Saltar al contenido
Ciencia

Algunas personas pueden dormir solo cuatro o seis horas y sentirse descansadas: la genética podría explicar por qué

La mayoría de los adultos necesita alrededor de siete a nueve horas de sueño por noche, pero existe una pequeña excepción. Algunas personas despiertan de forma espontánea después de apenas cuatro o seis horas y se sienten completamente recuperadas. La ciencia ha empezado a relacionar este fenómeno con mutaciones genéticas poco frecuentes.
Por

Tiempo de lectura 3 minutos

Comentarios (0)

Dormir poco suele asociarse con cansancio, problemas de concentración y un mayor riesgo de alteraciones metabólicas y cardiovasculares. Sin embargo, existe un grupo muy reducido de personas que parece funcionar de manera diferente.

Se las conoce como durmientes cortos naturales. No son personas que se obligan a dormir menos por trabajo, hábitos o falta de tiempo, sino individuos que desde hace años descansan pocas horas, se despiertan sin alarma y aseguran sentirse bien durante el día.

La diferencia podría estar, al menos en parte, en sus genes.

Qué es el sueño corto natural

El sueño corto natural es un rasgo poco frecuente caracterizado por dormir habitualmente entre cuatro y seis horas por noche sin presentar señales evidentes de privación de sueño.

Una característica importante es que el patrón se mantiene incluso durante fines de semana, vacaciones o días sin obligaciones.

La neuróloga Ying-Hui Fu, de la Universidad de California en San Francisco, lleva años estudiando familias en las que este rasgo aparece en varios integrantes, lo que sugiere un fuerte componente hereditario.

A lo largo de esas investigaciones se identificaron variantes en genes como DEC2, ADRB1, NPSR1, GRM1 y SIK3, todos relacionados de una u otra manera con la regulación del sueño y la vigilia.

Una mutación nueva vuelve a poner el fenómeno bajo la lupa

Un estudio publicado en Proceedings of the National Academy of Sciences identificó una nueva variante llamada SIK3-N783Y en una persona con sueño corto natural. Los investigadores reprodujeron una mutación equivalente en ratones y observaron que esos animales dormían menos que los controles.

También detectaron cambios en proteínas relacionadas con las sinapsis, es decir, las conexiones que utilizan las neuronas para comunicarse entre sí.

El resultado no significa que exista un “gen para dormir cuatro horas” ni que esta condición pueda trasladarse fácilmente a otras personas. Lo que sí sugiere es que la duración del sueño está parcialmente regulada por mecanismos biológicos y genéticos mucho más complejos de lo que parecía.

Algunas personas pueden dormir solo cuatro o seis horas y sentirse descansadas: la genética podría explicar por qué
© Magnific

El cerebro podría recuperarse de manera más eficiente

Uno de los grandes interrogantes es cómo estas personas consiguen sentirse descansadas con tan pocas horas de sueño.

Una hipótesis es que su cerebro podría realizar algunos de los procesos reparadores de manera más eficiente.

Estudios previos han observado que ciertos durmientes cortos naturales conservan proporciones normales de sueño profundo de ondas lentas, una fase asociada con recuperación física, memoria y mantenimiento de funciones cerebrales. La posibilidad es que, en lugar de necesitar menos descanso en términos absolutos, algunas personas logren completar determinadas funciones en menos tiempo.

Por ahora, eso sigue siendo una hipótesis.

Dormir poco por costumbre no convierte a nadie en durmiente corto natural

Este punto es especialmente importante.

Una persona que duerme cinco horas porque trabaja mucho, usa el teléfono hasta tarde o se despierta temprano no necesariamente necesita menos sueño.

El cerebro regula el descanso mediante al menos dos grandes sistemas. Por un lado está el ritmo circadiano, que organiza cuándo tendemos a dormir y despertarnos. Por otro está la presión homeostática del sueño, que aumenta cuanto más tiempo permanecemos despiertos.

Estos mecanismos pueden hacer que una persona se sienta relativamente alerta incluso después de haber dormido poco, pero eso no significa que el organismo haya completado todos los procesos necesarios de recuperación.

La genética del sueño podría revelar algo más grande

El interés científico en estas familias no se limita a saber por qué duermen menos.

Comprender sus mecanismos podría ayudar a estudiar cómo el cerebro regula la necesidad de descanso y qué ocurre durante las distintas fases del sueño.

Algunos trabajos en animales también han relacionado mutaciones asociadas al sueño corto natural con cambios en procesos vinculados a proteínas amiloides y tau, relacionadas con enfermedades neurodegenerativas.

Eso no significa que dormir poco proteja frente al Alzheimer. Los resultados proceden principalmente de modelos animales y todavía falta entender qué mecanismos están involucrados.

Para la mayoría, dormir poco sigue siendo dormir poco

Los durmientes cortos naturales son una excepción muy poco frecuente.

Para la mayoría de las personas, reducir sistemáticamente las horas de descanso no ofrece ninguna ventaja y puede acumular consecuencias incluso cuando no existe una sensación inmediata de cansancio.

Lo interesante de estos casos no es que demuestren que dormir cuatro horas sea suficiente.

Demuestran algo más importante: la necesidad de sueño no es exactamente igual para todos y parte de esa diferencia podría estar escrita en nuestros genes.

 

 

Fuente: Infobae.

Compartir esta historia

Artículos relacionados