 4.000 autos de alta gama, entre ellos modelos eléctricos con baterías de litio, descansan desde hace más de cuatro años en uno de los tramos de océano con mayor biodiversidad del Atlántico Norte. El accidente que los llevó ahí sigue siendo, según los ecólogos marinos, un experimento involuntario cuyos resultados recién empiezan a conocerse
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El buque Felicity Ace navegaba desde Alemania hacia Rhode Island, en Estados Unidos, cuando un incendio se desató a bordo cerca de las islas Azores, en pleno Atlántico. Las llamas permanecieron activas durante casi dos semanas, alimentadas en parte por las baterías de iones de litio de los vehículos eléctricos transportados, lo que complicó enormemente los intentos de controlarlas.

Pese a los esfuerzos de remolcadores especializados enviados desde Gibraltar, el buque terminó hundiéndose el 1 de marzo de 2022 con los 3.965 vehículos que llevaba a bordo, en una zona donde la profundidad del océano supera los 3.000 metros.

Casi 4.000 autos que nunca llegaron a destino

Buque Cargando Autos
© Kosoff – Shutterstock

El cargamento incluía modelos exclusivos de marcas como Lamborghini, Bentley, Porsche y Volkswagen, entre ellos varias unidades eléctricas como el Volkswagen ID.4. El valor estimado del cargamento perdido superó los 401 millones de dólares, lo que convirtió al hundimiento en uno de los mayores desastres económicos de la historia del transporte marítimo de automóviles.

El sitio del naufragio, a unos 370 kilómetros de las Azores, quedó fuera del área bajo jurisdicción de cualquier país, según la Convención de las Naciones Unidas sobre el Derecho del Mar, lo que complicó cualquier intento posterior de gestión directa del pecio.

El verdadero problema no es el dinero, es lo que hay debajo del agua

Neumaticos En El Mar
© Diman_Diver – Shutterstock

Más allá de la pérdida económica, distintos especialistas advierten desde el momento del hundimiento sobre las consecuencias ambientales que podrían derivarse de las baterías, los combustibles y otros materiales atrapados junto al barco. Ana Colaço, investigadora del centro Okeanos de la Universidad de las Azores especializada en ecosistemas marinos profundos, explicó que la zona donde descansa el barco alberga una gran diversidad de especies, entre ellas corales, esponjas, pepinos de mar y numerosos peces.

Los científicos advierten que las baterías de iones de litio, junto con los aceites, combustibles y otros componentes presentes en los automóviles, podrían liberar sustancias contaminantes de forma progresiva a medida que los materiales se degradan con los años bajo el agua.

Un ecosistema de alta biodiversidad en la ruta de las Azores

La preocupación no es menor porque las Azores funcionan como un cruce del Atlántico medio donde montes submarinos albergan corales, atunes, tiburones, delfines y ballenas migratorias. Una contaminación sostenida en el tiempo podría propagarse a través de las cadenas alimentarias de toda esa región, incluso sin que se produzca un derrame visible en la superficie.

El seguimiento científico de la zona continúa activo más de cuatro años después del hundimiento, en un intento por documentar de qué manera los materiales del pecio afectan, si es que lo hacen, a las comunidades de organismos que habitan el fondo marino circundante.

Lo que este caso enseña sobre el transporte marítimo de baterías de litio

El accidente abrió un intenso debate sobre los protocolos de seguridad utilizados por la industria naviera para transportar vehículos de alto valor, especialmente considerando el crecimiento del mercado de autos eléctricos y la presencia cada vez más frecuente de baterías de gran capacidad en este tipo de cargamentos.

El caso no quedó aislado: otro buque cargado con alrededor de 3.000 vehículos, el Morning Midas, sufrió también un incendio y terminó hundido en aguas cercanas a Alaska, lo que refuerza entre los especialistas la necesidad de reforzar los sistemas de prevención y respuesta ante incendios en este segmento del transporte marítimo.

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