Puede hacerte los deberes, ayudarte a preparar una entrevista o incluso actuar como tu terapeuta digital. La inteligencia artificial se ha convertido en una herramienta omnipresente, tan fascinante como cuestionable. En medio de su avance imparable, muchos usuarios se lanzan a utilizarla sin pararse a pensar en lo que implica. ¿Es siempre buena idea? La informática Sasha Luccioni nos invita a reflexionar antes de caer rendidos ante su poder.
Elige con criterio: no todas las herramientas valen para todo
La popularidad de algunas plataformas puede hacernos pensar que sirven para cualquier cosa. Sin embargo, muchas veces existen herramientas más precisas y especializadas para una necesidad concreta. Desde resolver ecuaciones matemáticas con solo una foto, hasta analizar la fermentación de un pan casero, el abanico de opciones crece cada día.

En 2025, Estados Unidos lideró la creación de modelos avanzados de IA, muy por delante de China y Europa. Esta diversidad puede jugar a nuestro favor, siempre que sepamos explorar qué ofrece el mercado y qué se adapta mejor a lo que realmente necesitamos.
No te fíes de todo lo que dice: la IA también se equivoca
Aunque suene convincente, lo que diga una inteligencia artificial no es necesariamente cierto. Los modelos actuales pueden inventarse datos o afirmaciones erróneas sin pestañear, simplemente porque “suena bien”.
La experta recomienda siempre releer, contrastar y cuestionar las respuestas. La IA no piensa ni comprende como los humanos, y sus errores pueden generar consecuencias serias, especialmente en entornos educativos o laborales.
Piensa bien qué compartes: tus datos pueden volverse públicos
No solo importa lo que la IA te dice, sino lo que tú le das. Cada dato que introduces —ya sea texto, imágenes o información sensible— podría acabar almacenado, reutilizado o incluso visible públicamente, dependiendo de la plataforma.

Algunas aplicaciones, como las de Meta, han sido criticadas por mostrar públicamente las consultas de sus usuarios sin su conocimiento. Es vital leer las políticas de privacidad y, en caso de duda, abstenerse de introducir datos comprometidos.
¿Realmente necesitas usar IA para esto?
Luccioni invita a pensar si de verdad es necesario recurrir a la inteligencia artificial. ¿No sería mejor usar una calculadora, o pedir consejo a una persona de confianza en lugar de dejar que una máquina opine sobre decisiones personales?
Además, el impacto medioambiental no es menor: la IA consume cantidades enormes de energía y agua. Usarla sin medida no solo puede desconectarnos de nuestra humanidad, sino también agravar problemas reales del planeta.
Fuente: BBC News.