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Ciencia

Arqueólogos abrieron un túmulo de la Edad del Bronce en Ucrania esperando tumbas de hace 5.000 años. Casi en la cima había un “intruso” enterrado milenios después

El túmulo de Arabatska Strilka acumuló enterramientos durante milenios. Entre ellos apareció un hombre de 25 a 35 años con un puñal, un cuchillo y comida funeraria: probablemente un guerrero roxolano.
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Cuando los arqueólogos comenzaron a excavar un antiguo túmulo en la estrecha franja de tierra que separa el mar de Azov de las aguas del Sivash, la historia parecía bastante clara. El montículo había comenzado como una tumba de la Edad del Bronce y generaciones posteriores lo habían reutilizado una y otra vez.

Hasta que casi en la parte superior apareció alguien que no pertenecía a ese mundo.

Era un hombre de entre 25 y 35 años, enterrado boca arriba y acompañado por un puñal de hierro, un cuchillo, una jarra de cerámica y restos de carne. Su sepultura era muchísimo más reciente que las que habían originado el montículo: los investigadores la sitúan entre el siglo I a. C. y el siglo I d. C. y creen que probablemente perteneció a un guerrero roxolano, uno de los grupos sármatas que recorrían las estepas del norte del mar Negro.

El hallazgo fue excavado en 2018 y ahora ha sido estudiado en detalle por Yurii Boltryk y Olena Fialko, del Instituto de Arqueología de la Academia Nacional de Ciencias de Ucrania.

Un cementerio que funcionó durante miles de años

Arqueólogos abrieron un túmulo de la Edad del Bronce en Ucrania esperando tumbas de hace 5.000 años. Casi en la cima había un “intruso” enterrado milenios después
© Boltryk, Y., Fialko, O. (2026).

El llamado Túmulo 1 se encuentra cerca de Shchaslyvtseve, en la península de Arabatska Strilka, y forma parte de una alineación de cuatro montículos extendidos a lo largo de 1,68 kilómetros. Antes de las excavaciones apenas conservaba 1,3 metros de altura y unos 42 metros de diámetro, después de décadas de arado agrícola.

Pero debajo había una auténtica acumulación de épocas. Los arqueólogos documentaron 36 enterramientos, desde la Edad del Bronce temprana hasta la Baja Edad Media. El túmulo original había sido levantado por comunidades de la cultura Yamna, y posteriormente fue reutilizado por otros grupos durante generaciones.

La tumba del guerrero fue introducida mucho después, prácticamente en la cima del montículo. Reutilizar túmulos antiguos para nuevas sepulturas no era extraño entre las comunidades sármatas: esos accidentes artificiales ya destacaban en una estepa prácticamente plana y podían conservar un fuerte significado territorial o funerario.

El puñal y la posición del cuerpo dejaron varias pistas

Arqueólogos abrieron un túmulo de la Edad del Bronce en Ucrania esperando tumbas de hace 5.000 años. Casi en la cima había un “intruso” enterrado milenios después
© Boltryk, Y., Fialko, O. (2026).

La fosa era sencilla: un rectángulo estrecho de aproximadamente 1,8 por 0,6 metros. El hombre fue colocado boca arriba, con los brazos extendidos y la cabeza orientada hacia el noroeste.

Esa orientación resulta especialmente importante. Los autores señalan que los enterramientos dirigidos hacia el sector norte fueron frecuentes entre grupos sármatas instalados entre los ríos Dniéper y Don. Sumada a la forma de la tumba y al ajuar, esa pista lleva a los investigadores a proponer que el difunto probablemente pertenecía a los roxolanos.

Junto al muslo derecho apareció un puñal de hierro de unos 45 a 47 centímetros, con pomo circular en forma de anillo. También se encontraron restos de su vaina de madera, un cuchillo, una jarra y, sobre las piernas, partes de un cordero que probablemente funcionaron como alimento funerario. Texto pegado

No era solo una tumba armada: era una pequeña fotografía de las costumbres funerarias de las poblaciones nómadas que se desplazaban por aquellas estepas hace unos 2.000 años.

Hay una última pieza que los arqueólogos no pueden cerrar

Arqueólogos abrieron un túmulo de la Edad del Bronce en Ucrania esperando tumbas de hace 5.000 años. Casi en la cima había un “intruso” enterrado milenios después
© Boltryk, Y., Fialko, O. (2026).

Los roxolanos aparecerían posteriormente en las fuentes clásicas vinculados a conflictos en las fronteras del Imperio romano. Los pueblos sármatas también ocupan un lugar curioso en otra discusión histórica: sus mujeres guerreras han sido propuestas como una de las posibles raíces reales detrás de las historias griegas sobre las amazonas. La relación, sin embargo, sigue siendo objeto de debate académico y no puede demostrarse de forma directa. Y hay una cautela todavía más importante en este caso.

La tumba no contiene una inscripción, una moneda ni otro objeto que permita identificar inequívocamente al hombre como roxolano. Boltryk y Fialko basan esa atribución en la combinación de la orientación del cadáver, la estructura funeraria, el arma y los paralelos con otros yacimientos. Ellos mismos la presentan como una probabilidad, no como una certeza.

Su nombre desapareció hace dos milenios. Lo que quedó fue su puñal, una jarra y una tumba excavada sobre otra tumba muchísimo más antigua: un guerrero de la Edad del Hierro instalado literalmente encima de varios milenios de historia.

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