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Tecnología

Qué significa realmente @ y por qué terminó en todas las direcciones de email

Mucho antes de convertirse en una pieza esencial de internet, la arroba estuvo vinculada al comercio, las antiguas unidades de medida y las máquinas de escribir. Su recorrido atraviesa siglos de historia y explica cómo un pequeño signo terminó asociado a nuestra identidad digital.
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Hoy resulta difícil imaginar internet sin el símbolo @. Aparece en las direcciones de correo electrónico, identifica usuarios en redes sociales y forma parte cotidiana de nuestra vida digital. Sin embargo, su historia comenzó mucho antes de las computadoras.

La arroba es, en esencia, una abreviatura que sobrevivió durante siglos gracias al comercio y la contabilidad. Su origen exacto todavía presenta algunas incógnitas, pero una de las explicaciones más aceptadas la relaciona con las antiguas ánforas, los recipientes de cerámica utilizados durante siglos para transportar vino, aceite, cereales y otros productos.

De las ánforas a los documentos comerciales

En el mundo mediterráneo, las ánforas no funcionaban únicamente como recipientes. También llegaron a utilizarse como unidad de medida, por lo que los comerciantes necesitaban escribir constantemente cuántas ánforas de determinado producto compraban o vendían.

Con el tiempo, habría surgido una forma abreviada de representar la palabra: una letra “a” rodeada por un trazo curvo.

Uno de los ejemplos históricos más conocidos aparece en una carta escrita el 4 de mayo de 1536 por el comerciante florentino Francesco Lapi desde Sevilla a Roma. En ella utilizó un símbolo similar a la actual @ para referirse al precio de una ánfora de vino.

Existen representaciones anteriores. En un manuscrito búlgaro de 1375 aparece una forma parecida, aunque los investigadores no saben con certeza si tenía el mismo significado o simplemente era una decoración caligráfica.

Las máquinas de escribir evitaron que desapareciera

Cuando las ánforas dejaron de ser una referencia habitual en el comercio, el símbolo encontró una nueva función.

Contadores y comerciantes comenzaron a utilizarlo con el sentido de “a razón de” o “a determinado precio por unidad”. Una anotación equivalente a “10 productos @ 5 dólares” indicaba que cada uno costaba cinco dólares.

Ese uso comercial fue lo suficientemente importante como para que la @ terminara incorporándose a las máquinas de escribir durante el siglo XIX.

Su presencia en esos teclados resultó decisiva. Cuando posteriormente aparecieron las computadoras, muchos de sus diseños heredaron directamente la distribución de caracteres de las máquinas de escribir.

La arroba estaba preparada, sin saberlo, para dar su siguiente gran salto.

Un ingeniero la convirtió en símbolo de internet

En 1971, el ingeniero estadounidense Ray Tomlinson trabajaba con ARPANET, una de las redes precursoras de internet, cuando desarrolló un sistema para enviar mensajes entre computadoras.

Necesitaba separar dos elementos dentro de una dirección: el nombre de la persona y la máquina en la que se encontraba.

Buscó un carácter disponible en el teclado que no se utilizara normalmente dentro de los nombres y eligió @.

La decisión era además lingüísticamente apropiada en inglés: una dirección podía interpretarse como “usuario at computadora”, es decir, “usuario en determinada máquina”.

Con el correo electrónico y posteriormente las redes sociales, aquel antiguo símbolo comercial terminó convirtiéndose en una pieza fundamental de internet.

Caracoles, perros y colas de mono

Su expansión mundial también produjo una colección sorprendente de nombres.

En italiano se conoce como chiocciola, “caracol”. En ruso puede llamarse sobaka, “perro”. En neerlandés existe apenstaartje, literalmente “cola de mono”, mientras que en algunos contextos hebreos se compara con un strudel.

En español utilizamos arroba, palabra vinculada históricamente con una unidad de peso y medida de origen árabe.

La @ terminó incluso transformándose en un elemento de identidad digital. Al colocarse delante de un nombre de usuario, convierte unas pocas letras en una dirección personal reconocible para millones de personas.

Por eso, cuando el MoMA de Nueva York incorporó la @ a su colección permanente en 2010, no adquirió un objeto físico. Reconoció el diseño de un símbolo capaz de atravesar siglos, tecnologías y culturas: desde las vasijas del comercio antiguo hasta las identidades que utilizamos todos los días en internet.

 

 

Fuente: BBC News.

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