El planeta rojo sigue guardando secretos, pero pocas misiones han contribuido tanto a revelarlos como el Mars Reconnaissance Orbiter (MRO). Lanzado en agosto de 2005 y operativo en la órbita de Marte desde marzo de 2006, este orbitador se ha convertido en uno de los observatorios planetarios más importantes jamás enviados al espacio. Gracias a sus instrumentos científicos y, sobre todo, a su cámara de altísima resolución, el MRO ha permitido observar la superficie marciana con un nivel de detalle que hace apenas unas décadas habría parecido imposible.
Para conmemorar casi dos décadas de observación continua, la NASA ha compartido una serie de imágenes captadas por la nave que muestran algunos de los fenómenos más espectaculares del planeta. No se trata solo de fotografías llamativas: muchas de ellas han ayudado a los científicos a comprender cómo funciona Marte hoy en día.
Un laboratorio natural visto desde 300 kilómetros de altura

El Mars Reconnaissance Orbiter opera normalmente a una altitud de entre 250 y 316 kilómetros, lo que le permite estudiar la superficie marciana con enorme precisión. Desde esa órbita, su cámara HiRISE puede capturar detalles de apenas unos metros de tamaño.
Entre las imágenes destacadas aparece un cráter relativamente reciente de unos 30 metros de diámetro, rodeado por una extensa zona de eyección. El impacto que lo formó lanzó material a una distancia de hasta 15 kilómetros, creando un patrón de explosión claramente visible desde el espacio. En la imagen difundida por la NASA se han añadido tonos azules para resaltar las diferencias en el terreno y facilitar la interpretación científica.
Otra de las fotografías muestra un fenómeno típico del clima marciano: un gigantesco remolino de polvo atravesando la superficie. Estas columnas de polvo son comunes en Marte, pero pocas veces se han observado con tanta claridad desde órbita. En este caso, la sombra proyectada por el torbellino permitió estimar su tamaño: la estructura superaba los 800 metros de altura, comparable al Burj Khalifa, el edificio más alto de la Tierra.
El cráter Gale y el trabajo silencioso del rover Curiosity

Las imágenes también incluyen una vista detallada de una zona con textura inusual en el cráter Gale, uno de los lugares más estudiados del planeta rojo. Allí aterrizó en 2012 el rover Curiosity, que continúa explorando lentamente la base del Monte Sharp, una montaña que se eleva en el centro del cráter.
Desde el espacio, el MRO no solo documenta el terreno que explora el rover. También actúa como un repetidor de comunicaciones, transmitiendo datos de Curiosity y del rover Perseverance hacia la Tierra. Sin este enlace orbital, gran parte de la información científica recopilada en Marte tardaría mucho más en llegar a los centros de control.
Una misión que sigue revelando cómo cambia Marte

Las imágenes captadas por el orbitador muestran un planeta mucho más dinámico de lo que se pensaba en el pasado. Las dunas se desplazan lentamente impulsadas por el viento, los cráteres se forman por impactos recientes y los remolinos de polvo remodelan el paisaje con el paso del tiempo.
Además de su impresionante archivo fotográfico, el Mars Reconnaissance Orbiter ha detectado indicios de posible actividad de agua estacional, ha cartografiado minerales de la superficie y ha estudiado estructuras geológicas ocultas bajo el terreno mediante radar.
La NASA planea mantener la nave en funcionamiento al menos hasta finales de la década de 2020, siempre que el sistema siga operando correctamente y disponga de combustible suficiente. Eso significa que el veterano orbitador todavía tiene años por delante para seguir observando Marte y enviando a la Tierra nuevas imágenes que continúan cambiando nuestra comprensión del planeta rojo.