Imagen: Atentado terrorista en Nueva Zelanda (AP)

Son 49 muertos y docenas de heridos tras el ataque terrorista que ha tenido lugar en Christchurch, Nueva Zelanda. Uno de los asaltantes emiti√≥ la masacre en directo en Facebook durante alrededor de 17 minutos. ¬ŅQu√© han hecho desde entonces las redes sociales para eliminar el contenido?

El espeluznante video se ve desde la perspectiva del atacante, grabado con una c√°mara montada en la cabeza al estilo de un shooter en primera persona. Se muestra al terrorista matando a hombres, mujeres y ni√Īos. Algunas personas se arrastran por el suelo despu√©s de recibir el primer disparo, y se ve a al menos un hombre en una mezquita tratando de luchar contra el atacante.

Ese hombre tambi√©n muere. Algunas v√≠ctimas se juntan y api√Īan en un rinc√≥n donde el tirador dispara repetidamente a una masa de personas. La secuencia es tan aterradora que no se entiende c√≥mo alguien puede querer ver las im√°genes posteriormente.

Desgraciadamente, no es la primera vez que ocurre algo así. Y no solo actos terroristas, también asesinatos, palizas, violaciones o incluso suicidios emitidos en directo cuyos vídeos luego resultan muy difíciles de eliminar, un contenido que se multiplica en cuestión de segundos, una mecha que cuando se enciende nadie puede parar.

Imagen: Atentado terrorista en Nueva Zelanda (AP)

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En 2015, dos periodistas en Roanoke, Virginia, fueron asesinadas por un hombre armado que publicó las imágenes en Twitter. No mucho después, Periscope, una aplicación de streaming en vivo, se vio en el ojo del huracán después de que un adolescente emitiera en vivo su suicidio.

En 2017, un padre en Tailandia emiti√≥ el asesinato de su hija en Facebook Live. Despu√©s de m√°s de un d√≠a y 370.000 visitas, la red social elimin√≥ el video. Ese a√Īo, otra pieza visual de un hombre disparando y matando a otro en Cleveland sorprendi√≥ a los usuarios.

En el caso del brutal ataque que ha tenido lugar hace unas horas, la secuencia es similar, aunque no igual, a las comentadas. Uno de los terroristas ya ha sido identificado como un joven de 28 a√Īos de Grafton, Australia. El terrorista public√≥ un manifiesto de 87 p√°ginas repletas de odio y se declara supremacista blanco, con referencias a la cultura de Internet y elogiando entre otros al presidente Donald Trump como ‚Äús√≠mbolo de la renovada identidad blanca‚ÄĚ.

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Imagen: Atentado terrorista en Nueva Zelanda (AP)

Seg√ļn ha explicado al diario The Guardian Mia Garlick, ejecutiva de Facebook para Australia y Nueva Zelanda:

Nuestros corazones est√°n con las v√≠ctimas, sus familias y la comunidad afectada por este horrible acto. La polic√≠a de Nueva Zelanda nos alert√≥ sobre un video en Facebook poco despu√©s de que comenzara la transmisi√≥n en vivo y eliminamos r√°pidamente las cuentas de Facebook e Instagram del tirador y el propio video. Tambi√©n estamos eliminando cualquier elogio o apoyo para el crimen o el tirador o tiradores tan pronto como somos conscientes. Continuaremos trabajando directamente con la polic√≠a de Nueva Zelanda a medida que su respuesta e investigaci√≥n contin√ļen.

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Sin embargo, aunque la policía de Nueva Zelanda había pedido que el video no fuera compartido bajo ninguna circunstancia, muchos medios de televisión de todo el mundo, incluyendo Australia y la propia Nueva Zelanda, emitieron partes del video del tirador, aunque la mayoría se cortaba poco antes de que el terrorista entrara en una de las mezquitas.

Facebook, el espacio donde se origin√≥ el v√≠deo que luego se ha reproducido por toda red, utiliza desde hace un tiempo un tipo de inteligencia artificial para detectar material ‚Äúinapropiado‚ÄĚ del calibre que sea. En esencia, algoritmos que hacen uso de machine learning para detectar aquello que se sale de sus normas. El problema es que esta tecnolog√≠a no es capaz de operar al instante y necesita revisores f√≠sicos, un tiempo crucial para que dicho material se convierta en un fantasma.

Imagen: Atentado terrorista en Nueva Zelanda (AP)

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Y mientras que Facebook se dedic√≥ a la ardua tarea de eliminar todo contenido visual que hiciera alusi√≥n a los v√≠deos del ataque o al manifiesto, la pieza visual pas√≥ a otras redes. De Facebook salt√≥ a Twitter y YouTube, y entonces ya se hizo pr√°cticamente imposible parar la sonda. Seg√ļn ha comunicado YouTube:

Nuestros corazones están destrozados por la terrible tragedia ocurrida hoy en Nueva Zelanda. Tengan en cuenta que estamos trabajando de manera constante para eliminar cualquier filmación violenta.

Mientras Facebook iniciaba la ‚Äúpurga‚ÄĚ, varios medios rastrearon los enlaces de uno de los terroristas. Resulta que una de sus p√°ginas en la red social estaba llena de enlaces a contenido de supremac√≠a blanca, material que tambi√©n inclu√≠a una serie de videos violentos antiinmigrantes, en este caso de YouTube.

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De hecho, a YouTube se le ha criticado en las √ļltimas horas no ser una plataforma lo suficientemente r√°pida con el atentado de Nueva Zelanda. Al parecer, Google primero public√≥ la advertencia de contenido ‚Äúinapropiado‚ÄĚ en el video de la masacre mientras revisaban el v√≠deo.

Imagen: Atentado terrorista en Nueva Zelanda (AP)

La polic√≠a digital de Nueva Zelanda recibi√≥ m√°s tarde una nueva noticia. Un foro de Reddit llamado WatchPeopleDie publicaba una y otra vez el material emitido en directo. Cuando se logr√≥ eliminar los usuarios del foro escribieron en masa ‚Äúcensura‚ÄĚ y parec√≠an estar molestos porque sus enlaces se estaban tirando. Algo parecido ocurri√≥ en Twitter, donde abundan las cuentas de supremac√≠a blanca y donde han elogiado el tiroteo.

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Twitter por su parte ha comunicado que tienen ‚Äúprocesos rigurosos y un equipo dedicado para administrar situaciones exigentes y de emergencia‚ÄĚ como esta. ‚ÄúTambi√©n cooperamos con la polic√≠a para facilitar sus investigaciones seg√ļn sea necesario‚ÄĚ, cuentan.

Quiz√°s, como contaba esta ma√Īana el New York Times, lo que hace de esta barbarie un acto de violencia sin precedentes sea la forma en que se dise√Ī√≥: quer√≠an hacer viral una masacre. Y lo consiguieron.

A pesar de que Facebook, Twitter o YouTube se apresuraron a eliminar la grabación y el manifiesto, no fueron rival para la velocidad de los propios usuarios. Dicho de otra forma, ni siquiera las nuevas herramientas de inteligencia artificial creadas para eliminar tales plataformas de contenido terrorista pudieron derrotar al impulso humano.

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Ya no es solo que el odio se haya extendido como algo normal de Internet a nuestra vidas, es que ahora se ha convertido en material viral. Ante un ataque inhumano como el vivido hoy, ni siquiera las grandes compa√Ī√≠as tecnol√≥gicas est√°n preparadas para detener una avalancha de bots con la que no contaban: los propios usuarios. [Sydney Morning Herald, New York Times, New Zealand Herald, The Guardian]