Hasta 90 dĂ­as tumbado en una cama. Eso es lo que hacen los voluntarios de la Agencia Espacial Europea que participan en el programa Bedrest. El objetivo no es otro que estudiar los efectos de la ausencia de gravedad sobre el cuerpo humano y, aunque parezca divertido estar tumbado tanto tiempo, no lo es en absoluto.

Los estudios tienen su razĂłn de ser en que mantenerse tumbado sin incorporarse en ningĂşn momento tiene unos efectos muy parecidos sobre el cuerpo humano a los que tiene la falta de gravedad. Los huesos pierden masa, los mĂşsculos se resienten de la falta de actividad, y los cambios en el sistema circulatorio generan diversas molestias como cefaleas.

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Los voluntarios de estas pruebas no pueden levantarse ni sentarse. Deben alimentarse, lavarse y hacer ejercicio reclinados. Tampoco están autorizados a ir al baño. Eso por no mencionar que la dieta está estrictamente controlada, y que todos los días son objeto de diferentes pruebas y análisis, algunos invasivos, en una completa falta de intimidad. La lectura, la televisión o los videojuegos son sus únicas fuentes de ocio más allá de las que ellos decidan. Los investigadores suelen animar a estos voluntarios a fijarse objetivos como escribir un libro o aprender un nuevo idioma.

Los dos últimos sujetos de pruebas (en la imagen) han terminado ya una sesión de tres semanas en cama y están recuperándose. Los resultados de estos estudios permiten no sólo mejorar la vida de los astronautas, sino también la de pacientes que deben pasar miucho tiempo en cama o personas mayores con problemas de salud. [ESA]

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Fotos: CNES-E. Grimault, 2013 / ESA