GIF: Jason Schreiber

El cadáver de una ballena enana pasó la noche en un estacionamiento de New Hampshire después de que los operarios encargados de su transporte fracasaran en el intento de introducirlo en un contenedor. Aparentemente, nadie vio venir que el animal de cinco metros no cabría en el receptáculo.

La escena tuvo lugar el lunes por la mañana en Jenness State Beach, una playa de la costa atlántica de Estados Unidos. La idea era sencilla: cargar el cadáver con una pala mecánica hasta el estacionamiento de la playa y meterlo en el contenedor rojo para que no fuera soltando sus fluidos por toda la ciudad. El operario de la pala lo intentó, pero la ballena no cupo ni en diagonal y solo pudo caerse al suelo por efecto de la gravedad.

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Según Union Leader, el contenedor había sido proporcionado por el estado, pero a nadie se le había ocurrido proporcionar al estado las medidas del cadáver. Algo me dice que el estado tampoco preguntó, pues la ballena pasó la noche siguiente cubierta por un plástico en el suelo del estacionamiento. Por la mañana por fin llegó un contenedor más grande, y todo arreglado.

Aunque parezca mentira, no es la primera vez que el cadáver de una ballena aparece arrastrado por las olas en una playa de New Hampshire. Cuando son demasiado grandes, se diseccionan en la propia playa y se transportan en trozos hasta una planta de compostaje, pero cuando son más pequeños se transportan sin trocear para hacerles antes una necropsia.

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El Seacoast Science Center sospecha que la ballena pudo morir enredada en artes de pesca, por lo que era importante realizarle la necropsia.