Si eres una de esas personas que se compra un televisor nuevo, pasa horas eligiendo el sitio perfecto en su salón y luego lo estrena con su película favorita para celebrarlo... ¡te has saltado un paso crucial! Tu televisor (nuevo o antiguo) viene con una serie de ajustes que vale la pena revisar para conseguir la mejor calidad de imagen posible (o al menos una que sea de tu agrado).

Dado que cada una es diferente, y que nos podríamos pasar un año entero tratando de explicar los menús de cada televisor, vamos a cubrir algunos de los ajustes generales que deberías tener en cuenta. Es posible que cambien un poco los nombres en tu televisor; o incluso que alguno de ellos no aparecezcan en el tuyo en absoluto. Sírvete una bebida bien fresquita, resérvate una hora en tu ajetreado calendario y configura tu televisor de una vez por todas para que quede perfecto.

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Ajustar el brillo/contraste/tono/y todo lo demás

Tu televisor viene con una serie de ajustes que puedes tocar para conseguir una imagen perfecta. Estos van desde los aspectos básicos -el brillo, el contraste y la intensidad de la iluminación de la televisión- hasta ajustes más avanzados que te permiten ajustar específicamente la ganancia o la intensidad de los canales rojo, azul o verde por separado.

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Vale, eso está muy bien, pero ¿cómo sabemos qué parámetros hay que tocar? ¿Cómo saber si los ajustes que estás poniendo no están bien y hacen que la imagen de tu televisor se vea peor? Podrías salir y comprar un aparato muy caro que te permita calibrar tu televisor (y la pantalla de tu ordenador) para usarlo en casa, o podrías pagar a otra persona para que cambie estos ajustes por ti. En ambos casos gastarás mucho dinero.

Si acabas de dejarte una pequeña fortuna en un buen televisor, puede que no tengas presupuesto para hacer una calibración profesional de ningún tipo. Y no pasa nada. Probablemente no sea algo realmente necesario, pero al menos deberías intentar hacer lo poco que esté en tu mano para mejorar la calidad de imagen.

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Cómo averiguar los valores ideales

Para una alternativa más barata —yo lo llamo “el atajo del tramposo”— siempre puedes acceder a un sitio como avsforum.com. Tienen una serie de apartados sobre ajustes ideales para una amplia gama de televisores. Busca el tuyo, y probablemente encontrarás otros que hayan publicado los resultados de sus calibraciones en casa o profesionales. (RTings.com también es un buen recurso.)

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Sin embargo, cada televisor sufre leves cambios, y por eso obtendrás mejores resultados calibrando tu propia televisión, usar los resultados de otros como punto de partida puede ayudarte mucho a conseguir una mejor imagen. (Al menos podrás ver si hay un consenso sobre qué ajustes oscuros debes activar o desactivar, como qué “Tono de color” deberías usar o qué diablos debes poner en el aparta Gamma, por nombrar algunas configuraciones).

Descargar un patrón y calibrarlo a mano

Si deseas hacerlo tú mismo, te recomiendo que selecciones uno de los muchos patrones de calibración que puedes descargar de forma gratuita. Guárdalos en un disco y reprodúcelos en tu televisor (o reproduce el MP4 desde otro dispositivo), y luego usa el Manual de patrones en el PDF adjunto para descubrir cómo ajustar correctamente el brillo, el contraste y otras variables de tu televisión.

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También puedes intentar transmitir los contenidos de una aplicación a tu TV, como THX tune-up (iOS); ver si tus películas favoritas tienen patrones de calibración incorporados, como TK. También puedes usar una herramienta de calibración en un dispositivo conectado, como tu consola Xbox One, o simplemente probar estos patrones de prueba THX desde un dispositivo USB conectado.

Desactiva ajustes estúpidos que no necesitas

Cada vez que voy a la casa de alguien —especialmente si ese alguien pertenece a la categoría de “padres o amigos”— siempre tiene un televisor nuevo y reluciente. Y cuando tocan algo de la configuración, se ve de pena porque han dejado activadas algunas de las opciones que crean el temido “efecto telenovela”. ¡Agh!

Esta versión a 48fps del tráiler del Hobbit es un buen ejemplo de lo que se conoce como el “Efecto telenovela”

Las opciones que aparecen en la televisión (y cómo las llaman) varían mucho, pero en general, deberías desactivar la mayoría de las configuraciones que intentan añadir algo a la imagen que realmente no está allí.

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Por ejemplo, si hay opciones que prometen añadir “realzar el color” a tus películas, como “Tono de piel” o “Colores vivos”, probablemente deberías desactivarlas. Estás añadiendo cosas que no fueron grabadas así en la película, que fue ajustada y rodada específicamente para tener una apariencia y una sensación en concreto.

Lo mismo ocurre si ves opciones de “reducción de ruido”. No los necesitas para tu contenido de alta definición, e incluso si estás viendo algo que se creó en una resolución mucho más baja que la nativa de tu televisión, ya el propio televisor hará todo lo posible para que la imagen se vea mejor aumentando la nitidez e intentando eliminar ciertos fallos. Puede que te proporcione una imagen mejor, —o no— pero es solo un procesado posterior que altera la imagen original (por terrible que sea).

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También querrás desactivar las opciones que hacen que tu televisor ajuste su brillo o contraste sobre la marcha. Esto puede incluir funciones “eco” o “ahorro de energía” que atenúan la pantalla para ahorrar energía, así como la temida función de “contraste dinámico”: una de las primeras cosas que deberías apagar en una televisión. Si alguna de las opciones promete “mejorar” las partes más oscuras de la imagen, desactívalas también.

Una vez que hayas configurado correctamente el brillo y el contraste, utilizando las técnicas de calibración que comentamos antes, no serán necesarias estas mejoras artificiales. O bien harán más oscuras las partes grises de la imagen o añadirán un brillo innecesario en un intento de sacar más detalles, lo que solo conseguirá una imagen menos pura.

Finalmente, para deshacerte del feo “efecto telenovela”, asegúrate de que tu televisor no esté utilizando ninguna función de interpolación de movimiento. Básicamente, si dice que suaviza las imágenes o introduce frames adicionales. Desactívalo. Una opción que quizás desees mantener —si tu televisor lo tiene— es aquella que te permite eliminar el efecto judder. Es un tema algo complicado que Rtings.com explica perfectamente en este video:

Es posible que no notes los efectos de la vibración al mirar tus películas favoritas, así que que es posible que esto no importe. Para asegurarte, selecciona una escena y juega con las opciones de interpolación. No estoy siendo muy concreto con esto porque todos los televisores tienen diferentes formas de describir y presentar estas opciones. Por ejemplo en las Sony TV de Rtings.com, la configuración “Smooth” de MotionFlow no es una buena opción, pero sí seleccionar el apartado de “True Cinema”, que mostrará una película a 24 fotogramas por segundo. (Y también querrás poner su modo “Cinemotion” en “Auto” o “Alto”, dependiendo de tu televisión).

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Si estás confundido entre tanta opción y solo buscas la respuesta más fácil posible, simplemente pon cualquier tipo de opción que involucre fotogramas o interpretación de imágenes en off. Respira tranquilo y disfruta.

Y, finalmente, si tiene un televisor nuevo y elegante que admite Alto Rango Dinámico (HDR), asegúrate de que está activado para usarlo. De forma predeterminada, debería estarlo, pero es probable que tenga algún tipo de opción para desactivarlo o configurarlo en algún tipo de modo automático, de modo que siempre se active cuando estés viendo contenido compatible con HDR. (Esto no es “modo HDR +” si ves esa opción, desactívala).

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Mientras trasteas con la configuración, puede ser que veas una opción que te permitirá configurar el espacio de color de la televisión. Si no está en Automático, deberías dejarlo en “Limitado”—y hacer lo mismo con los dispositivos que haya conectados a tu televisor— a menos que estés usando tu nuevo televisor como monitor para tu PC. Si es así, elige “Completo” en ambos.

Y qué hay de los modos de imagen de mi televisor?

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La mayoría de los televisores te permiten elegir entre una gran lista de modos de imagen, con opciones como “Vívido”, “Caliente”, “Juego” o “Personalizado”, por nombrar algunos. Si has buscado la configuración que usaban otras personas en sus televisores, probablemente podrás hacerte una idea de qué modos son los mejores para tu televisor y cuáles deberás evitar a toda costa.

En general —y lo digo de manera muy general, ya que los televisores varían mucho— es probable que prefieras los que son del tipo “Película” o “Cine”, en lugar de “Normal”, “Vivo”, “Dinámico” o “Deportes”. Podrás obtener la mejor calidad de imagen en función de los diferentes tipos de contenido que vayas a ver.

Incluso recomendaría seguir con el modo “Película” o “Cine” si vas a jugar o a ver deportes —aunque es probable que tu set también tenga un modo “Juego” preestablecido— con presets que tratarán de reducir el lag o eliminar zonas borrosas para mejorar la calidad de imagen. Y si tienes una estupenda televisión gigante, probablemente quieras que se vea lo mejor posible.

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He visto muchas recomendaciones de que los jugadores deberían usar el modo “Juego” de sus televisores. Y tu Xbox One incluso puede cambiarlo de forma nativa, si lo deseas, y luego volver a tu configuración predeterminada cuando hayas terminado de jugar. Si usas el modo Juego de tu televisor, asegúrate de ajustar todas las demás configuraciones para quitar cualquier saturación, brillo o contraste antinatural. El modo de juego puede ayudarte a disminuir el lag, pero también puede hacer que tu imagen se vea mucho peor.

Y, por supuesto, si tu televisor es lo suficientemente moderno como para venir con cualquier tipo de modo “calibrado”, prueba a usar eso primero. Con suerte, reducirá la cantidad de parámetros que tienes que ajustar.

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Ah, y no lo olvides: puede que tengas que ajustar individualmente todas las configuraciones de imagen para cada dispositivo que haya conectado a tu televisor. Pero eso no es necesariamente algo malo. Después de todo, es posible que quieras configuraciones o modos ligeramente diferentes para tu PlayStation 4, tu receptor de satélite, la aplicación nativa de Netflix de tu televisor, etcétera. Puede ser un proceso tedioso si tienes muchos dispositivos, pero al menos solo tendrás que hacerlo todo una vez.