La robótica vuelve a ser sexy. Enviamos rovers a Marte, Amazon
quiere utilizar drones para repartir paquetes, Google compra robots a
puñados… «Conozco a Larry Page y le apasiona este mundo», confiesa Colin Angle. Los robots de Angle tal vez no son los
más futuristas, pero algo no se les puede negar: son efectivos.
Angle fundó iRobot hace ya 24 años justo después de graduarse en el MIT. Roomba, su creación más popular, lanzado en el 2002, ha limpiado ya 10 millones
de hogares en todo el mundo. Y no solo eso: iRobot diseña además robots para
desactivar explosivos en Irak, vigilar los escapes radioactivos de Fukushima o velar
por la seguridad en el próximo Mundial de Fútbol de Brasil. En Gizmodo en Español hemos hablado con Colin Angle
sobre todo esto y más.
Angle sonríe nada más escucha la palabra Google. La oye constantemente desde que el buscador anunció recientemente sus planes en robótica. Pero no está preocupado. «Las compras de Google en robótica tienen más que ver con la intención de automatizar la logística y
competir con Amazon. ¿Saltarán a la robótica en el hogar? Tal vez. La compra de
Nest igual va por ahí. Lo que sí creo es que acabaremos viendo robots con
Android».
Según Colin, Android no está preparado aún para convertirse
en el cerebro de un robot, pero sí en parte de su inteligencia. Su tesis es que
en los próximos años y décadas surgirán robots con sistemas operativos dobles, igual que un
avión. «En un avión, los sistemas de
vuelo son cerrados y muy controlados, pero el sistema de entretenimiento no. En
robótica tal vez veamos algo parecido: Android podría jugar un papel clave de la cintura para arriba de un robot, por así decirlo, para aplicaciones y funciones no
críticas, pero de cintura para abajo necesitas un sistema estable y seguro, a
prueba de errores».
Lo fascinante ahora mismo de la robótica es que
las grandes tecnológicas no quieren perdérselo. Google ha entrado, Amazon está
en ello… ¿veremos algún día un robot de Apple? «Gran pregunta, (risas). La verdad es que no lo sé. Apple en teoría está
ahora mismo trabajando en un reloj, sigue muy centrada en la movilidad. La cuestión
es qué haría Apple en este terreno. Creo que Google tiene más libertad para hacer
cosas extrañas con su marca, Apple siempre quiere guardar
una imagen de elegancia y alta tecnología».
Robots inteligentes,
humanoides y «Her»
Más allá de la robótica industrial, la gran pregunta es cómo
serán los robots del futuro. ¿Inteligentes? ¿Indistinguibles de los humanos?
¿Viviremos con ellos? ¿Llegaremos a enamorarnos de uno? Angle lo tiene claro: el concepto de humanoide no tiene sentido, al menos en las próximas
décadas. «El motivo es simple: sería más
caro. Si puedes tener un robot que funciona a la perfección a mitad de precio
que otro que hace lo mismo pero con piernas, no tiene sentido optar por el
segundo».
Sin embargo, para crear robots inteligentes aún queda un gran obstáculo que
superar: desarrollar inteligencia artificial de verdad. Compleja. Capaz de
entender e imitar al ser humano. ¿Posible? «Sí. La idea de inteligencia artificial
que se muestra en la película Her, por ejemplo, es posible en un futuro. Ya hay muchas piezas de la tecnología en marcha, como el reconocimiento de voz. Trasladar
eso a un cuerpo robótico no sería un salto tan grande en complejidad, lo
difícil es conseguir primero esa inteligencia artificial».
En otras palabras, el argumento de enamorarse de un robot no es tan descabellado. «Ya ocurre hoy en día a nivel más rudimentario, pero
ocurre. ¿Te acuerdas del juguete-robot Furby hace 10 años? Se vendieron 40 millones de
unidades. De esos 40 millones, la mitad los compraron adultos para regalar a adultos, en parte por esa necesidad de compañía en este mundo más bien solitario en el que
vivimos. Es solo el comienzo».
Como siempre, poner fecha a todo esto es complicado, por no decir
imposible. Angle apuesta a que podríamos ver un escenario así, en el que
conviviríamos con robots semi-inteligentes, en 100 años. Antes, sin embargo,
ocurrirán mucha cosas más, dice, y no menos fascinantes.
«Piensa en implantes. Si te quedas sordo, la tecnología podrá devolverte
el sentido del oído con un implante; si pierdes la vista, un ojo artificial
restaurará parte de tu visión; si pierdes un brazo, podrás tener otro robótico
conectado neuronalmente a tu cuerpo. Antes de la coexistencia entre humanos y
robots creo que veremos un enorme auge en la integración de la tecnología y la
robótica en el cuerpo humano». ¿Quién se apunta?
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