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Tecnología

Abuchean al ex CEO de Google Eric Schmidt durante su discurso ante universitarios

Es la segunda vez que los estudiantes próximos a recibir sus diplomas responden de esta manera a quien da su discurso
Por Mike Pearl Traducido por

Tiempo de lectura 4 minutos

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Ocurrió algo inesperado – y esperable al mismo tiempo – por segunda vez en una semana: durante un discurso en la ceremonia de graduación de una universidad.

Aquí puedes ver lo que filmó 404 Media:

Para ser justos, quien estaba hablando es el ex CEO de Google Eric Schmidt, y lo que intentaba hacer era empatizar con los estudiantes: “Su generación siente temor porque el futuro ya está escrito y que las máquinas hagan que se evaporen los puestos de empleo, que el clima cambia para mal, que la política está fracturada, y que están heredando un desastre que no han creado”, afirmó.

Sin embargo, al igual que con la ejecutiva inmobiliaria Gloria Caulfield cuyo discurso pro-IA hace una semana dio lugar a una reacción casi idéntica, resulta fácil ver que lo dicho por Schmidt pudiera ser percibido como arrogante por una multitud que ya ha oído millones de veces el mensaje de la inevitabilidad de la IA. Se le oye diciéndoles a los jóvenes que ellos “van a ayudar a dar forma a la inteligencia artificial”, y que “si no les importa la ciencia, no es un problema porque la IA tocará todo lo que nos rodea”.

Tal vez la parte menos atinada de lo que dijo, filmado por 404 Media fue cuando Schmidt señaló que:

“Ahora se puede reunir un equipo de agentes de IA para que ayude con aquello que jamás podrían lograr por sí mismos. Cuando alguien te ofrece un asiento en una nave espacial, no preguntas qué asiento sino que te subes y te sientas donde sea”. 

Creo que la multitud ya se imaginaba relegada en esa “nave espacial” de la IA, pero Schmidt lo dijo de todos modos.

 El abucheo premeditado a disertantes controversiales es algo común, y ni siquiera llega a ser noticia. Es lo que sucedió también la semana pasada con Jonathan Haidt, que se opone a la cultura de la cancelación, cuando habló en la Universidad de Nueva York. A juzgar por el tema de su discurso – básicamente, que los jóvenes no son frágiles copos de nieve – parece que la desaprobación se convirtió en un abucheo por lo bajo.

Hay que prestar atención cuando el discurso da lugar a un abucheo potente. Diría que se puede usar esta reacción espontánea ante los disertantes en la graduación de los universitarios como un barómetro que detecta las tendencias que – para bien o para mal – definirán la política de los próximos años.

Por ejemplo, en 2001 una ceremonia como esta, a dos meses de los ataques del 11 de septiembre, Janis Besler Heaphy, de la editorial de un periódico, habló ante los graduados de Cal State Sacramento y urgió a todos a estar atentos respecto de la privacidad y la libertad en un momento tan turbulento de la historia. Preguntó “¿hasta qué punto estamos dispuestos a negociar nuestras libertades civiles en nombre de la seguridad?”, y dijo también que “la Constitución nos da derecho a desafiar las políticas del gobierno”. En ese momento sus palabras no encontraron eco en los graduados, que la abuchearon hasta que tuvo que dejar el escenario.

En mayo de 2016 en otro discurso en la Cal State Fullerton de parte de la presentadora de Univision María Elena Salinas, fue hostil la recepción de parte de lo que parecía más bien un público MAGA en el corazón del Condado de Orange en California, de tendencia republicana. En la filmación se la ve invocando el nombre del entonces candidato presidencial Donald Trump que defendía a los medios contra una oleada de desaprobación. “¿Ahora nos culpan a los medios por crear a Donald Trump? Imaginen eso. No es terrible?”, y allí comienza a oírse por lo bajo una reacción negativa. Salinas empieza a hablar en español, y el murmullo se convierte en burla, hasta que alguien parece haberle gritado “habla en inglés”.

Una década después, aquí estamos. Una encuesta de marzo indica que las políticas de inmigración de Trump tienen una aprobación de -19, pero la intensidad de la desaprobación ante el concepto de  la IA en la misma encuesta es de -20.

Si usamos entonces como brújula las reacciones ante los discursos en ceremonias de graduación, lo más probable es que veamos una prolongada reacción negativa a la IA. Es un momento que Brian Merchant de Blood in the Machine define como “un programa de rechazo a la IA generativa en circunstancias extractivas y de explotación, de proteger el empleo, evitar la degradación de los salarios, un momento de vigilancia y de negarse a que la IA invada las esferas de la vida pública que quiere colonizar Silicon Valley para obtener ganancias”.

Digamos que si eres un millonario empresario que va a dar un discurso ante una multitud de graduados universitarios en las próximas semanas, tienes que recordar a quién te estás dirigiendo. Son personas que pasaron cuatro años leyendo más libros de los que tal vez hayas leído en los últimos 20 años. Y ya están bien informados sobre la IA, son gente que está a punto de ingresar en el cruel y nuevo paisaje del empleo que fuiste creando tú mismo junto con otros más, y donde tendrán que competir contra millones de spambots y agentes de OpenClaw para lograr tal vez uno de los pocos asientos en la nave espacial de la IA que parecería dirigirse directamente hacia el sol.

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