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Ciencia

Colocaron cientos de aves falsas, reprodujeron sus cantos durante meses y lograron que una especie volviera a anidar en una isla abandonada

Una isla que había recuperado su equilibrio natural seguía enfrentando un problema inesperado. Entonces, los investigadores recurrieron a una técnica tan inusual como efectiva que terminó cambiando el destino de varias especies y marcando un antes y un después en los proyectos de conservación.
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Un experimento que parecía demasiado simple terminó sorprendiendo incluso a los especialistas en conservación. Tras años de restaurar un ecosistema gravemente afectado, un equipo de científicos recurrió a una estrategia poco convencional para convencer a las aves de regresar. Los resultados no solo superaron las expectativas, sino que también abrieron nuevas posibilidades para proteger especies vulnerables en diferentes regiones del planeta.

Una isla recuperada que seguía sin recuperar a sus habitantes

Durante años, los esfuerzos de conservación en la isla Desecheo, un refugio natural ubicado en Puerto Rico, estuvieron centrados en eliminar las amenazas que habían provocado el colapso de las poblaciones de aves marinas. Las ratas y las cabras introducidas habían devastado el ecosistema, destruyendo nidos y dificultando la reproducción de numerosas especies.

Cuando finalmente estas plagas fueron erradicadas, los especialistas esperaban que las aves regresaran de manera espontánea. Sin embargo, ocurrió algo inesperado: la gaviota monja, también conocida como charrán embozado, seguía evitando establecer nuevas colonias reproductivas.

Los investigadores descubrieron que el problema ya no estaba relacionado con depredadores, sino con el comportamiento de las propias aves. Los ejemplares jóvenes interpretaban la ausencia de otros individuos como una señal de peligro. Si no había una colonia instalada, asumían que el lugar seguía siendo inseguro para anidar y continuaban buscando otros sitios donde reproducirse.

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©Alexas Fotos – Pexels

La estrategia que utilizó aves falsas, sonidos y hasta espejos

Para romper ese círculo, el equipo diseñó una técnica basada en la llamada «atracción social». En lugar de esperar pasivamente el regreso de las aves, decidieron recrear artificialmente la apariencia de una colonia completamente activa.

Los científicos fabricaron cientos de modelos de plástico con el aspecto de aves adultas y los pintaron cuidadosamente para que fueran prácticamente indistinguibles de los ejemplares reales. Luego distribuyeron estas figuras por distintos sectores de la isla, colocándolas en posiciones similares a las que adoptan durante la época de reproducción.

Pero el aspecto visual no era suficiente. También instalaron altavoces ocultos y alimentados mediante paneles solares que reproducían de forma ininterrumpida grabaciones reales del sonido de una colonia de aves durante las 24 horas del día.

La puesta en escena se completó con pequeños espejos estratégicamente ubicados cerca de los señuelos. Cuando alguna ave descendía sobre la isla, podía observar su propio reflejo en movimiento, lo que reforzaba la sensación de que existía una comunidad activa alrededor.

Las cámaras trampa instaladas por los investigadores registraron cómo las aves migratorias respondían al montaje. Primero se acercaban atraídas por los sonidos, luego inspeccionaban los modelos de plástico y, finalmente, comenzaban a construir nidos reales muy cerca de ellos.

Un descubrimiento histórico confirmó que el plan había funcionado

El éxito del experimento quedó definitivamente demostrado con un hallazgo que los científicos calificaron como histórico. En la base de uno de los altavoces utilizados para la atracción social apareció un huevo perteneciente al pampero de Audubon (Puffinus lherminieri), una especie cuya reproducción en la isla no había podido confirmarse hasta ese momento.

El descubrimiento ocurrió el 21 de febrero de 2023 en el sector sudoeste de la isla. Para eliminar cualquier duda, el huevo fue analizado posteriormente por el Laboratorio de Identificación de Plumas del Instituto Smithsoniano, que confirmó mediante estudios genéticos que efectivamente pertenecía a esa especie.

La aparición del primer huevo representó una prueba contundente de que las aves no solo visitaban nuevamente el lugar, sino que también habían comenzado a utilizarlo como sitio de reproducción.

Una técnica que ya inspira proyectos de conservación en todo el mundo

Los resultados obtenidos en Desecheo demostraron que, en algunos casos, restaurar un ecosistema no basta para garantizar el regreso de las especies. También es necesario reconstruir las señales sociales que los animales utilizan para decidir dónde establecerse.

Gracias a la efectividad de esta metodología, los biólogos ampliaron el uso de altavoces, señuelos y otros recursos similares para favorecer el retorno de diferentes especies vulnerables en diversos proyectos de conservación.

Para 2026, la denominada técnica de atracción social ya se encontraba consolidada como una herramienta ampliamente utilizada en iniciativas de restauración ambiental alrededor del mundo. La experiencia en la isla puertorriqueña se convirtió en un ejemplo de cómo una combinación de observación del comportamiento animal e ingenio puede ayudar a recuperar poblaciones que parecían haber desaparecido definitivamente de determinados hábitats.

 

[Fuente: Diario UNO]

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