Ilustración: Pixabay

Una de las razones por las que cada vez usamos menos el correo electrónico es porque todos tenemos la bandeja de entrada completamente saturada. El último rediseño de Gmail trae una nueva herramienta tan genial que todos deberíamos empezar a usarla: correos que se autodestruyen.

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No es que sea una idea nueva. Hay multitud de clientes de correo que incorporan esta función, pero el hecho de que llegue de forma nativa a un servicio que utilizan 1.400 millones de personas cada día es una excelente noticia. Estos son los aspectos más destacados de la nueva función:

Cómo funciona

Cuando el nuevo diseño llegue a tu cuenta de Gmail, abre un nuevo borrador como lo haces normalmente. A la derecha del botón azul de enviar verás varios iconos para adjuntar fotos, o enlaces al correo. Al final de todos hay un nuevo icono con forma de candado con un reloj.

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Al pulsar este icono entramos a un menú que nos permite acceder al modo confidencial. Bajo este nombre se ocultan dos opciones:

  • Proteger nuestro correo con una contraseña que Gmail genera de manera aleatoria y envía a la persona que designemos mediante mensaje de texto. Para abrir el correo, esa persona debe meter la contraseña.
  • Definir una fecha de caducidad para nuestro correo (con intervalos que van desde un día a 5 años). Pasada esa fecha, el correo desaparecerá de la bandeja de entrada del destinatario, pero no de nuestra carpeta de elementos enviados).

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Qué ve el destinatario

Nuestro destinatario recibe el correo con normalidad, pero en su cabecera se puede leer un aviso que indica la fecha de caducidad. Una vez pase esa fecha, el correo desaparece de su bandeja.

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Para que el destinatario pueda volver a acceder al correo que enviamos debemos locaizarlo en nuestro equipo y restablecerlo. Es más, también podemos revocar el acceso al correo y este desaparecerá inmediatamente de la bandeja de entrada del destinatario aunque la fecha de caducidad no haya llegado. Es como una especie de función de “desenviar”.

Una cuestión de buenos modales

La función de correos que se autodestruyen es sencillamente espectacular porque, si lo pensamos bien, la mayor parte de los correos que enviamos (salvo quizá las cartas de amor) tienen fecha de caducidad.

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Invitaciones a eventos, correos para organizar una reunión, presupuestos, informes trimestrales... Casi todo lo que enviamos está sujeto a unas fechas determinadas y sirve de poco pasado un tiempo. Más allá de sus ventajas desde el punto de la confidencialidad (que las tiene), los nuevos correos que se autodestruyen deberían ser la norma de buenos modales para no llenar de porquería innecesaria las bandejas de entrada de los demás.

La única pega, por el momento, es que si el destinatario ve el correo desde el móvil y no tiene la aplicación de Gmail instalada, el correo le remitirá a una ventana del navegador, lo cual es muy incómodo. Solucionar esto es una cuestión de tiempo. Por lo demás, bienvenidos sean los correos confidenciales.

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Si después de leer todo esto has ido corriendo a Gmail a probarlo y no has encontrado la función, ten paciencia. Está activándose poco a poco. Es posible que aún haya que esperar unos días. [vía Washington Post]