En medio de crecientes tensiones comerciales entre socios del T-MEC, Canadá ha decidido dar un paso que no pasará desapercibido. Una reciente acción contra los vehículos importados desde Estados Unidos promete reconfigurar el mapa del comercio automotriz en América del Norte. Mientras tanto, México observa desde una posición inesperada. En este artículo exploramos el contexto, las causas y las posibles consecuencias de esta sorpresiva decisión.
Un nuevo giro en la relación comercial entre Canadá y Estados Unidos
Canadá ha anunciado la imposición de un arancel del 25% a los vehículos procedentes de Estados Unidos que no cumplan con las disposiciones del Tratado entre México, Estados Unidos y Canadá (T-MEC). El anuncio lo realizó el primer ministro Mark Carney en una conferencia de prensa, dejando en claro que esta medida busca responder de forma proporcional a acciones previas tomadas por su vecino del sur.

Este nuevo arancel no será aplicado a las autopartes ni a los vehículos provenientes de México, lo que sitúa al país en una posición favorable dentro del tratado. La decisión canadiense marca un punto de inflexión en las relaciones trilaterales y sugiere una estrategia calculada que busca proteger la industria automotriz nacional sin generar una ruptura directa con todos sus socios comerciales.
Canadá responde a las políticas de EE.UU. y protege su industria
La medida es claramente una contrarrespuesta al arancel del 25% impuesto previamente por la administración de Donald Trump a ciertos vehículos y camionetas ligeras provenientes tanto de México como de Canadá. Estos aranceles, que aplican únicamente a aquellos vehículos que no cumplen con las reglas de origen establecidas en el T-MEC, entraron en vigor el pasado 3 de abril.
Canadá, que se posicionó como el séptimo mayor importador de automóviles en el mundo en 2024, con compras externas por 39 mil millones de dólares, ha sido particularmente afectado por esta medida. La mayoría de sus vehículos importados provienen de Estados Unidos, seguido por México y Japón.
El crecimiento anual de las importaciones desde EE.UU. fue de solo un 1%, en contraste con el aumento del 17% desde México y del 11% desde Japón. Estos datos refuerzan la necesidad de Canadá de diversificar sus fuentes y de adoptar medidas que fortalezcan su posición negociadora.
¿Por qué México queda exento y qué implica esto para la región?
Una de las sorpresas más destacadas de esta decisión canadiense es la exclusión explícita de México de los aranceles. Esto responde a que los vehículos mexicanos han cumplido de forma más consistente con las reglas de origen establecidas en el T-MEC. Además, México ha optado por no imponer represalias arancelarias frente a las recientes políticas estadounidenses, manteniéndose al margen de la escalada de tensiones.

Esta postura ha permitido a México posicionarse como un socio confiable, con exportaciones de autos al mercado canadiense que siguen en aumento. En un entorno cada vez más proteccionista, la estrategia mexicana podría traducirse en mayores beneficios a largo plazo, siempre que logre mantener su cumplimiento normativo y la competitividad de su sector automotriz.
El trasfondo: acero, aluminio y una guerra comercial que no termina
Este conflicto forma parte de una serie de medidas proteccionistas que Estados Unidos ha ido reactivando en nombre de la “seguridad nacional”. El pasado 10 de febrero, Trump revivió la sección 232, que impone un arancel del 25% a todas las importaciones de acero y aluminio, eliminando exenciones para países aliados como Canadá, México, Brasil, Japón y la Unión Europea. Esta medida entrará en vigor el 12 de marzo de 2025.
Además, Estados Unidos contempla nuevos aranceles del 25% sobre ciertas autopartes, con una implementación prevista antes del 3 de mayo. Mientras tanto, los autos mexicanos que no cumplan con el contenido requerido por el T-MEC ya están sujetos a tarifas similares, descontando el contenido estadounidense. Aún no se ha establecido un criterio oficial para definir cómo se excluirá ese contenido.
¿Qué podemos esperar a futuro?
La decisión de Canadá no solo busca proteger su industria automotriz, sino también enviar un mensaje claro a Washington: cualquier intento de imponer medidas unilaterales tendrá consecuencias. La exclusión de México abre una nueva dinámica en el comercio regional, donde cada país evalúa sus cartas con cautela.
Si bien por ahora México se mantiene en una posición ventajosa, la situación podría cambiar si las tensiones comerciales escalan o si las reglas del T-MEC se modifican. Por el momento, la clave estará en el cumplimiento normativo, la estrategia diplomática y la capacidad de adaptación de cada país ante un escenario global cada vez más incierto.