Cuando La Reina del Flow se estrenó en 2018, nadie imaginaba que se convertiría en uno de los mayores fenómenos de la ficción colombiana reciente. Cuatro años después del final de su segunda temporada, la serie regresa con nuevos episodios y vuelve a colocar a sus protagonistas en el centro de todas las miradas. Especialmente a Carolina Ramírez y Carlos Torres, cuya relación dentro y fuera de la pantalla despierta tanta curiosidad como sus personajes.
Un regreso muy esperado que ya arrasa en Netflix
La temporada 3 de La Reina del Flow ya puede verse en España a través de Netflix, que ha estrenado la primera tanda de 19 episodios. En su primer día en el catálogo, la serie se colocó directamente en el top 3 de lo más visto, confirmando que el interés por la historia de Yeimy y Charly sigue intacto.
La nueva entrega no solo recupera a los personajes principales, sino que introduce nuevas incorporaciones y apuesta fuerte por el suspense, especialmente en torno al peligro que podría acechar a Yeimy Montoya.

Orgullo, cautela y mucho trabajo detrás
En entrevistas previas al estreno, Carolina Ramírez se ha mostrado prudente para no desvelar giros clave de la trama, pero también muy orgullosa del resultado. En una charla con ¡Hola! en junio de 2025, la actriz aseguraba que esta tercera temporada es “una gran versión de todo el trabajo de estos años”.
Para Ramírez, el regreso fue también una experiencia personal y profesional intensa, especialmente porque durante un tiempo pensó que la serie no volvería. El reencuentro con el equipo y, en particular, con Carlos Torres, fue clave para que el proyecto funcionara de nuevo.
Carlos Torres, un compañero “muy juicioso”
Sobre su coprotagonista, Ramírez no escatima elogios. Destaca su talento, su disciplina y, sobre todo, su profesionalidad en el set. “Carlitos nunca va a llegar tarde a una grabación. Nunca va a llegar un sábado con resaca”, afirma, subrayando la importancia de la generosidad entre actores para que una escena funcione.
Esa confianza mutua, según explica, es lo que les permitió construir una camaradería sólida como colegas y sostener una relación creíble entre Yeimy y Charly a lo largo de los años.

Agua y aceite… pero sin conflictos
Eso sí, la actriz también reconoce que no son iguales ni mucho menos. “No sé si somos los mejores amigos, la verdad, porque somos como el agua y el aceite”, confiesa. Mientras ella se define como más mochilera y sencilla, Torres encarna un estilo mucho más “cool” y sofisticado.
Las anécdotas en locaciones lujosas reflejan esas diferencias, pero también algo importante: nunca tuvieron desacuerdos serios. Siempre conciliaron, algo que Ramírez considera fundamental para haber construido una relación tan sólida entre dos personajes tan intensos.
Una química que vuelve a funcionar
El regreso de La Reina del Flow demuestra que, más allá de afinidades personales, la clave está en el respeto y el trabajo en equipo. Puede que Carolina Ramírez y Carlos Torres no se consideren mejores amigos, pero la conexión profesional entre ambos sigue siendo uno de los pilares de una serie que, cuatro años después, vuelve a conquistar al público.