Image: El Boeing 727 (Wikimedia Commons)

La historia de ‚Äúsali√≥ a por tabaco‚ÄĚ o ‚Äúa dar una vuelta‚ÄĚ y no regres√≥ jam√°s, ya no sorprende. De la misma forma, hay tantos relatos de robos de veh√≠culos, que uno m√°s tampoco es novedad. Sin embargo, si te digo que dos tipos salieron ‚Äúa dar una vuelta‚ÄĚ en un Boeing y jam√°s regresaron, la cosa cambia.

La historia comenz√≥ poco antes de la puesta del sol del 25 de mayo de 2003, momento en que dos hombres se suben a un Boeing 727, no sin antes comentarle a los mec√°nicos con los que trabajaban que iban a dar una vuelta, quiz√°s √ļnicamente a probar los motores.

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El avi√≥n en cuesti√≥n se hab√≠a fabricado a mediados de la d√©cada de los 70, y anteriormente hab√≠a formado parte de la flota de American Airlines durante 25 a√Īos. En alg√ļn momento, el Boeing cambio de due√Īo y fue a parar a la empresa con sede en Miami, Aerospace Sales & Leasing.

Posteriormente, el avi√≥n se alquil√≥ a TAAG Angola Airline, aunque llevaba m√°s de un a√Īo inactivo en el aeropuerto de Luanda. Un avi√≥n que durante los √ļltimos 15 a√Īos ha sido descrito por los agentes del FBI como:

Sin pintar, de color plateado con una franja azul, blanco y rojo. La aeronave estaba anteriormente en la flota aérea de una aerolínea importante, pero todos los asientos de pasajeros se han eliminado. está equipado para transportar combustible diesel.

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Image: Aeropuerto de Luanda donde se le perdió la pista al avión (Wikimedia Commons)

Sea como fuere, esa tarde del 25 de mayo dos hombres entraron en el Boeing. Uno de ellos era un piloto e ingeniero de vuelo estadounidense, Ben C. Padilla. El otro se trataba de John M. Mutantu, un mec√°nico contratado de la Rep√ļblica del Congo. Por cierto, ninguno de los dos estaba certificado para volar un Boeing 727 que normalmente requiere de tres tripulantes.

Tanto Padilla como Mutantu habían estado trabajando con mecánicos angolanos preparando el avión para el vuelo. Tras comentarles al resto de mecánicos que iban a dar una vuelta, los dos hombres se subieron y comenzaron a rodar sin comunicación entre la tripulación y la torre.

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Tal y como recuerdan los presentes, las maniobras que realizaron fueron un tanto erráticas hasta entrar en una pista sin autorización. Con las luces apagadas y su transpondedor sin transmitir, el 844AA despegó hacia el suroeste en dirección al Océano Atlántico.

Ha pasado más de una década y el 727 y los dos hombres no han sido vistos desde entonces.

Qué se sabe

Image: FBI

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El avión en cuestión tenía 47 metros de largo y 10 metros de alto, con una envergadura de 33 metros. La aeronave no era un avión particularmente emocionante, de hecho, y como decíamos, llevaba tiempo sin volar. Maury Joseph, el presidente de Aerospace Sales and Leasing, Inc, era el propietario después de United.

En el a√Īo 2001 pose√≠a tres aviones 727 que hab√≠an sido retirados por la aerol√≠nea, los tres casi en perfectas condiciones. Joseph acab√≥ vendiendo a un empresario sudafricano llamado Irwin el N844AA por un mill√≥n de d√≥lares. Seg√ļn Irwin, lo quer√≠a para cumplir un contrato de suministro de combustible a las minas de diamantes en Angola.

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Joseph dice que le pagaron 125.000 dólares como anticipo. Al Boeing le quitaron los asientos del pasajero de la cabina para que pudieran instalarse diez tanques de combustible grandes. El avión se trasladó a Angola (Luanda), aunque Joseph insistió en que uno de sus empleados viajara con él, de modo que pudiera asegurarse de que el dinero llegara de vuelta. El 28 de febrero de 2002 el avión partió de Miami hacia Luanda.

Por su parte, Ben Padilla trabajaba como ingeniero de vuelo independiente. Vivía en el sur de Florida con su novia y dos hijos. Había trabajado anteriormente para Maury Joseph y aceptó el trato para volar a Angola en abril de 2003 para solucionar varios pagos pendientes y contratar a mecánicos locales para que el avión estuviera en condiciones de volar. Irwin no había pagado ninguna de las facturas.

Image: Mike Gabriel

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Padilla contrató a Air Gemini para trabajar con él y restaurar el 727 en Luanda. En un mes, el avión estaría en condiciones de volar de nuevo. También contrató a un piloto y copiloto para entregar el avión en Johannesburgo. Padilla tenía una licencia de piloto privado pero no tenía una licencia comercial y no estaba calificado para aviones o jets.

El plan era que Maury Joseph lo encontraría allí con el nuevo cliente para el avión. Padilla arregló con Air Gemini que, el día anterior al vuelo, tomaría el avión desde el hangar hasta la pista principal, de modo que pudiera hacer funcionar los tres motores a plena potencia para una comprobación de los sistemas.

Así llegamos a ese 25 de mayo otra vez, cuando Padilla y su ayudante, John Mikel Mutantu, abordaron el avión. Corrieron por los tres motores y luego, sin contactar con la torre de control de tráfico aéreo y sin ninguna autorización, el avión comenzó a rodar.

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Nadie más los volvió a ver.

A la ma√Īana siguiente, Joseph estaba esperando en Johannesburgo para la entrega del 727 cuando Air Gemini lo llam√≥ por tel√©fono exigiendo saber por qu√© otro equipo hab√≠a volado el avi√≥n de Luanda. Joseph no entend√≠a nada, y poco despu√©s de la llamada telef√≥nica contact√≥ con la Embajada de Estados Unidos en Sud√°frica para informar del avi√≥n robado. Tambi√©n llam√≥ a la mujer de Padilla, todav√≠a en Florida, y le pidi√≥ que informara al FBI.

Teorías

Image: Scribol

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Varios investigadores estadounidenses y funcionarios de aviaci√≥n civil en √Āfrica dijeron en su momento que la desaparici√≥n probablemente era de naturaleza criminal, aunque no descartaban un v√≠nculo con el terrorismo con el avi√≥n convertido en un cami√≥n cisterna.

Funcionarios de Estados Unidos que hablaron con los medios tambi√©n dijeron que se estaban utilizando una gran variedad de m√©todos de investigaci√≥n y recopilaci√≥n de inteligencia en la b√ļsqueda. Pero se negaron a proporcionar m√°s detalles.

Sin embargo, los expertos de la √©poca ya comenzaban a darlo todo por perdido debido a la zona en que hab√≠a ocurrido, argumentaban que incluso con sat√©lites y m√©todos de b√ļsqueda de alta tecnolog√≠a, todo lo que se necesitaba era una nueva capa de pintura y un n√ļmero de registro robado para hacer casi imposible el seguimiento del avi√≥n. Como si fuera un veh√≠culo.

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Lo cierto es que un avi√≥n, en el vasto y a menudo desolado terreno de √Āfrica, el rastreo por radar era, en el mejor de los casos, problem√°tico.

Pasaron los meses, y despu√©s del tristemente famoso 11 de septiembre, la inteligencia de Estados Unidos volvi√≥ a interesarse en el 727 e inmediatamente comenz√≥ una nueva b√ļsqueda internacional. De hecho, el presidente Bush recibi√≥ informes diarios sobre el caso.

Image: Great bustard

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Aquello tampoco resultó. Padilla, Mutantu y el 727 habían desaparecido sin dejar rastro. La familia de Padilla siempre ha creído que había alguien en el avión esperando al propio Padilla y su ayudante, y que fueron asesinados o tomados como rehenes.

Otros pensaron que estaba dispuesto a ser robado por Maury Joseph para cobrar el dinero del seguro. Sin embargo, Joseph dice que nunca se llegó a pagar dinero del seguro, y para presentar un reclamo tenía que demostrar que el avión había sido robado y, sin rastro de la aeronave, no tenía pruebas.

Finalmente, y a falta de nuevas pistas que pudieran reabrir el caso, el FBI lo cerró sin resolver el misterio. Posiblemente, el que más ha hecho por tratar de averiguar cómo demonios pudieron llevarse un Boeing 727 sin dejar rastro ha sido el periodista Tim Wright, con un gran reportaje con entrevistas para Air&Space, aunque el resultado fue el mismo, nada.

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Es posible que en alguna parte del planeta todav√≠a se encuentre el avi√≥n que un d√≠a fue de United, quiz√°s oculto o desguazado, aunque lo m√°s probable es pensar que se estrell√≥ en el Oc√©ano Atl√°ntico poco despu√©s del despegue, y que para el momento en que se inici√≥ la b√ļsqueda a gran escala, unos d√≠as despu√©s, todos los rastros se hab√≠an hundido sin dejar huella. [Wikipedia, Air&Space, The Guardian, BBC]