La capa de hielo de Groenlandia es una de las mayores reservas de agua congelada del planeta y también uno de los puntos más sensibles al calentamiento global. Durante las últimas décadas, su pérdida de masa se ha acelerado hasta convertirse en uno de los principales factores que impulsan el aumento del nivel del mar.
Los satélites permiten seguir este proceso desde el espacio con un nivel de detalle cada vez mayor. Y los últimos datos muestran que el cambio no es uniforme: algunas zonas apenas varían, mientras que otras están perdiendo decenas de metros de espesor.
Groenlandia pierde unas 283 gigatoneladas de hielo al año
Las observaciones de la NASA indican que la isla pierde anualmente cerca de 283 gigatoneladas de hielo, es decir, unos 283.000 millones de toneladas métricas.
Ese volumen de agua termina incorporándose en buena medida al océano y contribuye al aumento global del nivel del mar.
El deshielo de Groenlandia es actualmente uno de los factores más importantes de este proceso, junto con la expansión térmica del agua oceánica provocada por el aumento de la temperatura.

Dos satélites permiten medir el deshielo con más precisión
Para comprender cómo evoluciona la capa de hielo, los científicos están combinando datos de dos misiones diferentes.
La misión CryoSat, de la Agencia Espacial Europea, utiliza radar para medir la altura y estructura del hielo y puede obtener datos incluso con presencia de nubes. Por su parte, ICESat-2, de la NASA, utiliza pulsos láser para calcular con enorme precisión la elevación de la superficie.
Al combinar ambos sistemas, los investigadores pueden comparar mediciones tomadas prácticamente sobre los mismos puntos y reducir las incertidumbres.
Groenlandia perdió más de 2.300 kilómetros cúbicos de hielo
Un equipo dirigido por el Centro de Observación y Modelización Polar del Reino Unido analizó datos recopilados entre 2010 y 2023. Durante ese periodo, el espesor medio de la capa de hielo de Groenlandia disminuyó aproximadamente 1,2 metros.
Sin embargo, en las regiones donde el deshielo estival supera la acumulación de nieve durante el invierno, la pérdida fue mucho mayor: alrededor de 6,4 metros de media.
Los investigadores estiman además que, durante esos 13 años, Groenlandia perdió aproximadamente 2.347 kilómetros cúbicos de hielo.
Algunos glaciares han perdido decenas de metros
Las cifras medias esconden cambios mucho más extremos en determinadas zonas.
En el glaciar Sermeq Kujalleq, también conocido como Jakobshavn Isbræ, el adelgazamiento alcanzó aproximadamente 67 metros.
En Zachariae Isstrøm, situado en el noreste de Groenlandia, la reducción llegó hasta unos 75 metros.
Estos glaciares se encuentran entre las regiones que más rápidamente están cambiando y desempeñan un papel importante en la descarga de hielo desde el interior de Groenlandia hacia el océano.
El impacto va mucho más allá del nivel del mar
La pérdida de hielo no solo modifica la costa global. El aporte de grandes cantidades de agua dulce al océano puede influir en la circulación oceánica, mientras que los cambios en el hielo afectan a ecosistemas completos y a las comunidades que dependen de ellos.
Además, el adelgazamiento de la capa de hielo altera la capacidad de Groenlandia para reflejar radiación solar, lo que puede favorecer un calentamiento adicional.
Por eso, medir con precisión cuánto hielo se pierde cada año es fundamental para mejorar las proyecciones climáticas.
La combinación de CryoSat e ICESat-2 ofrece ahora una visión mucho más detallada de ese proceso y confirma una tendencia difícil de ignorar: Groenlandia continúa perdiendo hielo a una escala gigantesca, y algunas de sus regiones están cambiando a una velocidad especialmente rápida.