¿Es posible pensar con claridad cuando el lenguaje deja de funcionar? Durante décadas, la respuesta parecía evidente para la comunidad científica. Sin embargo, una investigación reciente pone en tela de juicio esa idea y revela que el cerebro humano podría conservar una de sus capacidades más importantes incluso después de sufrir graves daños en las áreas responsables de la comunicación.
El lenguaje ya no parece ser la base del razonamiento
Desde hace siglos, científicos y filósofos han discutido si el lenguaje es un requisito indispensable para el pensamiento. Una de las posturas más extendidas sostenía que la capacidad de razonar dependía directamente de comprender y utilizar palabras. Sin embargo, una nueva investigación del Instituto Tecnológico de Massachusetts (MIT) aporta pruebas que contradicen esa hipótesis.
El estudio, publicado en la revista Proceedings of the National Academy of Sciences (PNAS), fue dirigido por la neurocientífica Evelina Fedorenko y reunió evidencias obtenidas tanto en pacientes con lesiones cerebrales como en personas sanas. Los resultados indican que los mecanismos responsables del razonamiento lógico funcionan de manera independiente de las regiones dedicadas al lenguaje.
La conclusión representa un importante cambio de paradigma para la neurociencia, ya que sugiere que el cerebro organiza estas capacidades en sistemas separados, capaces de actuar de forma autónoma.

Las pruebas con pacientes revelaron un dato sorprendente
Para comprobar si el razonamiento sobrevivía a la pérdida del lenguaje, el equipo trabajó junto a la investigadora Rosemary Varley con personas que habían sufrido accidentes cerebrovasculares y desarrollado afasia, un trastorno que dificulta hablar, escribir o comprender frases.
A pesar de estas limitaciones, los participantes resolvieron con éxito problemas matemáticos, ejercicios de lógica y rompecabezas visuales que exigían deducción y análisis. Aunque no podían explicar verbalmente sus respuestas, lograron hacerlo mediante dibujos, señas o diferentes recursos no verbales.
Hope Kean, investigadora posdoctoral y coautora del trabajo, explicó que los resultados contradicen una de las teorías más aceptadas sobre el pensamiento humano, ya que demuestran que la capacidad para aplicar reglas lógicas no desaparece cuando el lenguaje resulta afectado.
Esta evidencia también ayuda a comprender mejor la realidad de quienes viven con afasia, ya que sus dificultades para comunicarse no reflejan necesariamente una disminución de sus capacidades intelectuales.
Las imágenes cerebrales confirmaron que ambos procesos funcionan por separado
Además de evaluar a pacientes con lesiones neurológicas, los investigadores utilizaron resonancia magnética funcional para observar qué regiones cerebrales se activaban mientras voluntarios sanos resolvían distintos desafíos de razonamiento.
Los resultados mostraron que las tareas lógicas activaban principalmente la denominada red de demanda múltiple, un sistema cerebral relacionado con la planificación, la resolución de problemas y el pensamiento flexible. En contraste, las áreas encargadas del procesamiento del lenguaje apenas registraban actividad durante esos ejercicios.
Esta diferencia permitió confirmar que el razonamiento abstracto no depende de los circuitos lingüísticos, sino de otras estructuras cerebrales especializadas. Para los científicos, esta separación explica por qué una persona puede perder la capacidad de hablar sin que eso afecte su habilidad para analizar situaciones o tomar decisiones complejas.
Un avance que puede transformar varias áreas de la ciencia
Las conclusiones del estudio tienen implicaciones importantes para la medicina. Comprender que la inteligencia y el lenguaje no son procesos inseparables permitirá desarrollar evaluaciones más precisas para pacientes con afasia y evitar que sus limitaciones comunicativas sean interpretadas como un deterioro cognitivo.
Al mismo tiempo, los resultados ofrecen nuevas pistas para el diseño de sistemas de inteligencia artificial inspirados en el funcionamiento del cerebro. Si la lógica puede operar de manera independiente del lenguaje, futuras tecnologías podrían incorporar arquitecturas más eficientes basadas en esa organización.
Para Evelina Fedorenko, el mayor desafío ahora es trasladar este conocimiento fuera de los laboratorios. La investigadora sostiene que es necesario cambiar la percepción social sobre quienes padecen trastornos del lenguaje, ya que perder la capacidad de expresarse no significa perder la inteligencia. El estudio demuestra que el cerebro aún guarda mecanismos sorprendentes que apenas comienzan a comprenderse.
[Fuente: La Razón]