Saltar al contenido
io9

‘Aída y vuelta’ demuestra cómo se hace un revival de verdad: riéndose de todo y cerrando heridas

Contra todo pronóstico, ‘Aída y vuelta’ no solo funciona, sino que se convierte en uno de los revivals más inteligentes y honestos que se han hecho en España. Paco León no intenta repetir el pasado: lo disecciona, lo cuestiona y lo despide con una comedia tan bestia como lúcida.
Por

Tiempo de lectura 3 minutos

Comentarios (0)

Durante años, los revivals se han convertido en un gesto automático: nostalgia, reunión del reparto y poco más. Series como Salvados por la campana, Punky Brewster o Frasier regresaron con resultados tibios, atrapadas entre el recuerdo idealizado y la incapacidad de decir algo nuevo. Paco León entiende perfectamente ese problema y por eso decide no hacer “más Aída”, sino algo mucho más arriesgado.

Matar a Aída para salvar la serie

El gran movimiento de Aída es aceptar que el personaje de Carmen Machi ya no podía seguir viviendo. Tras doce años encarnándolo, Machi regresa no para resucitarlo, sino para despedirlo definitivamente. Y lo hace desde un lugar muy distinto: el de una actriz consagrada, con un Goya, dos Ondas y una carrera que ya no necesita mirar atrás.

Ese gesto da sentido a todo el proyecto. Aída y vuelta no es un homenaje complaciente, sino una autopsia consciente de lo que fue la serie, de lo que significó y de por qué ya no puede existir del mismo modo.

Meta, pero con una serie dentro

Uno de los grandes aciertos es no caer en el vicio habitual del meta-relato vacío. Aquí no hay solo “rodaje dentro del rodaje”: hay un episodio completo de Aída, escrito por el equipo original, con sus ritmos, chistes y running gags. Todo fluye con naturalidad, como si la serie nunca se hubiera ido.

‘Aída y vuelta’ demuestra cómo se hace un revival de verdad: riéndose de todo y cerrando heridas
© reaper_gt7 – X

Y funciona precisamente porque no se disculpa. Si Aída hubiera seguido en antena, probablemente seguiría siendo incorrecta, excesiva y bestia. La película no finge lo contrario: lo abraza… y luego va más allá.

Abrir melones sin perder la risa

Donde realmente brilla Aída y vuelta es en su capacidad para hablar de todo sin dejar de ser una comedia. Inteligencia artificial, cultura de la cancelación, Me Too, productores televisivos, agotamiento del éxito y confesiones incómodas del propio reparto conviven en un universo autoconsciente que nunca pierde el pulso humorístico.

Paco León y Fer Pérez entienden que el público ya no es el mismo… pero tampoco lo subestiman.

Una película, no un capítulo alargado

A nivel formal, la cinta sorprende. Hay juego con el montaje, movimientos de cámara ambiciosos y decisiones visuales que rompen con la estética televisiva. Aída y vuelta quiere ser cine, y lo consigue.

El reparto responde con entrega total, desde Machi hasta secundarios como Pepe Viyuela u Óscar Reyes, dejando atrás la caricatura para ofrecer algo más complejo y agradecido.

‘Aída y vuelta’ demuestra cómo se hace un revival de verdad: riéndose de todo y cerrando heridas
© PreviouslyFilmx
– X

No todo es perfecto… y no pasa nada

No todas las tramas funcionan igual. La de Eduardo Casanova queda descolgada y se resuelve de forma apresurada, pero es un tropiezo menor dentro de una obra coral con un guion de hierro.

Reírse de todo, con más conciencia

Aída y vuelta es celebración, despedida y actualización al mismo tiempo. No se autoflagela por el pasado ni lo blanquea. Simplemente lo mira de frente y se permite seguir siendo incorrecta, como South Park o It’s Always Sunny in Philadelphia, porque todos sabemos que sus personajes no son modelos de conducta.

Y quizá ahí está su mayor logro: devolvernos, aunque sea durante dos horas, la sensación de que todavía es posible reírse de todo… sabiendo exactamente desde dónde se hace.

Fuente: Espinof.

Compartir esta historia

Artículos relacionados