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Ciencia

Bajaron a casi 4.000 metros en el Atlántico Sur y encontraron 57 especies que la ciencia nunca había visto

Un pepino de mar con cuernos apodado “Loki”, corales rojos y un pulpo telescopio: los hallazgos de un cañón submarino frente a la costa de Argentina
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En agosto de 2025, millones de personas siguieron por internet, en tiempo real, cómo un robot submarino exploraba el fondo del océano Atlántico Sur, frente a la costa de Argentina. Las transmisiones se volvieron un fenómeno inesperado: estrellas de mar, corales y criaturas de aspecto extraterrestre se convirtieron en tema de conversación en las redes. Un año después, la ciencia confirmó que aquella expedición fue también un hallazgo de primer nivel.

Los investigadores identificaron 57 especies nuevas para la ciencia en el cañón submarino de Mar del Plata, una enorme grieta en el lecho oceánico situada frente a la ciudad del mismo nombre, en la costa atlántica argentina, unos 400 kilómetros al sur de Buenos Aires. Además, describieron cinco géneros nuevos. La cifra superó ampliamente la estimación inicial, que hablaba de unas 40 especies, y se confirmó tras un taller de especialistas realizado en julio de 2026.

Una expedición a 3.900 metros de profundidad

Robot Submarino
© NOAA – Unsplash

La campaña, llamada Talud Continental IV, se realizó a bordo del buque oceanográfico Falkor (too), del Schmidt Ocean Institute, una fundación oceanográfica estadounidense, durante 21 días. Según informó el Consejo Nacional de Investigaciones Científicas y Técnicas (CONICET), el principal organismo científico de Argentina, el robot submarino SuBastian descendió hasta 3.900 metros de profundidad para explorar el cañón, que se abre en el talud continental, el borde donde la plataforma submarina se hunde hacia las grandes profundidades del océano.

Los cañones submarinos son estructuras similares a los cañones terrestres, pero bajo el mar. Funcionan como autopistas que conectan la plataforma continental con las profundidades del océano y concentran nutrientes y sedimentos, lo que los convierte en verdaderos oasis de biodiversidad en medio de un fondo marino que suele ser pobre en vida.

Las nuevas especies

Copepodos
© Dominio público, https://commons.wikimedia.org/w/index.php?curid=550697

El inventario de novedades es variado: 20 especies de copépodos, pequeños crustáceos que forman parte del plancton; 22 equinodermos, el grupo de las estrellas, los erizos y los pepinos de mar; 14 cnidarios, entre ellos corales y anémonas; y un molusco escafópodo, conocido como colmillo de mar por la forma de su concha.

Entre los organismos más llamativos aparece un pepino de mar de las profundidades del género Peniagone, con unos apéndices que parecen cuernos, que el equipo apodó “Loki” en referencia al personaje de la mitología nórdica. También se destacan una pluma de mar del género Pseudumbellula y un coral blando del género Orstomisis, de un color rojo anaranjado intenso.

La expedición documentó además a un pulpo telescopio, del género Amphitretus, a 888 metros de profundidad. Este pulpo gelatinoso y casi transparente debe su nombre a sus ojos tubulares, que apuntan hacia arriba para detectar las siluetas de sus presas recortadas contra la tenue luz que llega desde la superficie.

Pocos especialistas para tanta biodiversidad

Pepino De Mar
© Damsea – Shutterstock

Describir una especie nueva no es inmediato. Requiere comparar cada ejemplar con los ya conocidos, analizar su anatomía y, muchas veces, su ADN. Y para algunos grupos hay muy pocos especialistas en el mundo. “La colaboración internacional en taxonomía es fundamental”, explicó Daniel Lauretta, investigador del CONICET y jefe científico de la expedición.

En el trabajo participaron instituciones como el Museo Argentino de Ciencias Naturales Bernardino Rivadavia y el Instituto de Biología Marina, junto con especialistas de otros países. Cada una de las 57 especies deberá ser descrita formalmente en publicaciones científicas, un proceso que puede llevar años.

La ciencia en vivo

El éxito de la expedición no fue solo científico. Las transmisiones en vivo alcanzaron a unos 4 millones de personas y sumaron alrededor de 22 millones de visualizaciones, una audiencia excepcional para una campaña oceanográfica en el hemisferio sur. Para muchos, fue la primera vez que vieron cómo trabajan los científicos en el fondo del mar.

La próxima etapa ya tiene fecha. Entre febrero y marzo de 2027, la campaña Talud Continental V explorará los cañones Ameghino y Almirante Brown, frente a la provincia de Chubut, en la Patagonia argentina, más al sur. Si el antecedente sirve de guía, las profundidades del Atlántico Sur todavía guardan muchas especies esperando ser descubiertas.

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