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Ciencia

Bajo la superficie seca de Marte hay algo que no encaja con su aspecto actual. El rover Perseverance acaba de detectar restos de un sistema de ríos oculto que cambia lo que creíamos sobre su pasado

Los datos del cráter Jezero revelan estructuras enterradas a más de 35 metros que apuntan a un antiguo sistema fluvial. No es solo agua pasada: es una ventana mucho más amplia para la posible vida en Marte.
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Durante décadas, Marte ha sido el símbolo perfecto de un mundo muerto: seco, frío y aparentemente inactivo desde hace miles de millones de años. Sin embargo, cada misión que aterriza allí termina encontrando pequeñas grietas en esa idea. Y ahora, gracias al rover Perseverance, esas grietas empiezan a parecer algo mucho más grande: un pasado hidrológico más complejo (y más persistente) de lo que creíamos.

No es solo que hubo agua: es que estaba organizada

Bajo la superficie seca de Marte hay algo que no encaja con su aspecto actual. El rover Perseverance acaba de detectar restos de un sistema de ríos oculto que cambia lo que creíamos sobre su pasado
© NASA.

El nuevo estudio se centra en el cráter Jezero, una región que ya se sospechaba que había albergado agua en el pasado. Pero lo que acaba de descubrir Perseverance va un paso más allá. Analizando datos recogidos en casi 80 recorridos entre septiembre de 2023 y febrero de 2024, los investigadores lograron observar estructuras enterradas a más de 35 metros de profundidad.

Lo que encontraron no es simplemente sedimento antiguo. Es algo más específico: un sistema deltaico subterráneo, es decir, una red organizada de depósitos que solo puede formarse cuando un río fluye y desemboca en un cuerpo de agua más grande.

Dicho de otro modo: Marte no solo tuvo agua. Tuvo ríos que fluían, transportaban materiales y construían paisajes.

Un Marte con más tiempo para la vida

Bajo la superficie seca de Marte hay algo que no encaja con su aspecto actual. El rover Perseverance acaba de detectar restos de un sistema de ríos oculto que cambia lo que creíamos sobre su pasado
© ESO.

La implicación más potente de este hallazgo no está en el agua en sí, sino en el tiempo. Hasta ahora, uno de los grandes interrogantes era cuánto duraron esas condiciones húmedas. Si el agua estuvo presente durante periodos muy breves, las posibilidades de que surgiera vida eran bastante limitadas. Pero este descubrimiento cambia ese escenario.

Según explicó Emily Cardarelli, líder del estudio, la existencia de un entorno deltaico enterrado sugiere que el cráter Jezero mantuvo condiciones habitables durante más tiempo del que se pensaba. Y en términos astrobiológicos, eso es clave: cuanto más tiempo hay agua líquida, más oportunidades existen para que aparezcan microorganismos.

Las estimaciones sitúan este sistema fluvial activo entre hace 4.200 y 3.700 millones de años. Es decir, en una época en la que Marte era un planeta radicalmente distinto al actual.

Lo más interesante está donde no vemos

Bajo la superficie seca de Marte hay algo que no encaja con su aspecto actual. El rover Perseverance acaba de detectar restos de un sistema de ríos oculto que cambia lo que creíamos sobre su pasado
© MARK GARLICK/SCIENCE PHOTO LIBRARY.

Hay otro detalle que convierte este hallazgo en algo especialmente relevante: está bajo la superficie. Las capas enterradas tienen una ventaja enorme desde el punto de vista científico. A diferencia de la superficie, que ha estado expuesta durante eones a radiación, viento solar y procesos erosivos, el subsuelo puede conservar mejor las huellas químicas del pasado.

Eso significa que estos depósitos podrían preservar minerales, compuestos e incluso señales indirectas de procesos biológicos que en la superficie ya habrían desaparecido. Es, en cierto sentido, como encontrar una cápsula del tiempo geológica.

Marte empieza a parecer menos simple de lo que creíamos

Este descubrimiento no confirma que haya habido vida en Marte. Pero sí complica (y mucho) la narrativa de un planeta que se secó rápido y sin dejar demasiadas oportunidades para que ocurriera algo interesante.

Ahora la imagen es otra: un Marte con ríos, con deltas, con ciclos de agua más prolongados y con zonas que podrían haber sido habitables durante millones de años. Y lo más inquietante es que todavía estamos viendo solo la superficie… incluso cuando miramos debajo de ella. Porque si algo está quedando claro con cada nueva misión, es que Marte no ha terminado de contar su historia. Y probablemente, las partes más importantes siguen enterradas.

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