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Cómo un error terminó definiendo el aspecto de uno de los villanos más carismáticos de Spider-Man

¿Alguna vez has estado convencido de haber visto algo y luego te has dado cuenta de que no estaba ahí, que todo ha sido un extraño juego de tu imaginación? Eso es precisamente lo que le pasó al guionista y dibujante de Marvel Erik Larsen. El resultado de ese error fue Venom.

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Es fácil imaginar a Venom. Aparte del traje negro que fluye como si fuera petróleo, todos los fans visualizamos inmediatamente los maliciosos ojos blancos, una descomunal boca repleta de colmillos imposibles y una lengua asquerosamente larga. Esa es la estética que tiene en los cómics actuales, y la estética que tiene en la película protagonizada por Tom Hardy. Lo curioso del asunto es que el Venom original no tenía esa lengua.

El carismático villano reciclado en antihéroe hizo su primera aparición en el número 252 de The Amazing Spider-Man, publicado en 1984. Su aspecto visual se lo debemos al mítico dibujante Todd McFarlane, que lo plasmaba con este aspecto:

Están las garras y los colmillos, pero la lengua es de un tamaño bastante normal.

En 1990, Erik Larsen tomó el testigo de McFarlane al frente del dibujo. El artista explica que en aquella época vio fugazmente la portada de un recopilatorio de números en los que aparecía Venom, y que en su cabeza le pareció que la lengua era inusualmente larga. Larsen no compró el volumen porque ya tenía los cómics que reunía, pero la idea de la lengua le pareció muy buena y decidió exagerarla aún más.

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Durante años, Larson siempre atribuyó la estética de Venom (lengua incluida) a McFarlane hasta que un día volvió a ver la portada y descubrió que la lengua que el creador de Venom había dibujado no era la que él tenía en la cabeza.

Totalmente decidido a dar un paso más, le di a Venom una lengua aún más grande y más loca, sin darme cuenta de que Todd no había hecho nada especial ni inusual con su lengua, era una lengua perfectamente normal y corriente.

Durante años se empeñaban en darme crédito por aquella lengua y yo les corregía tímidamente diciendo que había sido idea de Todd en una portada. Imagina mi sorpresa cuando vi aquella portada años después y descubrí que no se parecía en nada a lo que recordaba. Resultó que después de todo sí le había dado aquella lengua loca.

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La portada de McFarlane (arriba) es historia de los cómics Marvel, pero a Larson siempre le agradeceremos haber dado el toque final, por accidente, al salvaje e inquietante monstruo al que hoy le tenemos tanto cariño. [vía Geek Tyrant]

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About the author

Carlos Zahumenszky

Editor en Gizmodo, fotógrafo y guardián de la gran biblioteca de artículos. A veces llevo una espada.

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