Las ultimas noticias en tecnología, ciencia y cultura digital.

Cómo Blancanieves llevó a Disney a montar la fiesta más salvaje y legendaria en una antigua prisión

Imagen: Disney

Si avanzamos por la carretera que sale de la ciudad de Norco y nos desviamos donde una vez fue parte del enorme desierto de California, todavía es posible encontrar un imponente edificio abandonado detrás de un alambrado. En su interior, candelabros invaluables, impresionantes techos pintados a mano, suelos y paredes con mosaicos artísticos… e historias y leyendas que se quedarán para siempre entre sus paredes. Allí tuvo lugar una de las fiestas más infames y legendarias de la historia, aunque Walt Disney trató de silenciarlo.

Mucha gente desconoce esta parte de la historia, pero para que hoy todos hablemos de Disney, su cada vez más gigantesco monopolio o de su reciente servicio de streaming Disney+, antes tuvo que aparecer una obra que lo cambiaría todo: Snow White And The Seven Dwarfs (Blancanieves), posiblemente y mirando atrás en el tiempo, el mayor riesgo creativo de Disney Animation Studios.

Advertisement

Cuentan los historiadores que ese riesgo creativo partió del propio Walt Disney, quien pilló por sorpresa a su equipo de animadores una tarde con un anuncio aparentemente suicida: Blancanieves, la historia de la princesa de cuento de hadas que se gana el odio de su madrastra, la Reina Malvada, y encuentra refugio con siete enanos que viven en un bosque, iba a convertirse en una película de larga duración, el primer largometraje de un estudio que se había hecho famoso por todo lo contrario, unos cortos animados que triunfaban en todas partes. Pero no sólo eso, también sería la primera película animada del mundo en technicolor, y eso eran palabras mayores porque nunca antes se había intentado algo así.

Imagen: Disney

La propuesta era rompedora para la época, ya que la historia, basada en el famoso cuento de hadas de los hermanos Grimm, parte de la idea de que la Reina va a asesinar a una chica. Dicho de otra forma, un dibujo iba a matar a otro dibujo. Y Walt convenció a su equipo de que podría hacerse para que fuera creíble.

Mientras, el resto de la industria cinematográfica de Hollywood se mantuvo escéptica. Cuando se corrió la voz de que Walt estaba trabajando en una película animada se describió como “la locura de Disney”. Sin embargo, para Walt Disney no había nada al azar, lo veía como una progresión. Los cortos del estudio continuaron empujando los límites técnicos y ganando premios, pero el coste de hacerlos estaba aumentando.

Advertisement

Quedaba la pregunta más difícil de responder, ¿estaría la gente dispuesta a pagar por ver una película de animación de casi 90 minutos donde por primera vez no van a ver a un solo ser humano real delante de la pantalla?

Así fue como comenzó una producción que en muy poco tiempo disparó su presupuesto. Walt y Roy Disney habían destinado inicialmente entre 250.000 y 500.000 dólares para hacer Blancanieves, aproximadamente 10 veces el coste de un corto de Disney.

Los estudios tenían dinero para comenzar, pero aún así tuvieron que pedir un crédito. De hecho, Disney estaba literalmente apostando todo, incluida su propia casa, a que el film fuera un éxito arrollador. Si Blancanieves se hundía, el estudio se iría con la película.

Advertisement

Además, la idea también era innovadora a nivel técnico, por tanto, la naturaleza experimental de Blancanieves hizo que la predicción de su presupuesto fuera extremadamente difícil de calcular. Aunque el proyecto utilizaría muchas de las innovaciones introducidas en los cortometrajes anteriores, como la pionera cámara multiplano que daba sensación de profundidad a una imagen 2D, Walt quería aportar por un estilo más realista a la película. Como explicó:

Había traído especialistas para que nos ayudaran con nuestra composición y uso del color, pero aún teníamos una lucha en nuestras manos por una mejor animación. El tipo de animación que buscábamos era completamente nuevo. Antes de eso, se habían hecho acrobacias: piernas flexibles que se movían en carreras trucadas como batidores de huevos. Pero en Blancanieves, queríamos que nuestra acción fuera creíble. No se puede sacar una lágrima de la audiencia con las piernas girando como molinos de viento.

Advertisement

De esta forma, todo el equipo de animación de Disney practicó los nuevos dibujos y movimientos durante meses, miles de esbozos inventando la apariencia y el movimiento de sus personajes. En las imágenes de la época se podía observar como los artistas de Disney estudiaban hasta el más mínimo detalle, por ejemplo, cómo una espesa y larga barba se podía mover con la sacudida de una cabeza, o cómo una tela se hinchaba con la brisa.

Durante este proceso, los animadores trajeron actores reales para realizar algunas de las acciones de los personajes. Estas secuencias se filmaban y luego las dibujaba cuidadosamente el artista Ken O’Connor. Aunque las proporciones cambiaron en las secuencias animadas finales, el uso de estos actores reales tuvo como resultado algunas de las animaciones más fluidas que se hayan visto hasta entonces.

Advertisement

Otro dato para que nos hagamos una idea del nivel de complejidad: se crearon hasta 1.500 tonos de pintura en el transcurso de varios meses en un equipo completo formado por 750 artistas.

Un trabajo que duró más de tres años con un presupuesto final de casi 2 millones de dólares. De hecho, para poder terminarla, Walt Disney se las ingenió para pedir un último crédito al vicepresidente de Bank of America, Joseph Rosenberg. ¿Qué hizo? Organizó una proyección privada con el metraje del trabajo casi terminado. Tal y como explicó sobre este momento tan importante para los estudios:

Me senté a solas con Rosenberg mirando la pantalla, tratando de venderle un cuarto de millón de dólares en fe. Después de que se encendieron las luces, no mostró la más mínima reacción a lo que acababa de ver. Salió de la sala de proyección, comentó que era un buen día ... ¡y bostezó! Luego se volvió hacia mí y dijo: ‘Walt, lo que acabo de ver hará una olla llena de dinero´.

Advertisement

Finalmente, Blancanieves cumplió su fecha límite y se estrenó el 21 de diciembre de 1937 en el cine Cathay Circle de Los Ángeles. La respuesta fue abrumadora. Cuando se lanzó al público el siguiente mes de febrero, el film recaudó rápidamente 8 millones de dólares, una suma asombrosa durante la Gran Depresión y la mayor cantidad realizada por cualquier película hasta ese momento.

Los críticos fueron prácticamente unánimes en su admiración por Blancanieves. Charlie Chaplin, quien asistió al estreno de Hollywood, le dijo a Los Angeles Times que la película “incluso superó nuestras altas expectativas. Disney ha creado una de los mejores comedias de todos los tiempos”.

Advertisement

El uso innovador de la historia, el color, la animación, el sonido y la dirección, entre otros elementos, más tarde inspiró a directores como Fellini y Orson Welles. De hecho, el Ciudadano Kane de Welles presenta una toma de apertura de un castillo en la noche con una ventana iluminada que es sorprendentemente similar a la primera toma del castillo de la Reina Malvada en Blancanieves.

Y como la historia y los números registran, en muy poco tiempo se convertiría en una de las película más rentables de todos los tiempos. Cuando se ajusta a la inflación, el bruto de Blancanieves se eleva por miles de millones dólares (actualmente ocupando el décimo puesto por encima de Avatar, por ejemplo).

Advertisement

Sin embargo, detrás de este gran éxito, posiblemente uno de los más grandes de la historia del cine, estaba el arduo y extenuante trabajo de un equipo de artistas, jóvenes y mayores, que lo habían dado todo durante tres largos años. Disney le había prometido que, del triunfo o el fracaso de la producción, iba a depender sus carreras, y que si apostaban por el caballo ganador como él lo hacía, verían recompensada su dedicación.

¿Más salario, un bono, jornadas de trabajo menos extenuantes? Nadie sabía a ciencia cierta que as bajo la manga tenía el tío Walt, pero todos daban por seguro que si él se había convertido en la cara del éxito en Estados Unidos, más tarde o más temprano llegaría el reconocimiento de su equipo.

Advertisement

Con las ganancias de Blancanieves, Walt amplió su personal, contratando a jóvenes artistas para Pinocho y Bambi, a la vez que insinuó que los animadores recibirían bonos por su trabajo en Blancanieves,. Es más, un rumor sugirió que las bonificaciones podrían ser tanto como el “el 20% de las ganancias de la película” otorgadas a los casi 800 empleados.

Y así fue, más o menos. Walt envió a creativos y profesionales una carta muy especial anunciando un evento como nunca antes había ocurrido. Un fin de semana que ninguno de los asistentes iba a olvidar jamás.

Advertisement

Walt Disney tampoco, aunque por otras razones.

Una fiesta solo para adultos

Walt y Roy se pasaron varias semanas investigando el lugar perfecto para llevar a cabo un fin de semana inolvidable. Así fue como llegaron hasta el lujoso (y apartado) Resort Norconian. Construido durante el auge financiero de la década de 1920, fue base naval y una prisión, luego reconvertido en el mayor lujo de la época.

Advertisement

El resort contaba con un campo de golf, caballos, un lago, puerto deportivo, una enorme piscina al aire libre, un gigantesco salón de baile y alojamiento de cinco estrellas. Un lugar que se estaba convirtiendo en un punto caliente de las celebridades, muy popular entre los miembros de Hollywood.

Una vez elegido el destino de la fiesta, Walt denominó el evento como “Día de campo Walt”. Era un título extraño, ya que hacía referencia al día festivo en el que los niños en edad escolar dejaban de asistir a las clases para un día de competiciones deportivas, en cualquier caso, un término alejado de las expectativas de los artistas del estudio que iban a acudir a lo que creían sería una fiesta por todo lo alto.

Advertisement

Luego llegaron las invitaciones del estudio a casi 1.500 trabajadores. En el mismo se decía lo siguiente:

En el evento se ofrecen todas las instalaciones del lago Norconian para el día 4 de junio. No habrá ningún cargo por el almuerzo, la cena o el baile. Se incluirá el uso gratuito de la piscina, el campo de golf, las mesas de ping pong y las canchas de bádminton. Sin embargo, el complejo cobrará una pequeña tarifa por ciertos artículos: paseos a caballo (1 dólar por hora), toallas junto a la piscina (10 centavos cada una), alojamiento durante la noche (3,50 dólares por habitación, independientemente del tamaño). Las bebidas alcohólicas mixtas serán de 25 centavos cada una, la cerveza, 15 centavos. Se prohíbe a los empleados traer su propio “licor embotellado” ya que el complejo contará con instalaciones de bar adecuadas con bebidas a precios razonables.

Advertisement

Es decir, que había que pagar el alcohol, aunque a un precio especial muchos más económico de lo normal, lo cual no parecía un mal negocio para los empleados. También es importante un detalle a tener en cuenta. Por aquellas fechas Walt Disney era un hombre casado de 36 años, mientras que la gran mayoría de sus empleados tenían alrededor de 20 años y eran solteros.

Advertisement

No es un detalle baladí como veremos a continuación. Ya que se trata de hombres y mujeres jóvenes, muchos de ellos bohemios, que llevaban una carga de trabajo, tensiones y estrés durante más de tres largos años, hombres y mujeres que estaban dispuestos a darlo todo en la fiesta que el jefe quería brindarles por su trabajo, posiblemente con una recompensa económica final.

Se podría decir que había tres grandes grupos entre los asistentes, cada uno con unas expectativas bien diferenciadas. Por un lado, aquellos que tenían pareja y estaban casados, quienes esperaban un evento tranquilo al aire libre, una fiesta social como la que solían hacer otros estudios. Luego estaban los empleados que llevaban menos tiempo, la mayoría adolescentes que veían la fiesta con entusiasmo, aunque con cierto respeto debido a su status.

Advertisement

Por último, y los que iban a ser los grandes protagonistas, estaban aquellos hombres y mujeres que habían trabajado en el estudio durante años y que, con su trabajo por bandera, se sentían seguros como artistas de Disney y con todas las de la ley para disfrutar como se merecían. Este grupo, además, parecía tener muy claro que Walt usaría el evento para anunciar los bonos prometidos por Blancanieves.

Advertisement

Por tanto, los empleados veían la fiesta como un evento patrocinado por la compañía para desahogarse de la tremenda presión del trabajo de Blancanieves antes de comenzar simultáneamente Pinocho y Bambi sin apenas descanso.

Unos días antes de la fiesta se distribuyó una invitación “alternativa” a modo de broma entre los empleados. En la misma se indicaba que tras el título de “Día de campo Walt” se escondía una fiesta sorpresa salvaje, e incluso se atrevían a evidenciar que habría todo tipo de juegos sexuales: “Lamentamos decir que las parejas casadas dentro del estudio deben considerarse mutuamente como su único invitado para el día”. La implicación, por supuesto, era que el evento, al menos para solteros y solteras, tendría fuertes connotaciones de coqueteo. La carta interna entre empleados terminaba con un recordatorio para que nadie olvidara llevar una botella de Bromo-Seltzer, utilizado en la época como un remedio para la resaca.

Advertisement

Como explicaba el animador Ward Kimball en un reportaje sobre el evento:

Las habitaciones del hotel estaban divididas por género: primer piso, hombres solteros; segundo piso, mujeres solteras; tercer piso, solo parejas casadas. Los más jóvenes sentían que había cierta desigualdad en la solicitud de Walt. Después de todo, el propio Walt Disney se casó con una de sus chicas del equipo.

Advertisement

Faltaban pocos días para el comienzo del evento cuando Disney envió un folleto a los invitados donde recordaba los concursos de atletismo y que la fiesta era “solo para adultos. Por favor, no traigan a los niños”.

Advertisement

Para el viernes 3 de junio, el personal del Norconian Resort colocó barreras en las carreteras de acceso para mantener alejados a los turistas y los curiosos. Todo estaba listo para dar llegada a los ilustres invitados en un fin de semana que debía ser memorable, aunque al final lo fuera por otras razones.

Esa misma noche, un primer y pequeño grupo de empleados de Disney llegó al hotel y se registró en sus habitaciones, donde descansaron para el gran día. A la mañana siguiente, comenzaron a llegar decenas de artistas que iban haciendo cola a través del desierto que llegaba hasta el recinto.

Advertisement

El día comenzó tal y como Walt había querido. Hubo un torneo de golf, invitados en la piscina y una exhibición de nadadores profesionales en los trampolines. Al llegar la tarde todo seguía según lo estipulado, aunque Walt Disney seguía sin aparecer. Aparentemente, esa misma mañana le estaban entregando en Los Ángeles un premio por su trabajo.

Imagen: La fiesta en la piscina (BabbittBlog)
Advertisement

Sin embargo, y como suele ocurrir en muchas fiestas, en algún punto de la tarde todo empezó a torcerse y a salirse de control, probablemente cuando el alcohol comenzó a hacer estragos entre los asistentes. De repente, un animador cae en las piscina completamente ebrio. Unos segundos después y en vista de que no se mueve, varios asistentes se lanzan a por él y tratan de reanimarlo. El hombre termina asistido en una habitación.

Minutos más tarde un joven tira a una chica a la piscina. La secuencia se repite entre varias docenas de “parejas”, y en muy poco tiempo se forma una pool party lanzando alcohol a la piscina, con empleados bebiendo directamente de ella. Casi al mismo tiempo hace acto de escena otro empleado del estudio, el hombre montaba un caballo del hotel, y aunque los medios asistentes y las historias de los presentes difieren sobre la ruta del jinete ebrio, casi todos aciertan a recordar que su aventura con el animal llegó hasta el segundo piso del resort, antes de acabar también en la piscina.

Advertisement

El caballo no fue el único animal que tuvo una aparición sorpresa en el evento, también hicieron acto de presencia los burros que tenía el resort, en este caso montados por un grupo de empleadas que parecían estar llevando a cabo una extraña carrera en el lobby del hotel.

Imagen: La fiesta va subiendo de “alegría” (Babbittblog)
Advertisement

Fue más o menos en el mismo momento que hizo acto de presencia Walt Disney con su mujer Lillian. Lo cierto es que hay quien dice que Walt se dio media vuelta y regresó por donde vino, pero las fotos y vídeos caseros que existen desmienten esta teoría. Walt asistió a la cena y bebió con sus hombres después.

Imagen: Walt Disney durante la cena (Disney History Institute)
Advertisement

De hecho, Walt habló, bebió y fumó con todos, y en un momento dado se produjo una de las escenas más famosas de la fiesta, cuando Walt estaba sentado en una mesa con un grupo alrededor de él, y comenzó la broma que le tenían preparada.

Imagen: Disney History Institute
Advertisement

Un hombre con uniforme de policía (un actor contratado por los empleados) se acercó y colocó su mano sobre el hombro de Walt para decirle que la fiesta era ilegal y que debían ir todos a la cárcel. Sin embargo, Walt estaba lo suficientemente ebrio como para discutir con el policía y recordarle que se quedaría con el número de su placa. Al final, obviamente, el policía terminó formando parte de la fiesta.

Imagen: Una de las zona de bar (Babbittblog)
Advertisement

El evento siguió avanzando mientras algunos, sobre todo las parejas mayores, comenzaron a huir del mismo viendo el carácter que estaba tomando. Luego se inició la fiesta del baile con Walt todavía presente. Al principio todo fue más o menos normal, parejas bailando elegantemente, pero aquello no iba a durar mucho. Pronto se tornó en una conga de borrachos épica, de centeneras de personas desinhibidas que iban perdiendo parte de la ropa al ritmo desenfrenado de la música. La conga dio paso a “un baile más enfermizo”, según algunos de los asistentes.

Imagen: Dos asistentes tocando en la piscina (Cartoon Brew)
Advertisement

Los roces entre empleados eran cada vez más evidentes, con un claro componente sexual avivado por los litros de alcohol de una fiesta que ya llevaba cerca de 12 horas. Si una persona llegara en aquel preciso instante a la enorme sala donde estaba teniendo lugar el baile, se encontraría con una visión surrealista de la época, donde centenares de asistentes movían las caderas sin ritmo pero sin descanso mientras el alcohol rociaba la pista de baile improvisada.

Imagen: Babbittblog
Advertisement

Y de repente, el silencio. La banda contratada detiene la música porque Walt lo ha ordenado. Llega el momento de entregar los premios a los ganadores de los diferentes eventos deportivos que han tenido lugar durante el día. Sin embargo, lo que Walt no sabía es que la mayoría de sus trabajadores esperaba que también fuera el momento del mayor éxtasis del encuentro: el anuncio de los bonos prometidos.

Foto: La famosa “conga” empezando a coger forma (Babbittblog)
Advertisement

Lo que ocurrió no fue precisamente eso. Se entregaron los premios y Walt habló sobre la necesidad de que el estudio se dedique en cuerpo y alma a las nuevas películas. Habló sobre la importancia de las nuevas producciones, y cerró el discurso diciendo que esperaba que el evento llevara a todos a mayores esfuerzos artísticos para aprovechar los desafíos que se avecinan.

Ni una sola palabra sobre los bonos.

Walt se despidió y salió del evento. Para muchos, sobre todos para los empleados que llevaban más tiempo en los estudios, aquello fue una traición. Quizás por esta razón la fiesta no se detuvo en ese momento y fue a más. Con la llegada de la noche y cierta energía negativa los asistentes continuaron bebiendo más y más. Con el jefe fuera del recinto comenzaron a llegar los reproches en voz alta tras años dedicados en cuerpo y alma al éxito de Blancanieves.

Advertisement

La fiesta regresó a la piscina, ahora amarillenta con una mezcla de agua, alcohol y vómitos. Los empleados comenzaron a desnudarse y a lanzarse al agua. Un asistente salió despedido por la ventana del segundo piso, con la suerte de tropezar con un árbol en el vuelo antes de caer sobre el suelo. El hombre se levantó, se desnudó y comenzó a bailar antes de lanzarse a la piscina.

Imagen: Cuando ya no quedaban vasos... (Disney History Institute)
Advertisement

A media noche pocos quedaban sin pareja, y el resort se quedó corto con el número de camas que contaba. Para entonces ya no existían reglas de género asignadas a cada piso del establecimiento, y la gente terminó tan borracha que se sorprendían al día siguiente al ver la habitación en la que se encontraban y con quién estaban durmiendo. La peor parte se la llevaron quienes habían intercambiado sus esposas o maridos durante la lujuriosa noche anterior.

Cuentan quienes asistieron que Walt Disney estuvo el resto de su vida avergonzado de lo que ocurrió en aquella fiesta. Nunca volvió a referirse a ella y, de hecho, si querías conservar tu trabajo jamás debía mencionare con él delante.

Advertisement

El día después de las 24 horas de desenfreno muchos de los trabajadores seguían teniendo ganas de fiesta y permanecieron en el Norconian Resort el domingo hasta que el personal del hotel les dijo amablemente que debían salir.

Lo que había comenzado como un evento para celebrar el éxito de Blancanieves se convirtió en una de las fiestas más legendarias de la época. El Norconian también fue posiblemente el comienzo de ciertos cambios entre los trabajadores que sentían que el estudio no era lo que ellos habían pensado y que desembocaron en la famosa huelga de Disney a comienzos de la década de los 40, aunque esa otra historia.

Advertisement

[Wikipedia, BBC, BabbittBlog, Animation Guild, Disney History Institute, Hollywood Reporter, Filmic-Light, Norconian Resort]

Share This Story

About the author

Miguel Jorge

私たちは、ギズモードが大好き

EmailTwitterPosts
PGP Fingerprint: A538 E9AD 005E F2CB C29C BE2F 0401 2B5D D41F C01FPGP Key