Le ha durado poco el orgullo a Dubái (Emiratos Árabes Unidos). El Burj Khalifa dejará dentro de poco de ser el rascacielos más alto del mundo (828 metros) para cederle el testigo, como no, a China.

El nuevo techo del mundo se llamará Sky City (muy apropiado), se construirá en la ciudad de Changsha, medirá 838 metros y contará con 220 pisos. Y lo más increíble: sus ingenieros aseguran que lo levantarán en solo 7 meses. Si lo consiguen, estará listo a finales de marzo de 2013. Nuevo año, nuevo récord.

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La duda es inevitable: ¿es realmente posible construir algo así en tan poco tiempo? Los ingenieros detrás de la idea están convencidos de que sí, claro. El proyecto correrá a cargo de la firma china Broad Sustainable Building, que ya participó en el diseño del Burj en Dubái y que además construyó un hotel de 30 plantas en 15 días (ver vídeo). Poder pueden, otra cosa será comprobar si el resultado final es seguro.

Tecnología modular pre-fabricada

La hazaña es viable, dice la compañía, gracias a la llamada "tecnología modular": el edificio se construye por piezas en otra localización y se ensambla sobre el terreno, en lugar de construirlo todo poco a poco en el mismo lugar. Para entendernos, se trata de una especie de enorme Lego a tamaño real.

Broad Sustainable Group asegura disponer de la última tecnología para aplicar esta técnica. La han utilizado en buena parte de los 20 rascacielos que han diseñado en China y, sobre todo, en el mencionado hotel de 30 plantas. Uno de los directivos del grupo confirmó recientemente a Construction Week Online que, de momento, mantienen los planes. No habrá retrasos.

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Un edificio-ciudad de 31.000 personas

Las cifras del proyecto con espectaculares. El edificio podrá acomodar a 31.400 personas. Entre las plantas 16 y 180 vivirán 4.000 familias de rentas altas y bajas, accesible a todo tipo de bolsillos, dicen. En total, el 83% del espacio será habitable, mucho más que el Burj de Dubái. El resto albergará oficinas, escuelas, gimnasios, hospitales, tiendas y restaurantes.

La compañía utilizará en la construcción 220.000 toneladas de acero y la gente se moverá arriba y abajo en 104 ascensores de alta velocidad. Podrá soportar terremotos de magnitud 9 e incendios durante tres horas. Y para rematar, el coste: será un 58% más barato que el Burj, 628 millones de dólares frente a los 1.500 millones que costó el rascacielos de Dubái.

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Sobre el papel, impresionante, pero las primeras críticas ya han aparecido, y no son tranquilizadoras. Un portavoz de la Academia China de Planificación Urbana y Diseño ha asegurado a medios chinos que “con tanta gente viviendo en un mismo edificio, habrá riesgos por todas partes. ¿Cómo evacúas a miles de personas en caso de incendio? ¿O a algien si sufre un infarto? Esos minutos son cruciales”. Los oficiales del gobierno local de Changsha aún no han recibido ninguna documentación sobre el proyecto. O sea que expectación.

Sea lo que sea, descubriremos el resultado en marzo. Construir un rascacielos de 838 metros en 7 meses es posible. Hacerlo de forma que sea una enorme bomba de relojería, también. [Broad Sustainable Building, vía Construction Week Online]