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Ciencia

Chocolate bajo sospecha: el lado oscuro del cadmio que preocupa a la ciencia

Un metal tóxico y cancerígeno acecha en uno de los mayores placeres del paladar: el chocolate. El cadmio, presente también en cereales, espinacas y mariscos, puede acumularse en el organismo y dañar la salud. Lo inquietante es que el chocolate orgánico muestra niveles aún más altos.
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El chocolate, ese placer universal que muchos consideran irresistible, ha quedado en el centro de la polémica. Investigaciones recientes señalan que contiene cadmio, un metal pesado tóxico y cancerígeno. Aunque las dosis suelen ser bajas, su consumo habitual puede acercarnos al límite de seguridad. La pregunta es inevitable: ¿qué tan peligroso es realmente?

Qué es el cadmio y por qué preocupa

El cadmio es un metal pesado que aparece de forma natural en la corteza terrestre y se acumula en las plantas que absorben nutrientes del suelo. La Agencia Internacional para la Investigación del Cáncer lo clasificó en 2012 como cancerígeno probado en humanos. Además, actúa como disruptor endocrino, afecta la reproducción, daña los riñones y favorece la osteoporosis.
El problema es que, una vez ingerido, se elimina muy lentamente, lo que aumenta el riesgo de acumulación en el organismo con el paso de los años.

Dónde se esconde el cadmio en la dieta

Aunque el tabaco es la fuente principal de exposición, el 90 % de los no fumadores incorporan cadmio a través de los alimentos. Los más afectados son los productos a base de cereales (pan, pasta, galletas), las papas, mariscos y verduras de hoja verde como la espinaca. El cacao, sin embargo, concentra especial atención: una sola barrita de 20 gramos puede aportar hasta 9 microgramos de cadmio, una cifra elevada para niños.

El caso del chocolate orgánico

Lo sorprendente es que el chocolate orgánico suele mostrar niveles más altos de cadmio que el convencional. La razón está en los suelos de países productores como Perú, Ecuador y Colombia, ricos en este metal. Allí, prácticas agrícolas tradicionales, como el uso de cáscaras o fertilizantes locales, intensifican la contaminación. Paradójicamente, el producto que muchos perciben como más sano puede exponer a un riesgo mayor.

Chocolate bajo sospecha: el lado oscuro del cadmio que preocupa a la ciencia
© FreePik

¿Debemos dejar de comer chocolate?

Los especialistas coinciden en que el problema no está en comer chocolate de manera ocasional, sino en el consumo frecuente y acumulativo. La dosis máxima tolerable se estima en 0,35 microgramos por kilo de peso al día. Para un niño pequeño, bastaría una barrita para alcanzar casi el límite seguro.
Las autoridades sanitarias recomiendan diversificar la dieta, moderar el consumo de productos a base de cacao en niños y vigilar especialmente los chocolates con alto porcentaje de cacao o de origen latinoamericano.

Fuente: Meteored.

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