En la carrera por conquistar Marte, cada solución que evite depender de recursos terrestres supone un avance monumental. Mientras otras potencias espaciales frenan sus misiones, China redobla esfuerzos con propuestas innovadoras que aprovechan el dióxido de carbono marciano. Desde un generador que «respira» CO₂ hasta baterías capaces de almacenar energía con este mismo gas, los avances chinos apuntan a un futuro más cercano de lo que imaginamos.
Un generador que convierte el aire de Marte en energía
Científicos de la Universidad de Ciencia y Tecnología de China han dado con una forma revolucionaria de generar electricidad en Marte. Inspirados en el ciclo Brayton, que se emplea en turbinas de gas terrestres, diseñaron un sistema adaptado al entorno marciano. La innovación consiste en reemplazar los gases nobles, como el xenón, por dióxido de carbono, abundante en la atmósfera marciana (95%).

Este generador «respirador de CO₂» no solo evita el complejo transporte de gases desde la Tierra, sino que se recarga con el propio aire marciano si se producen fugas. El rendimiento energético estimado alcanza un 22%, una cifra prometedora para alimentar futuras colonias humanas de forma autónoma y eficiente. Además, su diseño compacto y su capacidad para operar en entornos hostiles lo convierten en una pieza clave para la supervivencia marciana.
Baterías que almacenan energía con CO₂
Además del generador, otro equipo de la misma universidad ha desarrollado una batería de litio-dióxido de carbono (Li-CO₂) capaz de usar el CO₂ como componente activo. En pruebas de laboratorio a 0 ºC, estas celdas lograron una densidad energética de 373 Wh/kg y una duración de más de 1.300 horas, lo que equivale a dos meses marcianos.

Aunque aún se trata de una prueba de concepto, la posibilidad de combinar estas baterías con paneles solares permitiría almacenar energía durante la noche o en tormentas de polvo, superando así la mayor limitación de la energía solar en Marte. Este sistema se inspira en las baterías de óxido de metal y podría integrarse con otros dispositivos para crear redes autosuficientes de energía en asentamientos marcianos.
Ambos avances, aún en fase experimental, apuntan a un mismo objetivo: hacer posible la vida humana en Marte sin depender de la Tierra. Con estas tecnologías, el planeta rojo deja de ser un destino remoto para acercarse, cada vez más, al horizonte de lo posible.
Fuente: Xataka