Hoy damos por hecho que es normal tener aplicaciones m√°gicas, smartphones y tabletas casi tan finas como una hoja de papel. Sin embargo, antes las cosas eran muy, muy diferentes. Hace un par de d√©cadas, por ejemplo, los programadores no eran los ni√Īos mimados de las grandes tecnol√≥gicas, de Apple, Google y compa√Ī√≠a, ni ten√≠an super ordenadores, ni creaban start-ups. En 1985, como cuenta John Graham-Cumming en esta genial historia, su principal herramienta para trabajar era mucho m√°s sencilla: papel y l√°piz.

Advertisement

Graham-Cumming, un programador, cuenta cómo allá por 1985 le asignaron la misión de escribir el software para una máquina que etiquetaba botellas. Conseguirlo fue todo un reto. Tuvo que escribir el código a mano sobre papel porque no disponía de un sistema para automatizar el proceso. Utilizaba un panel con teclado y una diminuta pantalla, llamado KIM-1, para probar e introducir el código. Era, cuando menos, un trabajo estoico.

El proceso, explica Graham-Cumming, básicamente consistía en escribir primero el código a mano, luego pasarlo a líneas en la máquina con la ayuda del KIM-1 y calcular un poco a ojo temas como la localización de la memoria para cada instrucción del software.

Puedes leer la historia completa por aqu√≠ (en ingl√©s). Merece la pena: es realmente fascinante ver c√≥mo ha cambiado la inform√°tica en solo 30 a√Īos. Qui√©n sabe c√≥mo ser√° dentro de otros 30. [John Graham-Cumming]