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Ciencia

Arqueólogos excavaban un canal bajo la Huaca Pucllana y encontraron un cuerpo de hace 1.400 años. Su posición mirando a la pirámide y al mar apunta a una antigua ofrenda de clausura

Los restos de un adulto, probablemente masculino, aparecieron extendidos dentro de una estructura subterránea fechada hacia el año 650 d. C. La forma en que fue colocado y un pozo construido con cantos rodados están abriendo una nueva ventana a los rituales de la cultura Lima.
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En pleno Miraflores, rodeada hoy por edificios, calles y uno de los sectores más urbanizados de Lima, la Huaca Pucllana acaba de entregar otra pieza de una historia que comenzó hace más de un milenio. Esta vez no apareció una gran tumba ni una cámara funeraria monumental. Los arqueólogos encontraron un cuerpo humano extendido en el interior de un antiguo canal subterráneo.

El Ministerio de Cultura de Perú sitúa preliminarmente el contexto alrededor del año 650 d. C., durante el periodo de la cultura Lima, lo que convierte los restos en un hallazgo de aproximadamente 1.400 años de antigüedad. Las primeras observaciones indican que pertenecieron a un individuo adulto, posiblemente masculino, aunque serán los análisis antropológicos los que deberán confirmarlo.

Lo realmente llamativo, sin embargo, no es solo quién estaba allí. Es cómo y dónde fue colocado.

El cuerpo estaba tumbado de norte a sur y con el rostro dirigido hacia la pirámide y el océano

Arqueólogos excavaban un canal bajo la Huaca Pucllana y encontraron un cuerpo de hace 1.400 años. Su posición mirando a la pirámide y al mar apunta a una antigua ofrenda de clausura
© ANDINA / Editora Perú.

Los restos aparecieron extendidos a lo largo del canal, apoyados sobre el lado izquierdo y orientados de norte a sur. El cráneo estaba dirigido hacia el oeste, de manera que el individuo quedaba mirando hacia la pirámide principal de Huaca Pucllana y hacia el mar.

Para los investigadores, esa disposición difícilmente puede separarse del contexto ceremonial en el que apareció. La hipótesis preliminar es que el individuo pudo haber sido depositado como una ofrenda durante una ceremonia destinada a clausurar el canal subterráneo. Es una interpretación todavía abierta: los arqueólogos tendrán que estudiar tanto los huesos como los materiales y la arquitectura que los rodean antes de reconstruir con precisión qué sucedió allí.

Ese matiz es importante. Encontrar restos humanos dentro de una estructura ritual no permite concluir automáticamente cómo murió esa persona ni si fue sacrificada. Por ahora, el objetivo de los análisis será precisamente determinar sus características biológicas y buscar evidencias que ayuden a comprender las circunstancias de su muerte y deposición.

Pero el lugar donde apareció sí encaja con algo que los arqueólogos conocen bien en Pucllana: los espacios podían ser cerrados mediante ceremonias específicas cuando dejaban de utilizarse.

Lo más raro del hallazgo puede estar en las piedras que rodeaban al cuerpo

Arqueólogos excavaban un canal bajo la Huaca Pucllana y encontraron un cuerpo de hace 1.400 años. Su posición mirando a la pirámide y al mar apunta a una antigua ofrenda de clausura
© ANDINA / Editora Perú.

El canal estaba asociado a un pozo ceremonial construido con cantos rodados, algo especialmente interesante porque buena parte de la arquitectura característica de Huaca Pucllana utiliza pequeños adobes de barro. La propia Agencia Andina destaca esta diferencia constructiva como uno de los elementos relevantes del contexto descubierto durante la campaña de 2026. Y eso convierte al hallazgo en algo más que un nuevo conjunto de restos humanos.

La pregunta ahora es qué función tenía realmente aquel conducto, por qué fue necesario clausurarlo ceremonialmente y qué papel desempeñaba el individuo colocado en su interior. La respuesta puede ayudar a reconstruir cómo la cultura Lima organizaba no solo sus edificios, sino también el abandono ritual de determinados espacios.

Sabemos por investigaciones arqueológicas previas en Huaca Pucllana que los cierres de recintos podían incluir depósitos deliberados, capas de barro, alimentos, objetos y destrucción intencional de determinados elementos arquitectónicos. Es decir, abandonar un espacio no necesariamente significaba simplemente dejar de utilizarlo: podía requerir todo un ritual.

Un cuerpo de hace 1.400 años puede contar cómo se “apagaba” un lugar sagrado

Ese es el potencial más interesante del descubrimiento. La arqueología suele reconstruir cómo fueron construidos y utilizados los grandes centros ceremoniales, pero entender cómo una sociedad decidía cerrar, sellar o transformar un espacio también revela parte de sus creencias.

En este caso, un individuo tendido dentro de un canal, una orientación aparentemente deliberada y una construcción poco habitual pueden formar parte de una misma escena ritual ocurrida hacia el siglo VII.

El Ministerio de Cultura continuará ahora con estudios especializados de antropología física. Deberán confirmar sexo, edad y otras características del individuo, además de buscar indicios capaces de aclarar qué ocurrió antes de que su cuerpo acabara bajo Huaca Pucllana.

Hasta entonces, la interpretación sigue siendo una hipótesis. Pero 1.400 años después, el cierre de aquel canal acaba de abrir otra puerta para entender uno de los grandes centros ceremoniales de la antigua Lima.

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