No es habitual encontrar en la misma lista a Robert Smith, Thom Yorke, Brian Eno, Massive Attack, Bobby Gillespie y Romy. Esta vez no los ha reunido un festival ni un disco benéfico, sino un enorme yacimiento de petróleo situado a unos 130 kilómetros de las islas Shetland.
Un total de 211 músicos y artistas británicos han firmado una carta abierta al primer ministro Andy Burnham para pedirle que rechace definitivamente Rosebank, uno de los proyectos energéticos más controvertidos del Mar del Norte. Entre los firmantes también aparecen Ed O’Brien y Philip Selway, de Radiohead, Olly Alexander, Anna Calvi, Jacob Collier, Bicep y Anoushka Shankar.
La presión llega además en un momento decisivo. Burnham asumió como primer ministro el pasado 20 de julio y la nueva consulta pública sobre Rosebank terminó el 17 de agosto, dejando ahora la decisión sobre el futuro del proyecto en manos del Gobierno británico.
Rosebank podría extraer petróleo durante años. Sus críticos calculan 250 millones de toneladas de CO₂

Rosebank no es un proyecto cualquiera. Se encuentra al noroeste de las Shetland y está considerado el mayor yacimiento de petróleo y gas todavía sin desarrollar en aguas británicas. Su explotación fue aprobada originalmente en 2023, pero esa autorización terminó chocando con los tribunales.
En enero de 2025, un tribunal escocés concluyó que las decisiones sobre Rosebank y el yacimiento de gas Jackdaw habían sido ilegales porque sus evaluaciones ambientales no tuvieron en cuenta adecuadamente las llamadas emisiones downstream: las generadas posteriormente cuando el petróleo y el gas extraídos son finalmente quemados.
Eso obligó a revisar el proceso y evaluar nuevamente el impacto climático.
Los grupos contrarios al proyecto calculan que la combustión del petróleo producido por Rosebank podría generar más de 250 millones de toneladas de CO₂ durante toda su vida útil, una cantidad equivalente aproximadamente al 70% de las emisiones que produce el Reino Unido en un año. Es precisamente esta escala la que ha convertido al yacimiento en un símbolo de la batalla sobre hasta dónde debe llegar la explotación del Mar del Norte.
Los músicos utilizan también otro argumento: sostienen que gran parte del petróleo terminará en el mercado internacional, por lo que Rosebank no garantiza que las facturas energéticas británicas vayan a bajar.
Brian Eno ha convertido la música en una nueva línea de presión contra el petróleo

Detrás de la iniciativa está EarthPercent, la organización climática cofundada por Brian Eno para movilizar a la industria musical frente al cambio climático. La carta conecta directamente la explotación petrolera con un problema que los artistas aseguran estar viendo ya dentro de su propio sector: olas de calor, incendios, fenómenos meteorológicos extremos y eventos culturales expuestos a condiciones cada vez más difíciles.
Eno ha planteado la decisión como una elección política especialmente incómoda para Burnham: continuar ampliando la producción de combustibles fósiles o acelerar la transición hacia nuevas fuentes energéticas. Pero el otro lado de la discusión maneja cifras igualmente enormes.
Adura, la compañía creada por Equinor y Shell que actualmente desarrolla Rosebank, afirma que el proyecto supone una inversión privada de unos 8.700 millones de libras. La empresa calcula además que, junto a Jackdaw, los proyectos podrían sostener hasta 3.500 puestos de trabajo durante el pico de construcción y unos 880 durante su fase productiva.
Ahora todo depende de una decisión de Downing Street

Ese es precisamente el problema al que se enfrenta el Gobierno: Rosebank ya no es únicamente un yacimiento petrolífero, sino una prueba de hasta dónde está dispuesto a llegar Reino Unido con la explotación de combustibles fósiles mientras mantiene sus compromisos climáticos.
El proceso administrativo sigue oficialmente “bajo revisión” después de recibir nueva documentación ambiental y cerrar el último periodo de consulta pública. Y esta vez la presión no procede únicamente de organizaciones ecologistas.
Al sumar las firmas de algunos de los nombres más reconocibles de la música británica, Rosebank ha pasado de ser una disputa técnica sobre permisos petroleros en el Mar del Norte a convertirse en una de las primeras grandes decisiones climáticas del recién estrenado Gobierno de Andy Burnham. La consulta ha terminado. Ahora falta saber si las máquinas (y el petróleo) tendrán finalmente permiso para seguir adelante.