Las grandes obras de infraestructura siguen superando límites que hace apenas unos años parecían inalcanzables. Ahora, una gigantesca máquina ha conseguido completar una hazaña técnica bajo uno de los ríos más caudalosos del planeta, estableciendo una nueva marca que demuestra hasta dónde ha llegado la ingeniería moderna y anticipa una transformación en el transporte ferroviario de alta velocidad.
Una perforación histórica que rompe todos los esquemas
La ingeniería ferroviaria acaba de sumar un nuevo hito gracias a una enorme tuneladora que consiguió perforar de forma continua más de 11 kilómetros bajo el río Yangtsé, convirtiéndose en la excavación más extensa realizada desde un único frente por una máquina de gran diámetro de esta categoría.
El proyecto fue desarrollado sin abrir pozos intermedios ni iniciar nuevos frentes de excavación para acortar el recorrido. Toda la obra fue ejecutada por la misma máquina desde el punto de partida original, un desafío que exigió una planificación extremadamente precisa y una tecnología capaz de operar durante un largo periodo en condiciones muy exigentes.
Aunque el proceso se extendió durante aproximadamente 27 meses, el récord no significa que la máquina trabajara sin interrupciones durante todo ese tiempo. Lo extraordinario es que completó la excavación sin ser desmontada ni trasladada a otro punto para continuar el recorrido.
La tuneladora, denominada Linghang, fue diseñada específicamente para el proyecto del túnel Chongtai por China Railway Engineering Equipment Group. Tras finalizar su fabricación y montaje durante 2024, comenzó las labores de perforación en abril de ese mismo año.

Una máquina gigantesca preparada para soportar condiciones extremas
Las dimensiones de Linghang explican por qué se ha convertido en una de las tuneladoras ferroviarias más impresionantes jamás construidas. Su cabeza de corte alcanza un diámetro de 15,4 metros, mientras que toda la estructura mide unos 148 metros de longitud y tiene un peso cercano a las 4.000 toneladas.
Para afrontar una obra de semejante complejidad, el equipo incorpora un avanzado sistema inteligente denominado I-TBM, capaz de supervisar continuamente parámetros esenciales como la presión interna, la trayectoria seguida por la excavación y la extracción del material retirado.
La máquina también dispone de sistemas de sellado especialmente diseñados para resistir elevadas presiones de agua, además de un robusto cojinete principal de larga duración y una cabeza de corte preparada para soportar el intenso desgaste provocado por arenas y sedimentos presentes bajo el lecho del Yangtsé.
El funcionamiento de una tuneladora de escudo consiste en avanzar mediante una enorme rueda giratoria situada en su parte frontal. Mientras corta el terreno, una estructura cilíndrica protege la excavación y mantiene estable el suelo hasta que, detrás de la máquina, se colocan anillos prefabricados de hormigón que conforman el revestimiento definitivo del túnel.
El desafío de trabajar a casi 90 metros bajo el río
Uno de los aspectos más complejos de esta obra fue la profundidad alcanzada durante la perforación. En algunos tramos, Linghang trabajó hasta 89 metros bajo el lecho del Yangtsé, soportando presiones cercanas a los 0,9 megapascales.
Estas condiciones obligaron a utilizar tecnologías capaces de mantener la estabilidad tanto de la máquina como del terreno, evitando filtraciones de agua y garantizando la seguridad durante toda la excavación.
El túnel construido posee un diámetro exterior de 14,8 metros y albergará dos vías ferroviarias dentro de una única galería. Ese amplio espacio no responde únicamente a cuestiones estructurales, sino también al comportamiento del aire cuando circulan trenes de muy alta velocidad.
A velocidades cercanas a los 350 kilómetros por hora, los convoyes desplazan enormes cantidades de aire hacia delante. Si el túnel fuera demasiado estrecho, ese aire se comprimiría generando fuertes variaciones de presión, incomodidad para los pasajeros e incluso efectos sobre la infraestructura. Gracias a una sección más amplia, se reduce significativamente el denominado efecto pistón y los trenes podrán mantener su velocidad máxima incluso durante el paso bajo el río.
Un proyecto que cambiará el transporte de alta velocidad
Aunque Linghang es actualmente la mayor tuneladora construida específicamente para un túnel ferroviario de alta velocidad, no ostenta el récord absoluto entre todas las tuneladoras existentes.
Esa distinción continúa perteneciendo a la Herrenknecht Mixshield S-880 «Qin Liangyu», utilizada en 2015 para un túnel submarino de carretera en Hong Kong. Aquella máquina disponía de un escudo de 17,63 metros de diámetro, una longitud de 120 metros y un peso aproximado de 4.850 toneladas.
La perforación realizada por Linghang forma parte del futuro túnel Chongtai, cuya longitud total alcanzará los 14,25 kilómetros dentro del corredor ferroviario de alta velocidad que conectará Shanghái, Chongqing y Chengdu.
Tras completar la revisión técnica correspondiente, la máquina retomará las excavaciones para finalizar el tramo restante de aproximadamente 1,8 kilómetros. Si el calendario previsto se mantiene, la perforación concluirá antes de finalizar 2026. Una vez que toda la línea entre en funcionamiento, los trenes podrán cruzar bajo el Yangtsé a 350 km/h, reduciendo el recorrido de 63 kilómetros entre Chongming y la estación Shanghái Baoshan a apenas unos 17 minutos, consolidando una de las infraestructuras ferroviarias más ambiciosas construidas hasta la fecha.
[Fuente: La Razón]