Imagen: Joshua Valenzuela/UNM

Por primera vez en la historia de la ciencia, un grupo de astrĂłnomos asegura haber observado el movimiento orbital entre dos agujeros negros supermasivos a cientos de millones de años luz de nuestro planeta. La bĂșsqueda que comenzĂł hace mĂĄs de una dĂ©cada ha dado sus frutos.

Para ser mĂĄs exactos, el descubrimiento es el resultado de mĂĄs de 20 años de trabajo, una hazaña increĂ­ble que quedarĂĄ para siempre en los anales de la historia, sobre todo teniendo en cuenta las mediciones tan precisas que se necesitan para ello. SegĂșn ha explicado Greg Taylor, uno de los investigadores de la Universidad de Nuevo Mexico:

Durante mucho tiempo, hemos estado buscando en el espacio para tratar de encontrar un par de estos agujeros negros supermasivos orbitando como resultado de la fusiĂłn de dos galaxias. Aunque hemos teorizado que esto deberĂ­a estar sucediendo, nadie lo habĂ­a visto hasta ahora.

Se trata del primer par de agujeros negros que se ven como objetos separados que se mueven uno con respecto al otro, y por lo tanto hace de Ă©ste el primer ‘binario visual’ de agujero negro.

La galaxia 0402 + 379 albergando los dos agujeros negros supermasivos en su centro. UNM

Para llevar a cabo el trabajo, el equipo observó el par de agujeros negros en una galaxia, la denominada 0402 + 379, a unos 750 millones de años luz de la Tierra. La galaxia fue observada por primera vez en 1995 y estudiada en el 2003 y 2005.

Para que nos hagamos una idea, los investigadores han explicado que la masa combinada de estos agujeros negros supermasivos es cerca de 15 mil millones de veces la de nuestro sol, y que su período orbital es alrededor de 24.000 años.

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Esto significa que a pesar de que el equipo estuvo observando estos agujeros negros durante mås de una década, no fueron capaces de detectar ni siquiera la mås mínima curvatura en su órbita. Pensemos que uno de los principales problemas a los que se enfrentan es que los agujeros negros no se pueden observar directamente, sólo pueden detectarse por su efecto sobre la materia cercana.

Por tanto, para encontrar la Ăłrbita de estos agujeros negros, el equipo utilizĂł el telescopio Very Long Baseline Array (VLBA), compuesto de 10 radiotelescopios. Al medir las distintas frecuencias de las señales de radio emitidas por los agujeros negros pudieron trazar su trayectoria. SegĂșn Karishma Bansal, principal autora del estudio:

Mapa de la galaxia a través del VLBA

Creemos que los dos agujeros negros supermasivos en esta galaxia se fusionarån. Una fusión que llegarå en millones de años. Ahora que hemos sido capaces de medir el movimiento orbital en uno de estos pares, nos alienta a buscar otros similares. 


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Lo cierto es que desde la teorĂ­a de la relatividad general de Einstein, los astrĂłnomos han estado fascinados por los agujeros negros supermasivos. De hecho, recientemente se han dado nuevos descubrimientos sobre los agujeros negros, aunque todavĂ­a hay mucho camino por delante.

Por eso es tan importante el descubrimiento de hoy, porque nos permitirĂĄ observar la Ăłrbita y la interacciĂłn de estos agujeros negros y, quizĂĄs, revelar mucho mĂĄs sobre el origen de nuestra galaxia o el papel que los mismos agujeros negros juegan en el universo.

El equipo ha explicado que en unos años volverĂĄn a dirigirse a esas dos regiones finitas del espacio para confirmar todas las observaciones y mejorar las proyecciones alrededor de las Ăłrbitas y sus trayectorias. Mientras tanto, hoy es simplemente un dĂ­a para estar muy orgullosos. Por primera vez en la historia hemos observado el “tĂș a tĂș” de esos sumideros gravitacionales que llamamos agujeros negros. [The Astrophysical Journal vĂ­a Phys]