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Ciencia

Bajo el patio de una tumba en Luxor apareció un escondite intacto del Tercer Período Intermedio. Veintidós sarcófagos y ocho papiros sellados reabren el enigma de los “cantores de Amón”

Una cámara excavada en la roca en Qurna guardaba momias apiladas en hileras y rollos de papiro clausurados hace más de 2.500 años. El hallazgo podría iluminar una etapa poco comprendida del Egipto faraónico.
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La necrópolis tebana ha acostumbrado al mundo a descubrimientos espectaculares, pero lo hallado esta vez en el ángulo suroeste del patio de la tumba de Seneb, en Qurna, tiene algo distinto. No es una tumba monumental ni un ajuar aislado: es un depósito funerario cuidadosamente organizado, como si alguien hubiera querido proteger, ordenar y ocultar un conjunto de muertos en un momento de incertidumbre.

La misión egipcia conjunta del Consejo Supremo de Antigüedades y la Fundación Zahi Hawass sacó a la luz una cámara rectangular excavada en la roca que contenía veintidós sarcófagos de madera policromada, todavía con sus respectivas momias en el interior. Los ataúdes estaban dispuestos en diez hileras horizontales, superpuestos con precisión y con las tapas separadas de las cajas para optimizar el espacio disponible. No se trataba de un entierro improvisado, sino de una planificación meticulosa.

Un depósito colectivo en tiempos de fragmentación

Bajo el patio de una tumba en Luxor apareció un escondite intacto del Tercer Período Intermedio. Veintidós sarcófagos y ocho papiros sellados reabren el enigma de los “cantores de Amón”
© Ministerio de Turismo y Antigüedades.

El conjunto se fecha en el Tercer Período Intermedio, entre aproximadamente 1070 y 715 a. C., una etapa marcada por la fragmentación política del país bajo dinastías libias, nubias y la poderosa élite sacerdotal de Tebas. Lejos del esplendor centralizado del Imperio Nuevo, Egipto vivía entonces un equilibrio frágil de poderes regionales.

La repetición de títulos en las inscripciones —más que nombres personales— apunta a que muchos de los enterrados pertenecían a la corporación religiosa de los cantores o cantoras de Amón. Estos músicos y recitadores desempeñaban un papel esencial en el culto tebano, especialmente en Karnak, y formaban parte de una estructura clerical con enorme influencia económica y política.

El hecho de que los ataúdes aparezcan reunidos en una cámara secundaria sugiere una reorganización de la necrópolis. Es posible que las momias fueran trasladadas desde tumbas originales saqueadas o reutilizadas en épocas posteriores. El depósito actuaría entonces como refugio, un intento de preservar la dignidad funeraria en un contexto de inestabilidad.

Ocho papiros sellados y un silencio milenario

Bajo el patio de una tumba en Luxor apareció un escondite intacto del Tercer Período Intermedio. Veintidós sarcófagos y ocho papiros sellados reabren el enigma de los “cantores de Amón”
© Ministerio de Turismo y Antigüedades.

Entre los objetos más llamativos destacan ocho papiros recuperados del interior de una gran vasija cerámica. Algunos conservan aún los sellos de barro intactos, cerrados hace más de dos milenios y medio. Su contenido permanece desconocido hasta que concluyan los trabajos de restauración y traducción, pero las primeras hipótesis apuntan a versiones del Libro de los Muertos o textos rituales vinculados al culto funerario.

No se descarta que incluyan registros administrativos o documentos que arrojen luz sobre la organización interna del clero de Amón. En un período históricamente menos documentado que las grandes épocas imperiales, cualquier texto intacto puede alterar la comprensión de las redes de poder tebanas.

Restaurar antes de mover

Bajo el patio de una tumba en Luxor apareció un escondite intacto del Tercer Período Intermedio. Veintidós sarcófagos y ocho papiros sellados reabren el enigma de los “cantores de Amón”
© Ministerio de Turismo y Antigüedades.

El estado de conservación de la madera obligó a intervenir de inmediato. La humedad y los insectos habían debilitado las fibras y amenazaban con desprender las capas de estuco coloreado. Los restauradores aplicaron tratamientos de consolidación y fijación antes de proceder al traslado, mientras se realiza un registro fotográfico y planimétrico exhaustivo que permitirá reconstruir la posición exacta de cada ataúd dentro de la cámara.

El estudio antropológico de las momias podría aportar datos sobre salud, dieta y técnicas de embalsamamiento en un período clave de transición política y religiosa.

Una ventana a un Egipto menos conocido

El Tercer Período Intermedio suele quedar eclipsado por las pirámides del Imperio Antiguo o los faraones guerreros del Imperio Nuevo. Sin embargo, este escondite funerario revela un Egipto complejo, donde la religión, la música ritual y la administración sacerdotal sostuvieron el tejido social en tiempos de división.

Bajo el polvo de Qurna no apareció un tesoro aislado, sino un fragmento cuidadosamente guardado de memoria colectiva. Veintidós ataúdes y ocho papiros sellados recuerdan que incluso en épocas de crisis, el antiguo Egipto supo organizar el descanso de sus muertos con una disciplina que aún hoy impresiona.

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