Fotograma de Dumb and Dumber

Posiblemente no haya nada peor para rebajar el humor de una broma o un chiste como tratar de analizarlo. Pues resulta que eso es justo lo que est√°n haciendo un grupo de investigadores. Est√°n aplicando las matem√°ticas de la mec√°nica cu√°ntica para tratar de explicar nuestro sentido del humor.

Lo cierto es que la mecánica cuántica y el humor no suelen ir de la mano, tampoco las matemáticas (en general), pero eso no quita que puedan convertirse en la llave que nos explique cómo nuestros cerebros reaccionan tanto a los buenos como a los malos chistes.

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De hecho, los investigadores de este estudio no son los primeros en intentarlo. En el pasado los cient√≠ficos ya han tratado de explicar el ‚Äúsentido del humor‚ÄĚ, la raz√≥n de que el cerebro reaccione como lo hace en determinadas situaciones. En la mayor√≠a de los casos llegaban a la misma idea: se trata de una forma de hacernos sentir mejor sobre el lenguaje o eventos que nos parecen inusuales o inc√≥modos.

Para los adultos el humor puede ser una v√≠a de escape y ayudarnos a sentir mejor sobre situaciones tab√ļes o un tanto macabras desde la escala de valores de cada uno. Algunas investigaciones recientes descubrieron que hab√≠a relaci√≥n entre el llamado ‚Äúhumor oscuro‚ÄĚ y la definici√≥n de ‚Äúinteligencia superior‚ÄĚ, lo que suger√≠a que el procesamiento de informaci√≥n compleja era un requisito necesario para apreciar ese tipo de ‚Äúbromas enfermas‚ÄĚ.

Teoría cuántica del humor

Fotograma de Zoolander

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El nuevo estudio trata de explorar los elementos b√°sicos del humor. Los investigadores buscan aplicar una nueva forma de cartograf√≠a y evaluaci√≥n de los componentes del humor para determinar con exactitud lo que hace que una broma sea divertida. Seg√ļn Liane Gabora, de la Universidad de Columbia en Canad√°:

Lo divertido o gracioso no es un elemento preexistente de la realidad que se pueda medir, sino que surge de una interacción entre la naturaleza subyacente de la broma, el estado cognoscitivo del oyente y otros factores sociales y ambientales.

Lo curioso es el campo desde el que tratan de acercarse al origen del humor. Si nos paramos a pensar en el uso de las matem√°ticas detr√°s de la teor√≠a cu√°ntica como medio para analizar nuestros comportamientos sociales, suena un poco raro. Pero lo cierto es que se trata de una aplicaci√≥n com√ļn en la psicolog√≠a.

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Gabora explica que los formalismos cu√°nticos suelen ser muy √ļtiles para describir los estados cognitivos que implican esta forma de ambig√ľedad. Esto no quiere decir que las matem√°ticas puedan describir las propiedades de nuestro cerebro, m√°s bien que las construcciones l√≥gicas que permiten a los f√≠sicos modelar m√ļltiples dimensiones (espacio de Hilbert) tambi√©n pueden usarse para describir relaciones entre variables en otros sistemas complejos, como por ejemplo las interacciones sociales (y el humor).

Claro, esto hab√≠a que llevarlo a la pr√°ctica, y entonces fue cuando hicieron algo as√≠ como una ‚Äúdeconstrucci√≥n‚ÄĚ de un chiste. Para probar su llamada ‚Äúteor√≠a cu√°ntica del humor‚ÄĚ, los investigadores rompieron la construcci√≥n de una broma en sus componentes, incluyendo la configuraci√≥n del mismo, la persona que est√° diciendo la broma, su relaci√≥n con el p√ļblico y el entorno.

Fotograma de Life of Brian

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Utilizando la fórmula resultante, los investigadores aplicaron varias puntuaciones para ponderar los componentes de la broma y predecir cómo la gente podría encontrar la estructura general divertida. A continuación, se les ocurrió una lista de 35 chistes y crearon una serie de variantes para cada uno, por ejemplo presentándolo con una modificación en su secuencia de comandos.

Uno de los ejemplos fue el chiste: ‚ÄúWhy was 6 afraid of 7? Because 7-8-9!‚ÄĚ. Para aquellos que no lo entiendan, se trata de un juego de palabras en ingl√©s. El n√ļmero 8 (eight) suena parecido comer (eat), por tanto el chiste viene a ser algo as√≠:

¬ŅPor qu√© el 6 ten√≠a miedo del 7? ¬°Porque 7-8 (se come a)-9!

Bien, los investigadores utilizaron también la variante:

Why was 6 afraid of 7? Because 7 was a six offender.

Luego tomaron a 85 alumnos de pregrado y les pidieron que calificaran los chistes y sus variantes de acuerdo a lo gracioso que les hab√≠a parecido. ¬ŅQu√© ocurri√≥? Que la mayor√≠a de las variantes del chiste no resultaron tan graciosas como las originales, aunque s√≠ ayudaron a los investigadores a identificar qu√© es lo que el p√ļblico encuentra divertido.

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Los intentos previos por entender por qué los juegos de palabras hacen que nuestros labios se retraigan en una sonrisa, el espasmo de diafragma en la risa y nuestro cerebro liberando endorfinas, asumían que el repentino cambio de significado en el chiste resuelto era el culpable.

Los investigadores dicen que no y concluyeron que no es un interruptor el que crea el ‚ÄúJa‚ÄĚ, sino m√°s bien la necesidad de que nuestro cerebro abrace ambos conceptos del chiste (el principio y el final) al mismo tiempo en un estado de significado enmara√Īado como lo hace la mec√°nica cu√°ntica.

El estudio demostr√≥ c√≥mo un modelo basado en la matem√°tica cu√°ntica podr√≠a ser m√°s √ļtil que los modelos tradicionales de an√°lisis del humor. Los investigadores son los primeros que explican que su estudio es peque√Īo y basado en un modelo simple, pero permite abrir el camino para el estudio e investigaci√≥n de algo tan intangible como un buen chiste. [Frontiers in Physics v√≠a ScienceAlert]