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Ciencia

Un estudio de radiocarbono acaba de reabrir uno de los mayores misterios arqueológicos del planeta. La escritura Rongorongo de la Isla de Pascua podría ser más antigua que la llegada de los europeos

La misteriosa escritura Rongorongo de Rapa Nui lleva más de un siglo desconcertando a arqueólogos y lingüistas. Ahora, una nueva datación por radiocarbono acaba de alterar por completo el debate: una de las tablillas podría haber sido fabricada antes incluso de la llegada de los europeos a la Isla de Pascua.
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Un pequeño fragmento de madera tallada podría estar obligando a reescribir parte de la historia cultural humana. No hablamos de Egipto, Mesopotamia o China, sino de Rapa Nui, la remota Isla de Pascua situada en mitad del Pacífico. Allí, entre moáis gigantes y acantilados volcánicos, sobrevive uno de los sistemas gráficos más misteriosos jamás descubiertos: el Rongorongo.

Nadie ha logrado descifrarlo. Y ahora, tampoco está claro cuándo nació realmente.

Una investigación publicada en 2024 en la revista Scientific Reports acaba de devolver este enigma al centro del debate arqueológico mundial. El motivo es una datación inesperada: una de las tablillas analizadas podría haber sido fabricada más de dos siglos antes de la llegada documentada de los primeros europeos a la isla.

Una tablilla de madera está poniendo en duda todo lo que creíamos sobre el origen del Rongorongo

El estudio fue liderado por investigadores de la Universidad de Bolonia y se centró en cuatro tablillas históricas conservadas actualmente en Roma. Todas fueron recuperadas por misioneros católicos en el siglo XIX y forman parte del reducido conjunto de objetos Rongorongo que todavía existen en el mundo.

Los científicos utilizaron técnicas avanzadas de radiocarbono para analizar pequeñas muestras microscópicas de madera. El objetivo parecía sencillo: determinar cuándo habían sido talados los árboles utilizados para fabricar las piezas. Pero una de las tablillas alteró completamente las expectativas.

La llamada tablilla Échancrée arrojó una fecha situada entre 1493 y 1509. El dato es explosivo porque la llegada oficialmente registrada de europeos a Rapa Nui ocurrió recién en 1722, cuando el navegante neerlandés Jakob Roggeveen alcanzó la isla.

La diferencia temporal es enorme. Y eso cambia por completo una discusión histórica que llevaba décadas enfrentando a arqueólogos y lingüistas.

El gran debate: ¿la Isla de Pascua inventó su propia escritura?

Un estudio de radiocarbono acaba de reabrir uno de los mayores misterios arqueológicos del planeta. La escritura Rongorongo de la Isla de Pascua podría ser más antigua que la llegada de los europeos
© Unsplash / Thomas Griggs.

Hasta ahora, muchos especialistas creían que el Rongorongo pudo haber surgido tras el contacto con europeos. La hipótesis parecía lógica: los habitantes de Rapa Nui habrían visto libros, firmas o símbolos occidentales introducidos por exploradores y misioneros, inspirándose en ellos para desarrollar un sistema gráfico propio.

Sin embargo, la nueva datación obliga a considerar seriamente otro escenario muchísimo más extraordinario. Que el Rongorongo haya sido inventado de forma independiente por los propios rapanui.

La idea resulta fascinante porque las invenciones autónomas de escritura son extremadamente raras en la historia humana. Tradicionalmente, los grandes ejemplos reconocidos son Mesopotamia, Egipto, China y Mesoamérica. Si Rapa Nui se sumara a esa lista, el hallazgo se convertiría en uno de los descubrimientos culturales más importantes jamás realizados en Oceanía.

El problema es que la datación corresponde a la madera, no necesariamente a los grabados

Los propios investigadores fueron extremadamente prudentes. La fecha obtenida mediante radiocarbono indica cuándo fue cortado el árbol utilizado para fabricar la tablilla, pero no garantiza el momento exacto en que los símbolos fueron tallados.

Existe una posibilidad alternativa: que los habitantes de Rapa Nui reutilizaran madera antigua conservada durante generaciones antes de grabar el Rongorongo. Y aquí entra un detalle clave para entender el misterio.

Cuando los europeos llegaron a la Isla de Pascua en el siglo XVIII describieron un territorio prácticamente deforestado. La madera era uno de los recursos más escasos y valiosos de toda la isla. Cualquier gran fragmento podía almacenarse, reutilizarse o reciclarse durante décadas.

Además, algunas tablillas fueron fabricadas con maderas no nativas de Rapa Nui, posiblemente procedentes de restos de barcos o incluso arrastradas por corrientes oceánicas como madera flotante.

La tablilla Échancrée pertenece precisamente a ese grupo. Eso significa que su historia podría ser todavía más compleja de lo que parece.

Nadie ha logrado leer el Rongorongo

Un estudio de radiocarbono acaba de reabrir uno de los mayores misterios arqueológicos del planeta. La escritura Rongorongo de la Isla de Pascua podría ser más antigua que la llegada de los europeos
© INSCRIBE and RESOLUTION ERC Teams.

Ese sigue siendo el corazón del misterio. Actualmente solo se conocen 27 objetos con inscripciones Rongorongo repartidos en museos y colecciones de distintos países. Entre todos reúnen unos 15.000 caracteres distribuidos en más de 400 signos diferentes.

Las secuencias muestran patrones organizados y complejos. Algunos símbolos parecen representar figuras humanas, aves, peces, herramientas o formas geométricas. Otros aparecen combinados como si siguieran reglas gramaticales todavía desconocidas. Pero nadie ha conseguido descifrarlos.

El principal problema es la ausencia total de referencias equivalentes a una Piedra Rosetta. No existen textos bilingües ni traducciones antiguas que permitan asociar los signos con palabras conocidas. Y la tragedia histórica hizo el resto.

Las epidemias, las incursiones esclavistas y las deportaciones del siglo XIX destruyeron buena parte de la cultura oral de Rapa Nui antes de que pudiera registrarse adecuadamente. Muchos conocimientos desaparecieron junto con las personas que los conservaban. Es posible que los últimos lectores del Rongorongo murieran sin dejar explicación alguna sobre cómo funcionaba.

La tecnología moderna está ayudando a reconstruir un sistema perdido hace siglos

El estudio no solo utilizó radiocarbono. Antes de tomar las muestras, los investigadores realizaron modelos tridimensionales de altísima resolución de las tablillas para preservar digitalmente cada detalle de las inscripciones.

Gracias a estas reconstrucciones pudieron estudiar la profundidad de los grabados, identificar posibles correcciones realizadas por antiguos escribas e incluso analizar el orden en que fueron tallados algunos símbolos.

Las imágenes 3D también tienen otra ventaja enorme: permiten que investigadores de todo el mundo estudien las piezas sin manipular los originales, extremadamente frágiles. Y quizá eso sea crucial para resolver el misterio en el futuro. Porque, aunque el Rongorongo sigue resistiéndose a cualquier intento de traducción, el nuevo estudio ha cambiado algo importante: el tono del debate.

Durante mucho tiempo, la idea de que una isla tan aislada pudiera desarrollar escritura por sí sola parecía improbable para buena parte de la comunidad académica. Ahora, esa posibilidad vuelve a estar sobre la mesa con más fuerza que nunca. Y quizá ahí reside lo más fascinante de toda esta historia.

En mitad del Pacífico, lejos de los grandes centros históricos de civilización, una pequeña comunidad pudo haber creado uno de los últimos sistemas de escritura independientes de toda la humanidad… y luego perderlo antes de que el mundo lograra comprenderlo.

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