Radiotelescopio principal del Observatorio de Molonglo, en Australia. Foto: UTMOST

Los pulsos r√°pidos de radio (FRB por sus siglas en ingl√©s) o pulsos de L√≥rimer, en atenci√≥n al astr√≥nomo que los descubri√≥, son uno de los mayores misterios de la radioastronom√≠a. A√ļn hoy, no estamos seguros de donde proceden, pero al menos s√≠ sabemos una cosa: no son terrestres.

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El dato puede parecer obvio, pero no lo es tanto. Desde que se captaron por primera vez en 2007, los pulsos r√°pidos de radio han sido objeto de controversia porque no se sab√≠a seguro si realmente eran se√Īales provenientes del espacio o alg√ļn tipo de interferencia nacida aqu√≠, en la Tierra. No ser√≠a tan raro porque nuestro planeta est√° literalmente lleno de fuentes de radio naturales y artificiales. En 1998, un grupo de astr√≥nomos anunci√≥ haber descubierto una se√Īal proveniente del espacio para descubrir, 17 a√Īos m√°s tarde, que en realidad proven√≠a del microondas del laboratorio.

Afortunadamente, podemos descartar ya los microondas, los ecos en la atm√≥sfera o cualquier otro tipo de fuente terrestre en los pulsos de L√≥rimer. Un grupo de investigadores de la Universidad de Australia ha logrado confirmar que la procedencia de estas misteriosas se√Īales de radio de las que se conocen una veintena hoy en d√≠a es inequ√≠vocamente espacial.

Vista lateral del radiotelescopio. Foto: UTMOST

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Para ello, han utilizado el telescopio de Molonglo. Este observatorio en las afueras de Canberra tiene una peculiaridad: su dise√Īo y estructura hacen que sea imposible captar se√Īales de radio terrestres con √©l. El resto de radiotelescopios como el de Arecibo s√≠ que pueden llegar a captar interferencias provenientes de focos por debajo de la atm√≥sfera terrestre. Molonglo, sin embargo, es incapaz de recibir esas se√Īales por la manera en que sus antenas est√°n construidas y enfocadas.

La manera m√°s obvia de confirmar que los pulsos r√°pidos de radio provienen del espacio era comprobar si Molonglo los hab√≠a recibido, pero no es tan f√°cil como sintonizar una emisora y esperar. Estas se√Īales nos llegan de manera completamente espor√°dica y aleatoria. La √ļnica forma de dar con ellas era revisar terabytes y terabytes de datos del telescopio australiano y cruzar los dedos. El trabajo de los investigadores se ha visto recompensado con tres nuevas se√Īales recibidas en los √ļltimos a√Īos, y que concuerdan perfectamente con los pulsos de Lorimer recibidos hasta ahora.

En un estudio a principios de este a√Īo, otro grupo de astr√≥nomos identificaron el origen de estas se√Īales es una galaxia enana perteneciente a las constelaciones de Puppis e Hydra, a 3.000 millones de a√Īos luz. La causa de las se√Īales, sin embargo, sigue siendo un misterio. [v√≠a Science Alert]