Las plantas crecen y se sustentan gracias al fenómeno de la fotosíntesis, un proceso mediante el que convierten la luz solar en energía. Ese proceso es invisible al ojo humano y se da en todo el mundo así que ¿cómo estudiarlo? Esa misma pregunta se hicieron en su día científicos de la NASA quienes ahora han conseguido medir la fotosíntesis a nivel planetario con un detalle sin precedentes.

En 2011 hicieron las primeras pruebas. Mediante satélites lograron medir la luz fluorescente que las plantas desprenden cuando hacen la fotosíntesis, un indicador perfecto de su salud. La abundancia de fluorescencia indica que la fotosíntesis está activa y la planta sana, y la baja o ninguna fluorescencia que se encuentra en letargo o está muriendo. Pero los resultados fueron pobres.

La solución llegó de la mano de una nueva forma de identificar las señales fluorescentes recogidas por el instrumento Global Ozone Monitoring 2 del satélite meteorológico europeo Metop-A. De manera resumida, lo que hicieron fue identificar la firma espectral asociada a la fluorescencia y desechar el resto de datos capturados, producidos por la luz solar reflejada en la superficie y las nubes de la Tierra.

El resultado ha sido la obtención de mapas de la fotosíntesis terrestre con un aumento de 16 veces en la resolución espacial y de 3 veces en la temporal respecto a los de 2011. En palabras de Joanna Joiner, jefa del proyecto:

"Por primera vez hemos sido capaces de cartografiar los cambios en la fluorescencia en el transcurso de un mes [...] Esto nos permite utilizar la fluorescencia para, por ejemplo, observar las variaciones de duración de la estación de crecimiento."

Así que estas nuevas visualizaciones trascienden lo puramente bello. Nos servirán para muchas cosas, desde lo que comenta Joiner hasta para ayudar a la industria agrícola mundial, o planificar cómo luchar contra el exceso de CO2. [ NASA ]