Aunque las probabilidades de que se detone una bomba nuclear y te encuentres cerca sean muy pequeñas, es una escenario posible. ¿Existe algún consejo para estar preparado ante un hipotético evento de este calibre? Sí, la mejor forma de sobrevivir es aprender cómo funcionan las explosiones.

De esto va precisamente la última pieza de los chicos de SciShow, quienes pasan a detallar a modo de guía cómo funcionan las explosiones y la radioactividad de un ataque nuclear, para entender qué tipo de acciones debemos llevar a cabo.

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Image: WC

Una detonación nuclear libera una gran cantidad de energía, y dependiendo del tamaño de la bomba y la altura en la atmósfera puede afectarte incluso si estás a decenas de kilómetros desde el lugar de la detonación. El tamaño de las bombas nucleares se mide por kilotones, una de 10 se considera pequeña, al menos mucho más que la mayoría de los arsenales nucleares que se pueden encontrar hoy.

Image: Test nuclear de 1952 (Wikimedia Commons)

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Sin embargo, los misiles tienden a llevar bombas de tamaño mediano capaz de detonar de 100 a 350 kilotones de energía en una explosión. Y se trata de un término medio, hay que pensar que en los tests se han probado bombas mucho más grandes que equivaldrían a millones de toneladas de TNT.

En cualquier caso, y debido a su tamaño, estas últimas son demasiado pesadas para misiles de largo alcance, por eso lo normal es que la mayoría de las agencias gubernamentales tengan en mente hablar de explosiones pequeñas y medianas cuando surgen planes de emergencia.

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Image: Hwasong-14 ICBM de Corea del Norte (KNCA photo)

¿Qué hacer ante una detonación? En los segundos después de la explosión, la mayoría de los peligros inmediatos están relacionados con el calor y las ondas de presión que se extienden hacia fuera. Esta parte es aproximadamente el 85% de la energía total de la explosión. Cuando todo comienza, lo primero que se aprecia es una especie de flash o luz cegadora viajando rápido.

Image: Test de 1946 (U.S. Government.)

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Con suerte, si el lugar donde te encuentras ha accionado la alarma temprana ante la inminente llegada de un misil, es posible que tengas el tiempo suficiente para llegar a un refugio antes de la explosión, momento en que aparece esa primera oleada de calor o radiación térmica que puede causar quemaduras repentinas si es absorbida por tu ropa y piel.

En este punto, y hay terribles ejemplos de ello, se producen quemaduras graves e instantáneas. La radiación térmica puede ser tan intensa como para producir dichas quemaduras en hasta 3 kilómetros para una “pequeña” explosión de 10 kilotones. Para bombas de tamaño medio, su poder destructivo depende de lo alto que se encuentre en la atmósfera cuando se detona.

Si hablamos de una bomba de 100 kilotones esta podría causar quemaduras a 10 kilómetros de distancia. En cualquier caso, y como explican los chicos de SciShow, desde el momento del destello posiblemente tengas unos segundos para protegerte.

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Image: Una de las pruebas nucleares de la Operación Plumbbob. (Wikimedia Commons)

Como ejemplo, a 5 kilómetros de la zona de la explosión de una bomba de 10 kilotones la onda de choque podría derribar las ventanas con la suficiente fuerza como para enviar pedazos afilados de cristal volando por todos lados. Una bomba de 100 kilotones podría hacer eso hasta 10 kilómetros.

Image: Hongos nucleares de Hiroshima y Nagasaki comparados con las bombas atómicas modernas. Para referencia el tamaño del Monte Everest y la altura promedio de un vuelo comercial (YouTube)

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¿Consejo? Si ves un destello de luz brillante, deja de hacer lo que sea que estés haciendo y trata de esquivar la primera trayectoria, o al menos tírate al suelo boca abajo y cubre la mayor cantidad de piel que puedas.

Image: Hiroshima tras la bomba Atómica (Everett Historic)

Por supuesto, no es tan fácil, y cualquier bomba produce calor y ondas de choque. Lo que distingue a las explosiones nucleares es que también liberan radiación ionizante, energía lo suficientemente fuerte como para eliminar electrones de los átomos, lo que significa que también pueden dañar ADN y otras moléculas en las células.

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Image: Hiroshima (Everett Historic)

Este tipo de daños pueden ser imperceptibles al principio, pero pueden conducir a enfermedades como cáncer a largo plazo, aunque el peligro a corto plazo es el síndrome de radiación aguda, término para definir cuando la radiación mata las células madre que normalmente serían responsables de reponer las células vitales en tu intestino, sangre y sistema inmune.

Dicho esto, los efectos de la radiación ionizante de una bomba pueden extenderse mucho más debido a la lluvia radiactiva (fallout), el material radiactivo que se levanta por la nube de hongo y que luego llueve después de la explosión. ¿El problema en este punto? Que es difícil saber a dónde irá. Los vientos pueden llevar la lluvia cientos de kilómetros, y hay muchos factores que pueden influir en dónde termina.

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Image: Wikimedia Commons

Sea como fuere, si estuvieras cerca de la fuente de la explosión, incluso a decenas de kilómetros de distancia, esa lluvia ácida significa que realmente tienes que llegar a un buen refugio, y rápido. La gravedad dependería de la cantidad de radiación a la que estuviste expuesto, y durante cuánto tiempo estuviste expuesto.

Image: Representación del daño en una bomba de 10 kilotones (FEMA)

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En este punto, vale la pena recordar que existen varios tipos diferentes de radiación que se emiten en la lluvia radiactiva, algunas más peligrosas que otras. Las partículas beta, por ejemplo, pueden quemar la piel, pero la ropa puede detenerlas. Por otro lado, los rayos gamma pueden penetrar las paredes.

Image: Refugio Nuclear (Wikimedia Commons)

¿Consejo? La mejor manera de limitar su exposición sería encontrar un sótano en un edificio grande hecho de materiales densos, como ladrillo u hormigón. El hormigón o la tierra podrían protegerte completamente de los rayos gamma, por eso se suele recomendar el sótano como mejor opción.

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Image: Refugio Nuclear (Smithsonian)

Sin embargo, si no pudieras llegar al sótano, la mejor idea sería moverse al centro de un edificio para poner tanta distancia y protección como te sea posible entre tú y los efectos de la bomba. Además, también querrás eliminar todo rastro de contaminación en la ropa lo más rápido posible, a poder ser, meterla en una bolsa sellada.

Image: Refugio Nuclear (National Archives)

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Llegados a un final casi de película. Lo primero que debes hacer si te encuentras en un refugio a salvo tras la detonación, es darte una ducha con jabón frotándote tan fuerte como puedas para no dejar rastro de las partículas radiactivas. Importante, no utilizar acondicionador en el pelo.

Image: AP

No es broma. Los acondicionadores alisan el cabello al unir las células muertas de la piel. Sin embargo, en el proceso podrían atrapar cualquier partícula que podría haber aterrizado en la cabeza, y que como consecuencia eliminaría el propósito de la ducha.

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Image: Situación a seguir en un edificio (FEMA)

Por último, toca esperar en un refugio sin salir. La razón es sencilla: los niveles de radiación son más altos justo después de la explosión, más de la mitad de toda la lluvia radioactiva cae en la primera hora, y después de un día, el 80% del riesgo se ha esfumado.

Image: Quemaduras de una mujer expuesta en Hiroshima al pulso térmico. (WC)

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¿Durante cuánto tiempo? La mayoría de guías hablan de un día, preferiblemente dos, antes de dirigirte a un lugar que no esté contaminado, por esa razón se recomienda tener un suministro mínimo de agua y comida, algo de jabón y ropa limpia, y una radio escondida donde sea que sea más probable que te refugies.

De todas formas, si eres de los que llevas tiempo preparándote para un desastre nuclear, probablemente todo esto ya lo sabías, y seguramente también, contabas con un kit de emergencia para ese día del juicio final. [SciShow]