Si te dieran la oportunidad que elegir el tipo de mensaje que lanzar√≠as al espacio para contactar con vida extraterrestre, ¬Ņcu√°l ser√≠a el contenido? Hace muchos a√Īos esa misma cuesti√≥n fue tratada en la Tierra y presidida por Carl Sagan. El resultado fue una selecci√≥n de ‚Äúgrandes √©xitos‚ÄĚ del planeta. Un disco que ahora est√° en el espacio.

Lo que sali√≥ junto a las sondas Voyager a finales de los 70, espacio en el tiempo donde una serie de eminencias se reunieron para seleccionar ‚Äúlo mejor‚ÄĚ de nuestro planeta concentrado en un disco gram√≥fono, fue el Disco de oro, The Sounds of Earth. Curiosamente tambi√©n, es el disco m√°s caro de la historia de la humanidad, y es un disco que no contiene a los Beatles, a Queen o a los Rolling Stones. Dicha producci√≥n sigue vagando por la inmensidad del espacio interestelar en busca de vida extraterrestre.

Voyager y el manual de instrucciones de la Tierra

Modelo de ingeniería de las sondas Voyager. Wikimedia Commons

El 5 de septiembre de 1977 se lanzaba al espacio la sonda espacial estadounidense Voyager 1. Su misi√≥n original era visitar J√ļpiter y Saturno, de hecho, fue la primera en proporcionar im√°genes detalladas de los sat√©lites de ambos planetas. Hoy es el objeto construido por nosotros m√°s alejado de la Tierra. Y quiz√° m√°s importante y fascinante, permanece activo continuando su misi√≥n extendida con el fin de encontrar y estudiar los l√≠mites del sistema solar, inclusive la exploraci√≥n del espacio interestelar inmediato (siendo adem√°s el primero en alcanzarlo).

El 20 de agosto del mismo a√Īo se lanzaba la sonda espacial hermana, la Voyager 2, ambas id√©nticas en su concepci√≥n y concebidas inicialmente como parte del programa Mariner para explorar los planetas Venus, Marte y Mercurio. Esta sonda adopt√≥ una trayectoria diferente a su hermana en su encuentro con Saturno y aunque actualmente la mayor√≠a de sus instrumentos no est√°n activos, todav√≠a inspecciona los alrededores del sistema solar, siendo el 10 diciembre del 2007 el momento √°lgido de la Voyager 2; momento en el que descubri√≥ que el sistema solar no tiene forma esf√©rica, sino ovalada, como consecuencia del campo magn√©tico interestelar del espacio profundo.

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Introduciendo el disco en la sonda. Wikimedia Commons

As√≠ que en la actualidad tenemos a unas sondas viajando a una velocidad relativa de la Tierra y el Sol mayor que la de ninguna otra sonda. Una de ellas todo un hito del hombre por su lejan√≠a respecto a nuestra civilizaci√≥n. Y en el interior de ambas se esconde un peque√Īo manual de instrucciones para entender nuestro planeta en el hipot√©tico caso de que alg√ļn tipo de vida se encuentre con las sondas.

Es muy posible que hoy m√°s que nunca tengamos la sensaci√≥n de que ese disco sea una peque√Īa c√°psula del tiempo a modo de figura simb√≥lica. Sin embargo, si fantaseamos con un posible encuentro en el futuro muy muy lejano, lo m√°s posible es que sea cuando la sonda pase por la estrella m√°s cercana en la trayectoria de la Voyager 1 (se calcula en unos 40 mil a√Īos). Y de ser as√≠ tambi√©n, por aquellas fechas la sonda ya habr√° dejado de emitir cualquier tipo de radiaci√≥n electromagn√©tica.

Con todo, vale la pena repasar la peque√Īa historia detr√°s de este fascinante mensaje en una botella espacial llevado a cabo por el hombre.

Creando el Disco de Oro (que no contenía a los Beatles)

El Disco de oro. Wikimedia Commons

Si hablamos de Los Beatles en el t√≠tulo es porque la banda de Liverpool estuvo muy cerca de formar parte de este recopilatorio sobre la Tierra. Desgraciadamente para los fans, finalmente no fue as√≠, y ni los Beatles ni ninguna de las grandes bandas de m√ļsica de todos los tiempos acab√≥ siendo incluida. En √ļltima instancia, la grabaci√≥n m√°s costosa, elaborada y porque no decirlo, extravagante de cuantas se han hecho, constaba de otra serie de registros en su interior.

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Egipto, Mar Rojo, Península del Sinaí y el Nilo-Imagen incluida en el disco. Wikimedia Commons

Existen dos versiones de la producci√≥n m√°s cara jam√°s producida (una en cada sonda Voyager). El Disco de oro est√° hecho de oro chapado en cobre, aunque las cubiertas est√°n realizadas en aluminio y se recubren de Uranio 238 altamente purificado (con la intenci√≥n de que tuviera una vida larga), todo ello adem√°s con la inclusi√≥n de unas instrucciones grabadas para reproducir dicho fonograma, lo que obviamente ya nos indica que no tiene mucho sentido intentar escucharlos en un equipo de m√ļsica al uso. Dicho de otra forma, el hombre hab√≠a creado un longplay dirigido a una posible civilizaci√≥n que encontrara la sonda por el espacio interestelar.

Mujer en el supermercado-Imagen incluida en el disco. Wikimedia Commons

Pese a ello y para hacer honor a la verdad, no se trataba del primer intento de saludo amistoso en el espacio. Realmente fue el segundo intento de entrega de tarjeta amistosa a posibles vidas extraterrestres tras los intentos en las sondas espaciales Pioneer en 1972 y 1973 respectivamente, las cuales incorporaron unas placas inscritas con un mensaje simb√≥lico que informar√≠a a una posible civilizaci√≥n que llegara a interceptar las sondas. Sagan y Frank Drake las dise√Īaron y se trataba de las figuras desnudas de un hombre y una mujer acompa√Īados de una serie de s√≠mbolos a modo de mapa para encontrarnos.

Página 6 del libro Newton, Philosophiæ naturalis principia mathematica-Imagen incluida en el disco. Wikimedia C.

Que duda cabe, el Disco de oro era algo mucho m√°s ambicioso. No s√≥lo inclu√≠a im√°genes como el programa Pioneer, Sagan hab√≠a abanderado la construcci√≥n de un mensaje que incluir√≠a sonidos, im√°genes y v√≠deo codificado en el surco del disco. Bajo esa premisa, si alg√ļn tipo de vida obten√≠a el disco (dando por supuesto que tuvieran las capacidad de entenderlo) en un d√≠a podr√≠a ponerse al d√≠a y hacerse una idea de la clase de personas que somos, o al menos, de qu√© iba todo eso de la Tierra y la humanidad para nosotros.

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Ilustración de las placas Pioneer. Wikimedia Commons

Es curioso, pero en su momento, cuando se hizo p√ļblico el tipo de mensaje que enviar√≠amos en las placas de las Pioneer, la gente se sinti√≥ un tanto ofendida. A principios de los 70 a muchos no les parec√≠a buena idea que se nos representara en una imagen como llegamos al mundo, totalmente desnudos. Quiz√° por ello en el disco de las Voyager dejaron de lado este tipo de vulgaridades. Ya sea como un mensaje inequ√≠voco de nuestra preferencia por hacer amigos en el espacio o quiz√° como advertencia futurible a que los propios extraterrestres nos visiten cubiertos y no en cueros, The Sounds of Earth evit√≥ cualquier pol√©mica.

Foto de J√ļpiter indicando su di√°metro-Imagen incluida en el disco. Wikimedia Commons

Llegados al momento más importante, qué incluir en el disco, Sagan y el comité decidieron que aquello debía ser una selección que retratara de la forma más natural posible la diversidad de la vida y la cultura de nuestro planeta. Así fue como incluyeron saludos en 55 idiomas, más uno inicial que contenía a modo de bienvenida el saludo en inglés del secretario general de la ONU, Kurt Waldheim.

Demostración de lamer, comer y beber-Imagen incluida en el disco. Wikimedia Commons

Adem√°s de las lenguas comunes de hoy conocemos, entre los dialectos elegidos tambi√©n se inclu√≠an 12 idiomas del sur de Asia, 4 dialectos chinos y 5 idiomas antiguos (incluyendo el acadio, lengua que se hablaba en Mesopotamia hace unos 4.500 a√Īos). A continuaci√≥n pasamos a recopilar una peque√Īa muestra de estos saludos que ten√≠amos preparados para ese hipot√©tico encuentro:

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  • Espa√Īol: Hola y saludos a todos.
  • Ruso: Saludos, les damos la bienvenida!
  • √Ārabe: Saludos a nuestros amigos en las estrellas. Que el tiempo nos una.
  • Japon√©s: ¬ŅHola, c√≥mo est√°n?
  • Polaco: Bienvenidos, seres de m√°s all√° del mundo
  • Tailand√©s: Hola amigos de tierras lejanas. Nosotros, en este tierra, les enviamos c√°lidos saludos a todos.

La m√ļsica fue incluida como una muestra de la creaci√≥n humana. Genios como Bach, Mozart, Beethoven, Stravinsky y Chuck Berry junto a otras selecciones m√°s oscuras como la cantante b√ļlgara de folk Valya Mladenova Balkanska, la india Kesarbai Kerkar o el cantante de blues y gospel Willy Johnson.

Como dec√≠amos, los Beatles no fueron incluidos, aunque Carl Sagan lo intent√≥ por todos los medios. Sagan quer√≠a a√Īadir el tema Here Comes the Sun en la lista de grabaciones que podr√≠an escuchar los extraterrestres, pero en el √ļltimo momento EMI se neg√≥ a ceder los derechos (quiz√° preocupados del uso del copyright interestelar).

Tras la ecléctica selección de composiciones musicales, el Disco de oro incluyó una cuidada selección de sonidos que debían hacer honor al título del álbum. De esta forma, los sonidos de la Tierra incluyeron pistas para representar el viento, lluvia, mar, aullidos de lobos, un tren, un beso, fuego o un chimpancé... todo ello finalizado con una pista que contenía un mensaje en latín en código Morse.

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Otro apartado curioso es el de las ondas cerebrales. The Sounds of Earth incluye una grabación de 60 minutos con las ondas cerebrales de la escritora y productora Ann Dryyan (luego esposa de Carl Sagan). La idea fue explicada de esta forma por la propia Druyan:

Antes, en otra ocasi√≥n, hab√≠a preguntado a Carl si uno de esos supuestos extraterrestres de dentro de 1.000 millones de a√Īos ser√≠a capaz de interpretar las ondas cerebrales del pensamiento de alguien. ¬ę¬°Qui√©n sabe! Mil millones de a√Īos es mucho, much√≠simo tiempo. ¬ŅPor qu√© no intentarlo, suponiendo que ser√° posible?¬Ľ, fue su respuesta.

Dos días después de aquella llamada telefónica que cambió nuestras vidas, fui a un laboratorio del hospital Bellevue, de Nueva York, y me conectaron a un ordenador que convertía en sonidos todos los datos de mi cerebro y de mi corazón. Durante una hora había repasado la información que deseaba transmitir. Empecé pensando en la historia de la Tierra y de la vida que alberga. Del mejor modo que pude intenté reflexionar sobre la historia de las ideas y de la organización social humana. Pensé en la situación en que se encontraba nuestra civilización y en la violencia y la pobreza que convierten este planeta en un infierno para tantos de sus habitantes. Hacia el final me permití una manifestación personal sobre lo que significaba enamorarse.

Por √ļltimo se incluyeron una serie de 118 im√°genes y una peque√Īa descripci√≥n codificada con la que se podr√≠a apreciar c√≥mo es el planeta Tierra y nuestra sociedad (fotos a lo largo del art√≠culo).

Explicación de los diagramas del disco. Wikimedia Commons

En ambos lados de cada disco y como se puede apreciar en la imagen superior, exist√≠a un peque√Īo manual de instrucciones (indescriptible para el humano medio) y algunos bocetos de lo que somos y donde encontrarnos. Los diagramas contienen n√ļmeros que se expresan en formato binario y la velocidad de rotaci√≥n del disco se expresa en rotaciones moleculares del √°tomo de hidr√≥geno en su estado fundamental. Por √ļltimo y dedicado a estas civilizaciones extraterrestres, el diagrama para encontrar nuestro Sol hace uso de 14 p√ļlsares de direcciones conocidas desde nuestra estrella.

El mismo Carl Sagan siempre fue esc√©ptico a la hora de pensar que estos discos llegaran a ser reproducidos en el espacio, seg√ļn dec√≠a ‚Äúla nave espacial y el registro solo ser√°n encontradas si existen otras civilizaciones capaces de viajar en el espacio interestelar. Pero el lanzamiento de esta botella dentro del oc√©ano c√≥smico dice algo muy esperanzador sobre la vida en este planeta‚ÄĚ.

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Por tanto, esta simb√≥lica e hist√≥rica c√°psula del tiempo (debido al indudable √©xito de las Voyager) sigue manteniendo ese halo aventurero que nos permite so√Īar con un posible encuentro fortuito.

Una pena que si ese encuentro se da, las civilizaciones no puedan escuchar ese temazo de los Beatles.

A ver si se van a creer que solo escuchamos a Mozart.