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Tecnología

Argentina acaba de patentar un sistema que enciende el alumbrado público solo cuando pasas por la calle

Investigadores del Conicet y la Universidad Nacional de Río Negro desarrollaron un sistema de iluminación pública bajo demanda que utiliza Bluetooth para encender las luminarias únicamente cuando detecta el paso de una persona. La tecnología promete reducir el consumo eléctrico, combatir la contaminación lumínica y mejorar la seguridad en calles y senderos.
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La contaminación lumínica suele pasar desapercibida, pero sus efectos son cada vez más visibles para la ciencia. Además de consumir enormes cantidades de energía, altera los ciclos naturales de animales y personas, dificulta la observación del cielo nocturno y modifica el comportamiento de numerosas especies.

Con ese problema como punto de partida, un grupo de investigadores argentinos desarrolló una tecnología que propone cambiar por completo el funcionamiento del alumbrado público. En lugar de mantener las luminarias encendidas durante toda la noche, el sistema solo las activa cuando realmente son necesarias.

El desarrollo fue realizado por especialistas de la Universidad Nacional de Río Negro (UNRN) y del Conicet, y recientemente obtuvo su patente otorgada por el Instituto Nacional de la Propiedad Industrial (INPI), convirtiéndose en una tecnología sin antecedentes registrados de este tipo.

Luces que siguen al peatón

El funcionamiento del sistema es sencillo. El usuario descarga una aplicación en su teléfono móvil y activa el servicio cuando necesita recorrer una calle, un sendero o una zona equipada con esta tecnología.

A partir de ese momento, las luminarias detectan la presencia del dispositivo mediante Bluetooth y comienzan a encenderse de forma progresiva conforme la persona avanza. Cuando el peatón deja atrás cada tramo, las luces permanecen encendidas durante un breve período antes de apagarse automáticamente.

El resultado es un recorrido iluminado únicamente mientras existe alguien transitándolo, evitando que decenas de farolas permanezcan encendidas durante horas sin prestar ningún servicio.

A diferencia de los sistemas tradicionales con sensores de movimiento, la solución desarrollada por los investigadores argentinos evita activaciones provocadas por animales, ramas movidas por el viento u otros movimientos accidentales que generan consumo innecesario.

Menos consumo y menos contaminación lumínica

El objetivo principal es mejorar la eficiencia energética del alumbrado público, uno de los servicios con mayor consumo eléctrico para muchos municipios.

Al reducir considerablemente el tiempo durante el cual las luminarias permanecen encendidas, también disminuye el gasto energético y se prolonga la vida útil de los equipos, reduciendo los costos de mantenimiento.

Pero los beneficios no terminan allí. La reducción de la iluminación artificial durante la noche también ayuda a proteger los ecosistemas.

Numerosos estudios científicos han demostrado que el exceso de luz altera los ritmos circadianos de las personas y modifica los hábitos de aves, insectos y otros animales nocturnos que dependen de la oscuridad para alimentarse, orientarse o reproducirse.

Por eso, el sistema busca encontrar un equilibrio entre ofrecer seguridad a los peatones y preservar el ambiente nocturno.

Una idea que nació gracias a un barrio de Bariloche

El proyecto no surgió en un laboratorio aislado, sino a partir de una necesidad planteada por los propios vecinos.

En 2014, durante una asamblea del barrio Villa Los Coihues, ubicado junto al lago Gutiérrez, en Bariloche, los residentes manifestaron una preocupación compartida: necesitaban mejorar la iluminación para caminar con mayor seguridad durante la noche, pero sin perder la oscuridad característica del lugar ni afectar la fauna local.

Aquella propuesta dio origen al denominado Plan Director de Iluminación Respetuosa y terminó convirtiéndose en un desafío para docentes, estudiantes e investigadores de la Universidad Nacional de Río Negro.

Los primeros prototipos utilizaban redes Wi-Fi para comunicarse con las luminarias. Sin embargo, con el paso de los años el equipo reemplazó esa tecnología por Bluetooth, una alternativa más simple, eficiente y de menor consumo energético.

En 2023 instalaron un sistema piloto compuesto por tres luminarias para evaluar su funcionamiento en condiciones reales y continuar perfeccionando la tecnología.

Una innovación con potencial internacional

Aunque nació para resolver un problema puntual en una comunidad de Bariloche, el desarrollo tiene aplicaciones mucho más amplias.

Municipios, cooperativas eléctricas, parques, barrios cerrados, senderos turísticos y espacios públicos podrían utilizar este tipo de iluminación inteligente para reducir costos sin comprometer la seguridad de quienes transitan por ellos.

La combinación de ahorro energético, menor contaminación lumínica y automatización convierte a esta tecnología en una propuesta alineada con el concepto de ciudades inteligentes, donde la infraestructura responde a las necesidades reales de las personas en lugar de funcionar de manera permanente.

El sistema todavía deberá atravesar nuevas etapas antes de una implementación masiva, pero su reciente patentamiento representa un paso importante para la ciencia argentina.

En un contexto donde cada vez más ciudades buscan reducir emisiones y optimizar el consumo eléctrico, una idea nacida a partir del pedido de un grupo de vecinos podría terminar iluminando calles de todo el mundo, pero solo cuando alguien realmente las necesite.

 

Fuente: Meteored.

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