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Ciencia

Marte recibió un golpe del Sol que dejó atónitos a los científicos: una supertormenta colapsó su atmósfera en solo 64 horas

Una gigantesca tormenta solar golpeó Marte con una intensidad sin precedentes. En apenas 64 horas el planeta absorbió una radiación equivalente a 200 días normales, alterando por completo su atmósfera superior.
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En mayo de 2024, el cielo de la Tierra se iluminó con auroras inusuales visibles incluso en regiones donde normalmente nunca aparecen. Fue la señal visible de una poderosa tormenta solar que recorrió el sistema solar. Pero mientras los habitantes de nuestro planeta observaban el espectáculo desde la superficie, en otro mundo ocurría algo mucho más dramático. A millones de kilómetros de distancia, esa misma explosión energética alcanzó Marte y desencadenó una reacción atmosférica tan intensa que sorprendió incluso a los científicos que la estudiaban.

Una descarga de radiación jamás vista en Marte

Cuando la tormenta solar alcanzó el planeta rojo, el impacto fue inmediato y extraordinario. Los instrumentos de dos orbitadores europeos detectaron que, en un período de apenas 64 horas, Marte absorbió la misma cantidad de radiación que normalmente recibe a lo largo de unos 200 días.

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© buradaki – shutterstock

El fenómeno fue captado por dos sondas de la Agencia Espacial Europea que orbitaban el planeta en ese momento. Gracias a ellas, los investigadores pudieron observar en tiempo real cómo la atmósfera superior reaccionaba ante una inyección de energía extremadamente intensa.

El efecto más llamativo fue el aumento masivo de partículas cargadas. La radiación solar inundó las capas altas de la atmósfera con electrones, provocando un incremento que los científicos nunca habían visto antes en Marte.Las mediciones revelaron cifras sorprendentes. A unos 110 kilómetros de altitud, la densidad de electrones aumentó un 45%. Pero aún más impresionante fue lo que ocurrió a 130 kilómetros sobre la superficie: allí la concentración de electrones se disparó un 278%.

Este tipo de alteraciones transforma completamente el comportamiento de la atmósfera superior. En cuestión de horas, el entorno marciano pasó de un estado relativamente estable a uno saturado de partículas energéticas, creando condiciones que raramente se habían observado con tanto detalle.

Para los investigadores, esta tormenta representa el mayor episodio de respuesta atmosférica a una erupción solar jamás registrado en Marte.

Cuando la radiación empieza a afectar a las naves

El fenómeno no solo fue visible en los datos científicos. También se hizo notar directamente en la tecnología que lo estaba observando.

Durante el impacto de la tormenta solar, ambos orbitadores experimentaron fallos informáticos momentáneos. La intensa radiación generó errores en algunos sistemas electrónicos, un efecto conocido en las misiones espaciales cuando partículas energéticas atraviesan los circuitos.Afortunadamente, las sondas estaban diseñadas para resistir estas condiciones extremas. Sus sistemas de protección contra radiación detectaron los errores y los equipos lograron recuperarse rápidamente sin sufrir daños permanentes.

Más allá de los fallos temporales, lo realmente extraordinario fue el momento en el que se produjo la observación. Los científicos lograron medir el evento utilizando una técnica que consiste en hacer rebotar señales de radio entre las dos sondas para analizar la atmósfera.

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© Alones – shutterstock

El equipo activó este sistema apenas diez minutos después de que la tormenta solar impactara el planeta. Y ese detalle convierte el registro en algo todavía más especial: estas observaciones solo se realizan aproximadamente dos veces por semana.

En otras palabras, el hecho de que la tormenta coincidiera exactamente con uno de estos experimentos fue una casualidad extremadamente improbable. Sin esa coincidencia, el evento habría pasado en gran parte desapercibido.

Lo que esta tormenta revela sobre el pasado de Marte

Más allá de lo espectacular del fenómeno, el evento ofrece pistas clave para entender la historia del planeta rojo.

La diferencia fundamental entre Marte y la Tierra radica en un escudo invisible que nuestro planeta sí posee: el campo magnético global. Este campo actúa como una barrera que desvía gran parte de la energía procedente del Sol, protegiendo la atmósfera terrestre de los impactos más violentos del viento solar.Marte, en cambio, perdió ese escudo hace miles de millones de años.

Sin esa protección, las tormentas solares golpean directamente la atmósfera marciana, alterando su estructura y empujando lentamente partículas al espacio. Con el paso de millones de años, este proceso puede erosionar una atmósfera completa.

Muchos científicos creen que algo así ocurrió en el pasado marciano. Hoy sabemos que Marte tuvo ríos, lagos e incluso océanos. Pero la pérdida gradual de su atmósfera transformó el planeta en el desierto frío que conocemos actualmente.

Revelaciones del pasado, ¿y el comienzo de todo?

Eventos como esta supertormenta solar permiten observar ese proceso en acción. Son, en cierto modo, pequeñas ventanas al pasado que muestran cómo el viento solar puede modificar un planeta entero.

El descubrimiento también tiene implicaciones para el futuro. Si una tormenta solar puede saturar la atmósfera marciana con electrones, los radares utilizados por las misiones científicas pueden quedar temporalmente cegados. Esto podría afectar a los instrumentos que exploran el subsuelo del planeta o buscan rastros de agua y hielo.

Por eso, comprender estos fenómenos no solo ayuda a reconstruir la historia de Marte. También es clave para preparar las futuras misiones robóticas (e incluso humanas) que algún día podrían explorar el planeta rojo.

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